Un empresario “exitoso”

Víctor Íñiguez Guerrero era generoso, dicen quienes conocen a este empresario mexiquense de 36 años que se ostentaba como contador público sin serlo.

Moreno, de complexión robusta y labios gruesos, solía vestir trajes oscuros y siempre llevaba en su muñeca izquierda un Rolex, mientras que en los puños lucía un par de mancuernillas Mont Blanc que hacían juego con su cartera y pluma de la misma marca.

Conducía un Porche Panamera café metálico y era escoltado por un esquipo de guardaespaldas que se trasladaban en una Charger blanca con tumba-burros.

Vivía en la colonia Puerta de Hierro con su esposa y sus dos hijas gemelas. Durante meses rentó oficinas para su empresa Wi Capital en los pisos 2 y 10 de la Torre Cube B en Guadalajara; otra en el edificio Empresarial, frente a la agencia Ferrari, que fungía como “centro de negocios” del corporativo, cuyo lema era: “Acércate y verás lo que ganas”.

Las instalaciones de la Torre Cube eran deslumbrantes. A la entrada había una pantalla tridimensional que proyectaba los indicadores económicos, así como una mesa multitouch para análisis financiero. De las paredes colgaban obras de artistas locales como Joao Guerrero, Fernando Maldonado y Guido Marín.

Pero lo que más asombraba a quienes acudían al lugar era una réplica de la motocicleta Ducati roja, mejor identificada por su piloto, Carlos Checa, campeón mundial de Superbikes.

Víctor hablaba poco de su pasado. Era hábil para los negocios y tenía amplios conocimientos en el ámbito financiero. Comenzó en los noventa como cajero en Guadalajara en la desaparecida Banca Promex.

Después se convirtió en ejecutivo del Grupo Capitaliza, donde se especializó en el programa Forex de compraventa de divisas; incluso fue capacitador de alumnos del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

Con frecuencia aparecía en la sección de sociales de los diarios locales. A través de su hermana Lilia Flor Íñiguez Guerrero, Víctor compraba planas completas de publicidad en Milenio y Mural. Era fanático del motociclismo e incluso tenía una colección de motocicletas.

Cuando se ausentaba de Guadalajara, se le podía encontrar en Vallarta,  en la sierra o en el club Cinegético para mejorar su nivel de tiro. También viajaba con frecuencia a Europa y Centroamérica, cuentan sus conocidos.

En su último viaje a Dinamarca, dice, se reunió en la sede de Saxo Bank en Copenhague, para la compraventa de acciones. Su intención era traer una representación de las oficinas de esta institución a Guadalajara. Se jactaba también de la apertura de nuevas oficinas en la ciudad de Panamá, donde,  decía, tenían un departamento frente al mar en uno de los 70 pisos de la torre Trump.

Víctor veía en esa ciudad un alto potencial para hacer negocios, dado que es el centro bursátil más importante de América Latina. Su idea era crear un fondo de valor privado con conductas de evasión tributaria y operarlos desde México.

Una de las últimas publicaciones sobre su empresa Wi Consultores apareció en la sección de sociales de Milenio el 26 de marzo último, en la cual celebró el crecimiento de su compañía en las instalaciones de la Cámara de Comercio de Guadalajara. Al evento asistieron representantes de Pricewaterhouser Coopers México y accionistas destacados. Las fotos mostraban a sus asesores más destacados, entre ellos Omar González Zaragoza, director general de Wi Consultores y uno de los principales inculpados en el millonario fraude. (AGL)