Estuvo al frente del Colegio de Notarios más de 11 años, durante los cuales benefició a quien quiso y aun se congració con el gobernador Emilio González Márquez, al autorizar en las últimas semanas decenas de notarías a funcionarios, políticos y hasta familiares suyos, incluso por encima de las normas de la institución que presidió. Sin embargo, el sábado 1 se terminó la era de Manuel Bailón Cabrera, cuando el gremio dijo basta a los excesos y eligió a Juan Carlos Vázquez Martín como su nuevo titular.
La rechifla marcó los últimos días de Manuel Bailón Cabrera al frente Colegio de Notarios de Jalisco, el organismo que en los últimos meses avaló la entrega de decenas de notarías a los amigos del gobernador Emilio González Márquez, así como a familiares suyos, funcionarios y exfuncionarios.
Entre los beneficiados destaca el procurador Tomás Coronado Olmos, el excandidato panista a la gubernatura, Fernando Guzmán Pérez Peláez, así como el presidente del Supremo Tribunal de Justicia Celso Rodríguez González.
El proceso de asignación de nuevas notarías en los últimos meses, sobre todo en octubre y noviembre, Bailón dejó de lado la capacitación de los aspirantes, así como la trayectoria profesional y el cumplimiento con los requisitos establecidos en las leyes del notariado para acceder al puesto, pero sobre todo una profunda división en el seno del gremio.
Pero los notarios se la cobraron a Bailón en las elecciones internas del sábado 1, cuando optaron por la planilla de Juan Carlos Vázquez Martín, quien derrotó ampliamente a Heriberto Santana Murillo, el candidato oficial: 196 sufragios contra 104 y cuatro abstenciones.
Vázquez Martín dice a Proceso Jalisco que el resultado desagradó tanto a Bailón, que al principio se negó a tomar la protesta a la nueva directiva, como marca la costumbre del gremio. Ese día, dice, el presidente saliente “leyó su informe y luego nos fuimos a las elecciones. Todo iba muy cordial, según la tradición. Lo que seguía era tomar protesta a la planilla ganadora, pero Bailón intentó dar por terminada la asamblea sin cumplir ese protocolo”.
Y cuando algunos compañeros le pidieron hacerlo, él contestó que no era el momento, que lo haría en enero, incluso sometió esa propuesta a la consideración de la asamblea. Dos notarios, Pablo Prado y Gustavo Lozano, de forma “muy prudente y caballerosa”, le pidieron cumplir con el procedimiento.
Los ánimos se encendieron. La mayoría de los 304 votantes comenzaron a gritar. Unos decían: “¡Protesta, protesta!”; mientras otros coreaban: “¡Fuera, fuera!”, en alusión a Bailón Cabrera.
–¿Cree usted que a Bailón le dolió el resultado de las elecciones? –pregunta el reportero a Vázquez Martín.
–Definitivamente.
Dice que él es más abierto, pues le gusta estar en comunicación con los notarios, recibir sus consejos; muchos tienen gran experiencia académica y profesional.
El entrevistado adelanta que durante su gestión promoverá la transparencia administrativa e intentará redignificar la imagen de los fedatarios, así como una mayor colaboración con los tres niveles de gobierno y con la población. Por lo pronto, impulsará la capacitación de sus colegas y hará que los futuros nombramientos se ciñan a la ley.
Vázquez Martín no descarta que algunas licencias otorgadas en las últimas semanas, sobre todo las impugnadas por presuntas irregularidades, queden sin efecto:
“Espero de la directiva saliente información sobre cada caso. No se sabe si existen amparos o no en el caso de las nuevas designaciones. Estoy esperando esos detalles de manera formal por parte del licenciado Bailón.”
La lista
Entre los beneficiados por el Colegio de Notarios durante las últimas semanas de gestión de Manuel Bailón –a pesar de la oposición de un sector importante de notarios–, además de Coronado Olmos, Rodríguez González y Guzmán Pérez Peláez, entraron “otros actores políticos” que no cumplían con los requerimientos, expuso en octubre pasado el abogado constitucionalista Francisco Jiménez Reynoso (Proceso Jalisco 414).
Entre ellos destacan: José Guillermo Meza, expresidente del Tribunal Electoral y actual magistrado en ese organismo; Ricardo López Camarena, subsecretario de Asuntos Jurídicos de la Secretaría General de Gobierno; Manuel Bailón Zúñiga, hijo del presidente saliente del colegio, según informó el Diario Oficial del Estado de Jalisco el 19 de mayo último.
La lista también incluye a Leticia Margarita Domínguez López, exauxiliar en la notaría de Bailón Cabrera; Fernando López Vergara Corcuera, hijo del notario Fernando López Vergara y sobrino de Jorge López Vergara, exprocurador de Justicia de Jalisco; Lorenza Covarrubias Radillo, quien laboró en la dirección general de Visitaduría de la Procuraduría Social; María Enriqueta Ortiz Guerrero, responsable del área jurídica de la Secretaría de Administración.
Entre los movimientos realizados entre 2010 y 2012 figura Pedro Ruiz Higuera, extitular de la Procuraduría Social, exalcalde de Puerto Vallarta y actual titular de la Coordinación de Educación Media Superior en Educación de Jalisco. Ruiz solicitó incluso su cambio de adscripción notarial de Vallarta a Guadalajara.
David Alfaro Ramírez, hijo del notario y exrector de la Universidad de Guadalajara Enrique Alfaro Anguiano, también obtuvo su licencia notarial. Lo mismo Fernando Castro Rubio, que ahora tiene la notaría número uno de Puerto Vallarta, pese a la impugnación presentada por Manuel Torres Jacobo, fedatario de Tonalá.
El juez Guillermo Rentería Gil obtuvo su licencia como notario a pesar de que la ley le impide ejercer ese cargo debido a su función como servidor público. A su vez, Carmelita Chávez Galindo, actual integrante del Consejo de la Judicatura de Jalisco, busca una notaría y, según trascendió, presentará sus exámenes en enero de 2013.
Vázquez Martín insiste en que desconoce cuántos de los nuevos nombramientos están impugnados:
“Tenemos interés porque las cosas se hagan apegadas a derecho. Debe escogerse a quien cumpla con los requisitos: que sea abogado titulado y demuestre su tiempo de prácticas; ahora se pide incluso un posgrado, aunque tiene que especificarse en qué consiste ese postgrado”.
Pleitos entre notarios
En el caso de Guzmán Pérez Peláez, el excolaborador de González Márquez enfrenta una solicitud de juicio político por presunto abuso de autoridad, según una queja promovida en febrero último ante el Congreso local por Maximiliano Lomelí, un catedrático del Centro Universitario de la Costa Sur.
Un grupo de notarios acusan también a Bailón de la destrucción de la casa ubicada en la esquina de la calle Guadalupe Zuno y General San Martín, colonia Moderna, en diciembre de 2011. El inmueble era patrimonio cultural de Jalisco y ellos lo habían comprado con sus propios recursos, declaró el 23 de enero pasado Modesto Aceves Ascencio, director de Patrimonio Cultural del gobierno de Jalisco.
La finca fue construida a mediados del siglo pasado y su demolición fue clausurada por el ayuntamiento en enero último por “la falta de licencias necesarias para derruirlo”. Hoy, el inmueble está semiderruido y en él suelen refugiarse pandilleros y animales.
La nueva mesa directiva del Colegio deberá atender ese asunto, comentan al reportero los notarios afectados. Otro de los retos inmediatos de Vázquez Martín, dicen, es el de las 20 notarías que serán otorgadas en enero de 2013, algunas impulsadas por González Márquez y Bailón.
“No sabemos aún quiénes han presentado ya documentos; no tenemos idea. Espero que el licenciado Bailón nos dé una información veraz para verificar cuántas personas van a ir (a presentar su examen)”, comenta Vázquez Martín.
Comenta que durante sus 11 años como presidente del Colegio de Notarios, Bailón formó una “corriente política” al interior del organismo, entre cuyas cabezas estuvieron Rodolfo Ramos Ruiz, su hermano Lorenzo Bailón Cabrera y Javier Herrera.








