Partidero

¿De quién será finalmente el Palacio de la Cultura y la Comunicación: de quien lo promueve –la asociación Radiodifusoras y Televisoras de Occidente (Rato)– o de los gobiernos federal y estatal, de los que proviene la mayor parte de su financiamiento? La federación ha aportado 135 millones de pesos, mientras que el gobierno jalisciense ha desem­bolsado 100 millones. El presidente –desde hace rato–de la Rato, José Pérez Ramírez, dueño de Promomedios de Occidente, afirma que los empresarios han aportado 200 millones, “sin contar con el terreno que fue donado por la iniciativa privada” (El Informador, 24 de noviembre de 2012). El total de lo invertido serían entonces 435 millones, cuando el avance es de 80% y no el tope máximo fijado al principio para su conclusión: 250 o 300 millones de pesos. Además, sus promotores olvidan que el terreno de 15 mil metros cuadrados fue cedido en comodato por el presidente municipal de Zapopan, Arturo Zamora, en 2006, por lo que no fue adquirido “por la iniciativa privada”. Pérez Ramírez dijo el pasado 26 de noviembre que “para terminar los detalles de electricidad, carpintería e instalación de algunos materiales importados se requieren cerca de 100 millones de pesos más” (El Informador, 26 de noviembre). Además de que cada año los dos órdenes de gobierno –el federal y el estatal– destinen una partida para el propio palacio de la Cultura y la Comunicación (El Informador, 24 de noviembre). Datos a medias o inconexos, e incluso mentirillas de por medio, ¿cuánto costará al final la obra, de la que por cierto pintó su raya desde el inicio la empresa Unidifusión-Notisistema por no estar de acuerdo con un proyecto con aportaciones gubernamentales? ¿De quién será y quién manejará el susodicho palacio –en realidad un gran auditorio para espectáculos– que debió estar concluido antes de los XI Juegos Panamericanos de 2011 como se anunció al principio? (Proceso Jalisco 222, 224 y 326) Parece que hay un gatote encerrado.

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Cinco reporteros y dos personas de administración que laboraban desde hace tres años en los noticiarios de Radio Fórmula Guadalajara que se transmitían en las frecuencias 790, 1230 y 1280 de AM fueron despedidos hace dos semanas sin cobrar sus últimos tres meses de trabajo, aun cuando el contador de la empresa, José Luis Hernández, les prometió abonarles mensualmente los adeudos. Los afectados se quejan de que, dicen, la empresa, registrada oficialmente como Radio Origen, S.A., les descontaba de sus salarios las cuotas del Seguro Social e Infonavit sin depositarlas en los organismos. El personal contratado directamente por Susana Carreño y Luis Carlos Mendiola, quienes compraban el tiempo en las radiodifusoras mencionadas y en la estación Explosiva de PuertoVallarta, aseguran que no saben si hacía lo mismo con los impuestos. A partir de ahora las secciones de noticias las maneja directamente Radio Fórmula desde la Ciudad de México.

 

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Hace más de un mes decíamos en este mismo espacio que apenas pasara la Feria Internacional del Libro (FIL), se alborotaría la gallera en pos de la rectoría general de la Universidad de Guadalajara. Escribimos entonces que eran cinco los precandidatos: Raúl Vargas López, exdiputado local; Alfredo Peña Ramos, secretario general de la UdeG; Jaime Agustín González, director general de los Hospitales Civiles; Ruth Padilla Muñoz, directora del Sistema de Enseñanza Media Superior (SEMS), y Tonatiuh Bravo Padilla. Aunque faltan cuatro meses para el cambio de rector –el relevo será el 1 de abril de 2013, un mes después de que Jorge Aristóteles Sandoval asuma la gubernatura–, conforme se vaya acercando la fecha, se irán decantando los aspirantes. Por lo pronto, los conocedores del mundo universitario ya descartaron al perredista Raúl Vargas por sus desatinos como diputado estatal y en particular como presidente que fue de la Comisión de Hacienda en la pasada Legislatura y dejó en la quiebra económica y moral al Poder Legislativo. Entonces, llevar a la rectoría a un hombre como Vargas López, quien en lugar de subir sus bonos él mismo se encargó de minarlos, ocasiona su ocaso anticipado. Claro, todo dependerá finalmente del todo poderoso Raúl Padilla López, El Licenciado, quien es el que gobierna desde hace un cuarto de siglo a la segunda universidad más grande del país, por el número de alumnos y por el presupuesto.

 

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