Interés público

Interés público
Miguel Angel Granados Chapa
La recuperación de la confianza en el gobierno, que se ha convertido en ritornelo del régimen no tiene sólo una perspectiva económica No ha de tratarse solamente de dar a los empresarios privados seguridades de que no se les agraviará tampoco de palabra, ya que los buenos términos formales que deben mediar entre los gobernantes y los gobernados ha de tener, por fuerza, también una dimensión política
En apariencia, el gobierno se prepara para caminar en tal sentido A su regreso de Washington, el presidente López Portillo pronunció palabras significativas, evidentemente no expresadas al azar, no sólo para dar respuesta a la incisiva pregunta que le inquirió acerca de una ley de amnistía que eventualmente pueda dictarse en breve
No hemos de hacer una cuestión sobre si hay en México presos políticos o no La denominación importa poco De cualquier modo, esa fórmula ayuda a identificar a los “presos que teniendo opiniones políticas, han delinquido por esa causa”, para decirlo en los términos del presidente que se refirió a esos reos como a “compatriotas”, de igual modo que Juárez advirtiera, un siglo atrás, que sus enemigos, los reaccionarios, al fin y al cabo eran también mexicanos
Habrá, sin duda, muchos escandalizados por la sola idea de la amnistía, o cualquier otro medio jurídico de dar libertad a quienes violaron el derecho impulsados por sus concepciones políticas Los más de ellos, en efecto, han ejecutado actos que globalmente constituyen el tipo de acción armada que se conoce como guerrilla ¿Es socialmente útil sacar de la cárcel a peligrosos asaltantes de bancos y otros negocios, secuestradores, terroristas, saboteadores y hasta homicidas?
La respuesta a una pregunta así planteada tendría que ser, desde luego, negativa Pero la cuestión debe formularse no sólo en términos de formalidad jurídica, sino atendiendo a la realidad política a la que se refiere Los más de estos presos se propusieron atacar el sistema político y económico en que vivimos Fracasaron en sus afanes, enfrentados a un estado que resultó ser más fuerte que ellos Hoy, ese régimen está en posibilidad de mostrar que no sólo tiene más vigor físico, armado, que sus adversarios, sino que está dotado también de fortaleza política
Un estado cuya fuerza deriva de un ejercicio institucional que está lejos de ser satisfactorio, pero que no se finca en la arbitrariedad primitiva, tribal, está obligado a correr el riesgo del juego democrático Ya probó, al parecer suficientemente, que las escaramuzas armadas con que buscan derribarlos sus opositores violentos son por completo estériles Muchos de esos antagonistas del estado lo comprendieron ya así, a la sombra de la frustración o esclarecida su mente por el examen de los tercos hechos Los más de ellos, pues, han corregido su juicio político Eso no significa que estén domados, o que la quiebra de su espíritu los conduzca a abandonar la lucha Muchos de ellos seguramente la continuarán —no han perdido su derecho de hacerlo—, pero con mayor lucidez Y seguramente con mayor eficacia
Los derechos humanos, por otro lado, no han de ser una simple frase Los procesos a estos reos han sufrido a menudo irregularidades francas; su estancia en cárceles ilegales ha sido, quizá, la más patente de esas anomalías
El gobierno tiene que recuperar la confianza de todos ¿Por qué no la de los sectores democráticos?, asumiendo el riesgo implicado en la fórmula presidencial de “regularizar la situación de muchos compatriotas que tienen privada su libertad, con alguna modalidad que les permitiera incorporarse a una vida útil”