Interés público No. 18

Interés público
Miguel Angel Granados Chapa
Cualquiera que a esta hora sea su suerte jurídica, Manuel Zárate Aquino ya no es gobernador de Oaxaca Es decir, aun si continúa siendo el principal huésped del palacio de gobierno, ha perdido ya la autoridad, sin la que es imposible dirigirla vida de un estado
Aun en un sistema de ficción federalista, en que los gobernadores son delegados del poder central, los mandatarios locales requieren un mínimo consenso para encabezar las instituciones Zárate Aquino lo ha perdido Sin duda, amplios sectores de la población oaxaqueña lo apoyan, pues la trama de los intereses creados se forma siempre por hilos abundantes, y los mecanismos de control político no han dejado de operar Pero es imposible gobernar sentado sobre las bayonetas
Por la fuerza tiene que admitirse ese hecho Consiguientemente, habría que esperar, quizá, sólo a que se encuentre la fórmula que esta vez se emplee para separar de sus funciones a un gobernante local Los caminos que ofrece la ley son variados, y su número se amplia por los que no tienen reconocimiento jurídico pero que puede también ser recorridos Para marchar sobre unos u otros sólo es precisa la decisión política
Salvo que el gobernante local se haya malquistado con el poder central, a los titulares de éste seguramente no les place llegar a la destitución Esta, eventualmente, puede originar conflictos por lo menos análogos a los que trata de resolver Pero cuando se juzga imprescindible practicarla, es también indispensable medir los costos políticos en que con ella se incurre
En el caso particular de Oaxaca, si el gobernador deja de serlo (porque pida licencia, porque enferme, porque se declare que han desaparecido los poderes), el gobierno federal enfrenta el riesgo de que su acción saneadora aparezca sólo como respuesta a una presión, y que pagado ese precio se exija más y más
Razonando así en defensa propia, Zárate Aquino dijo al comenzar marzo que no era su suerte personal, sino la del país entero, la que se jugaba en Oaxaca La falacia es transparente En su momento lo repitieron, también Eduardo Elizondo y Gonzalo Bautista, cuando en Nuevo León y Puebla creyeron posible desafiar al poder federal fincados en poderíos regionales Los hechos posteriores probaron que no tenían razón
Aunque el sofisma sea claro, puede pesar en la elección del mecanismo que se ponga en marcha para despedir al gobernador de Oaxaca Tal vez no se recurra al desprestigiado instrumento de la desaparición de poderes, utilizado con tanto apresuramiento y ligereza en el sexenio anterior Tal vez se escojan medios más sutiles, menos espectaculares de lograr el mismo objetivo
Como quiera que sea, nadie debe olvidarse que la suerte de Zárate no dependió del conflicto universitario Creerlo así sería incurrir en simplificaciones peligrosas La cuestión de la Universidad ha sido un ingrediente, y acaso hasta el detonador de la crisis actual Pero si se llega a la decisión de retirar al gobernador, será porque se ha comprobado que en la entidad todo el gobierno local ha perdido la fuerza moral que requiere si no desea estar asistido permanentemente por el aparato policiaco o militar Y también serán una causa las querellas internas del núcleo dominante en Oaxaca
Que Zárate deje el gobierno será un acto de salud pública y de justicia Que ello no promueva un triunfalismo infantil será una actitud de madurez de quienes lo combatieron