Partidero

Con esta edición, Proceso Jalisco cumple ocho años.

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A diferencia de sus antecesoras, que ruedan sobre neumáticos en piso de acero a la medida, la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México se desliza silenciosa sobre rieles, moderna, subterránea y elevada, altiva, sencilla y rápida a la vez, colgada de tirantes que le jalan la energía eléctrica… Al estilo de esos trenes en Europa. Sus siete vagones, que a ratos se alinean y a ratos se retuercen, están comunicados formando un solo techo y un mismo corredor de punta a punta para brindar más cupo, eficiencia y facilidad de vigilancia. ¡Ah!, y no hay esos vendedores de todo que, uno tras otro, entran y salen de los vagones taladrando los oídos de los pasajeros con su tiple y con sus gritos, con sus ruidos o con su música de altos decibeles, anunciando sus mercancías. Doce líneas de tren metropolitano con una extensión de 226 kilómetros, me hicieron pensar en nuestra pobre metrópoli tapatía y zona conurbada que desde hace 12 años no ha podido crecer en su oferta de servicios de movilidad citadina.

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El Sistema de Tren Eléctrico Urbano (Siteur) de Guadalajara, con apenas dos líneas y un total de 24 kilómetros, se ha quedado sumamente corto pese a su relativa eficiencia. Los tres sucesivos gobiernos panistas no fueron capaces de acrecentarlo siquiera un centímetro. Se concretaron a darle paso al automóvil antes que al transporte masivo. Cuando, ya muy tarde, quisieron hacer algo, copiaron pero muy mal otra opción: la de los autobuses articulados o beerretés (BRT), aquí apodado Macrobús, que no ha dado buenos resultados por una serie de errores y corruptelas, desde su planteamiento hasta su operación totalmente en manos del monopolio de transporte urbano: la Alianza de Camioneros de Jalisco. Ni Alberto Cárdenas Jiménez ni Francisco Ramírez Acuña ni Emilio González Márquez, ya de salida, tuvieron los arrestos para acometer proyectos mayores de beneficio colectivo. No tuvieron visión. Le apostaron a todos sus caprichos, menos a darle algún tipo de continuidad a obras emprendidas por gobiernos anteriores. ¿El motivo? Las hicieron los priistas y había que borrarlos del mapa. El modesto Siteur ha sido eficiente en la medida de lo posible. ¿Recursos? Aunque modestos e inconmensurablemente menores a los del Distrito Federal (donde se queda buena parte de lo que se recauda en toda la República por ese centralismo avasallador), los ha habido, pero han sido pésimamente administrados, particularmente en lo que va de este sexenio, en que no han faltado los derroches.

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Tan no le ha apostado Emilio González al transporte colectivo que, en el proyecto de presupuesto para 2013, no asignó los casi 351 millones de pesos (29.2%) que se había comprometido a aportar su gobierno para la modernización de la Línea 1 –ampliación de estaciones, por ejemplo–, que demanda una inversión de poco más de mil 200 millones. Esta cifra se conseguiría junto con 420 millones del Fondo Nacional de Infraestructura (34.9%) y 432 millones del sector privado (35.9%), según publicó Mural el pasado 7 de noviembre. En cambio, el panista, con la mano en cintura, este año contrató créditos, sin tener que rendir cuentas al Congreso del estado, por 2 mil 850 millones de pesos, con lo que la deuda total a la fecha asciende a 20 mil millones de pesos (Milenio, del mismo día). Esto significa 15 mil 600 millones de pesos más que la deuda que dejó su antecesor.

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Aun después de que la investigadora chilena María Soledad de la Cerda ha documentado paso a paso y plenamente los cerca de 20 plagios de textos, principalmente periodísticos cometidos durante varios años por el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique (Proceso Jalisco 415), éste tuvo el descaro de decir al diario El País “que se jodan”, en alusión a quienes lo critican por aceptar y recibir el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, que sus organizadores, contra la costumbre de entregarlo en la apertura de la FIL en Guadalajara, se lo llevaron hasta su casa en Lima, Perú, con un mes de anticipación y sin dar mayores pormenores. La académica De la Cerda comentó: “Creo que efectivamente se jodió la literatura, los plagiarios, el Premio FIL y el Estado mexicano, que entregó 150 mil dólares a una persona que no lo merece”. Estamos de acuerdo con ella.

 

fcobian@proceso.com.mx