Sobre Pleitazo en pesas De Juan Ángel García Peña

Señor director:

 

En Proceso 1875, del 7 de octubre, queda claro que Rosalío Antonio Alvarado del Ángel  (Pleitazo en pesas, páginas 92 y 93) desacató un juicio de la CAAD emitido en mi favor, de modo que si la Conade hubiera aplicado la ley (artículo 139 fracción II inciso C de la Ley General del Deporte, y artículos 81, 82 y 83 fracción II inciso J) él debiera estar fuera.

Menciona que me puede dar trabajo de barrendero y que ya no soy entrenador, lo cual es incorrecto: todavía en este 2012 fui campeón varonil en la Universiada Nacional. Él lo sabe, sólo que habló con las vísceras de la impotencia, ya que además soy uno de los pocos entrenadores mexicanos que en este país cuentan con un posgrado en ciencias del deporte especializado en alto rendimiento, y tengo mi cédula, la que con gusto puedo mostrar en asamblea, además de que dispongo de los resultados en la pasada Universiada Nacional.

Como vicepresidente de la Federación Mexicana de Levantamiento de Pesas (FMLP) pedí cuentas a Alvarado, y lo que él hizo fue expulsarme. Él sabe que si no hubiera nada, no me habría echado y amenazado para que yo no siguiera reclamando unas cuentas en las que seguramente habrá sorpresas.

En la nota se dice que él sostiene que puntualmente se han aprobado los estados financieros, lo que evidencia que quien maneja el dinero es él, y no el tesorero, pues las facturas sólo él las firma, en vez de Isaías Delgado, tesorero de la Federación, en quien debiera recaer exclusivamente esa función, ya que el estatuto estipula que quien debe rendir el informe financiero es el tesorero.

Mientras Alvarado sostiene que no hay segundas oportunidades en la Federación, yo pregunto quién es él para asegurarlo, cuando forma parte de mis derechos.

Respecto a su afirmación de que me meto con su familia, esto es incorrecto, pues yo no tengo la culpa de que estén metidos su esposa, cuñados, hijos, sobrinos, etcétera, a los cuales respeto, pero él olvida que quien los introdujo en su negocio de las pesas fue él, no yo. Y si ya todos son “internacionales”, sería bueno saber cuántos internacionales hay además de él, su esposa y sus hijos. ¿Sólo ellos tienen la oportunidad de serlo? Él dice que con mi familia no se mete, pero desde el momento en que me perjudica en mi trabajo, es obvio que lo hace, ¿o no?

Alvarado cobra por sancionar a la gente, y también cobra por los cursos del Sicced y la certificación de cada año. Para poder estar en el cuarto de calentamiento, un entrenador debe pagar hasta 7 mil pesos (5 mil por ser entrenador extranjero y 2 mil por el Sicced), mientras que las cifras de los entrenadores mexicanos van de 2 mil a los 4 mil con todo y el Sicced. Si en el proceso de olimpiada hay más de mil atletas participantes, ¿cuántos entrenadores habrá? ¿Cien o 200?

Por último, reitero que él nunca estará en una asamblea pública conmigo porque simplemente tiene miedo de que le vuelva a pedir las cuentas de la Federación, las que durante más de 10 años sólo él ha sabido cómo se las gasta y en qué. (Carta resumida.)

Atentamente

Juan Ángel García Peña