BERLÍN.- En octubre de 1962, durante la Crisis de los Misiles, Fidel Castro buscó a exoficiales de la Waffen-SS –el cuerpo de combatientes de élite del régimen nazi– para que entrenaran a militares cubanos y estableció contactos con los ultraderechistas comerciantes de armas Ernst-Wilhelm Springer y Otto Ernst Remer.
Esto se desprende de documentos que el Servicio de Inteligencia Federal de Alemania (BND) dio a conocer el pasado viernes 12, a 50 años de la Crisis de los Misiles.
Los documentos –que ese mismo día fueron difundidos por el diario alemán Die Welt– son fichas informativas elaboradas en octubre de 1962 por el BND así como un informe de presentación firmado por Bodo Hechelhammer, quien dirige el Grupo de Trabajo e Investigación Histórica de ese organismo.
En el informe se plasman datos y hechos que permitieron al BND seguir de cerca la crisis provocada por la instalación de misiles nucleares soviéticos en Cuba.
Destaca el episodio en el que Castro buscó reclutar a exmilitares nazis. La ficha 0/317/62 con fecha 26 de octubre de 1962 –en el punto más candente de la crisis– informa que una fuente del BND reportó el reclutamiento de antiguos oficiales de la Waffen-SS para ser utilizados como “instructores” en Cuba.
“Fueron buscados de manera urgente y para un inmediato reclutamiento oficiales paracaidistas, oficiales de las Waffen-SS y antiguos técnicos de tropa con formación especial. Como pago se ofrecieron mil marcos alemanes, entregados mensualmente en moneda cubana y otros mil marcos depositados en la moneda de preferencia en cualquier cuenta bancaria de Europa”, señala la nota informativa, cuyo facsímil original –junto con los otros documentos– puede ser consultada en la página en internet del BND.
La “oferta laboral” que Castro ofrecía no era despreciable. Los dos mil marcos prometidos (mil en moneda cubana y mil en otra moneda) representaban en aquella época una gran suma. Algo así como seis veces el salario promedio de un ciudadano alemán.
Según la misma nota, “fueron cuatro los exfuncionarios de la Waffen-SS reclutados. Se habrían embarcado rumbo a Cuba el 25 de octubre de 1962. Los cuatro pertenecieron a la Asociación de Antiguos Soldados de la Waffen-SS”.
Sin embargo, en una comunicación posterior, el BND señala que en realidad sólo dos de esos exoficiales del régimen nazi habrían llegado a Cuba.
El BND presentó como evidencia de la presunta presencia de exsoldados alemanes en la isla la información radiofónica transmitida en la isla a las 13:00 horas del 26 de octubre de 1962 en la que se destacaba el esfuerzo que hacía Cuba por armar una denominada “brigada extranjera”, dentro de la cual participarían personas de 22 naciones, incluida la República Federal Alemana.
“Lo que es evidente es que el ejército revolucionario cubano mostró poco temor de estar en contacto con personal con un pasado nazi, siempre y cuando esto sirviera para su beneficio”, considera el informe realizado por Hechelhammer.
Con ayuda argelina
Los documentos del BND también revelan que el régimen de Castro intentó adquirir armamento fabricado en países occidentales. Precisan que con ese propósito La Habana entró en contacto con Remer y Springer, personajes de la extrema derecha alemana de la época. Estos transportaron ilegalmente cuatro mil metralletas de fabricación belga a Cuba.
Remer fue oficial del ejército alemán y jugó un papel decisivo para que fracasara el golpe del 20 de julio de 1944, en el que un grupo de militares intentó asesinar a Hitler. Al término de la Segunda Guerra Mundial fue fundador del Partido Socialista del Reich (PSR), que más tarde fue prohibido por el Tribunal Supremo alemán debido a su ultraderechismo. Hasta su muerte, Remer negó la existencia del Holocausto.
Springer también fue miembro del PSR y en enero de1962, a raíz de un atentado fallido en su contra, las autoridades investigaron sus actividades comerciales. Fue acusado de violar la ley alemana de explosivos y armas y de tráfico ilegal de armamento.
Según la tarjeta informativa 0/317/62 del 22 de octubre de 1962, el plan para que Cuba recibiera las armas fue el siguiente: Springer y Remer adquirieron las armas en Bélgica. Las importaron ilegalmente a la República Federal de Alemania. Ahí las entregaron al representante del Frente de Liberación Nacional (FLN) de Argelia, a quien el documento sólo menciona como Dr. Serghini. Éste las envió a Cuba.
El BND conoció los detalles de esta operación gracias a un informante que tenía dentro del FLN.
“A partir de este momento –señala la tarjeta informativa– Cuba ha comenzado a hacer uso del grupo comercializador Springer/Remer para proveerse de armas, tal como ya lo venía haciendo desde hace años el FLN. Quedaría aún por comprobar si esto es resultado de un acuerdo político entre Cuba y Argelia o bien se puede atribuir a la influencia de los contratantes del Este”.
El documento del BND aventura una conclusión: Castro ya no quería depender de las armas soviéticas.








