Alistan festejos por los 25 años del Templo Mayor

MÉXICO, D.F. (apro).- El próximo viernes 26 de octubre se inaugurará en esta ciudad la exposición “Museo del Templo Mayor, 25 años recuperando nuestro pasado”, la cual presentará nuevos hallazgos, un ciclo de conferencias, así como la impresión conmemorativa de un boleto del Metro y de un billete de Lotería.
Entre las piezas que serán expuestas al público por vez primera se encuentran los restos óseos de un Ibis espatulado –ave asociada por los mexicas con el Sol–, el mala de guerreros, nobles y gobernantes muertos, rescatada de una ofrenda a Tlaltecuhtli al pie del Templo Mayor, además de una cabeza de serpiente encontrada en la Plaza Gamio, en las obras de renovación del museo.
Las piezas que se encuentran de manera permanente en las salas serán enriquecidas con mayor información, y se podrán ver fotografías y videos, como los traslados de Tlatecuhtli y de Coyolxauhqui, esta última encontrada en 1978 por trabajadores de la ahora extinta Luz y Fuerza del Centro, mientras realizaban excavaciones para el cableado subterráneo, y en cuyo lugar los habitantes del Centro Histórico, dicen, también encontraron piezas de oro.
A raíz de ese descubrimiento fue que el entonces presidente José López Portillo ordenó el desentierro del actual Templo Mayor, Proceso reportó en su momento sobre la zona arqueológica:
“‘Aquel 28 de febrero de 1978 sentí pleno y redondo el poder; podía, por mi voluntad, transformar la realidad que encubría raíces fundamentales de mi México, precisamente en el centro original de su historia, místico ámbito de su tragedia dialéctica, aún no resuelta (…)
“Simplemente dije: exprópiense las casas. Derríbense, y descúbrase, para el día y la noche, el Templo Mayor de los aztecas.’”
Dentro del festejo por los 25 años del Templo, el Metro se suma con la emisión de un boleto conmemorativo y la Lotería Nacional, con al expedición de un billete con la imagen de Tlatecuhtli. Además habrá un ciclo de conferencias a partir del 27 de octubre, dictadas por el encargado del proyecto del Museo del Templo Mayor en 1978 y primer director del recinto.
Según el semanario Proceso, el proyecto de la zona arqueológica, encargada por López Portillo a Matos Moctezuma, para desenterrar los vestigios del centro ceremonial mexicano donde se adoró a Tlaloc y Huitzilopochtli, consistió, entre otros puntos, en el derrumbe de edificios considerados coloniales, lo cual provocó una dura polémica, que según el arqueólogo “fue superada en su momento”. Pero que en 1990 resurgió como tema de inicio en el hundimiento de la Catedral Metropolitana, de la iglesia de Santa Teresa la Antigua y el Palacio Nacional.
Se habló de que al tirar los edificios que se ubicaban en la zona del actual Templo Mayor, la zona liberó un peso de siglos y se produjo un bufamiento o levantamiento que es el que estaba descuadrando la Catedral. Otros señalamientos (Proceso 711) llegaron a acusar al arqueólogo de que el rescate no tuvo sentido e, incluso, de que es antiestético. También, de que debió realizar un rescate subterráneo y no a cielo abierto, según el arquitecto Teodoro González de León.
Para Matos Moctezuma, entrevistado en 1990 al respecto (Proceso 712), no hubo duda de la trascendencia de la excavación, apoyado en testimonios de instituciones prestigiadas y destacados arqueólogos de todo el mundo para ver si afectaban la Catedral, pero sus conclusiones fueron negativas. Los niveles freáticos ahí están apenas a unos tres metros abajo del nivel de la calle, prácticamente superficiales en relación a los de Catedral, con lo que la hipótesis careció de fundamento. Los especialistas vieron el desequilibrio de niveles entre Templo Mayor, y constataron que no se va el agua a Catedral.