GUANAJUATO, Gto. (apro).- En el primer nivel de la Casa Sinaloa, que reúne la muestra cultural de este estado invitado de honor al Festival Internacional Cervantino (FIC), el piso es un mar de lecturas.
Con la complicidad del escritor y promotor sinaloense Élmer Mendoza, la dirección de Fomento a la Lectura y el Libro del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), instaló por primera vez dentro del Cervantino un área de servicios multimedia, lectura, talleres para niños y jóvenes, proyección de películas basadas en obras literarias, sobre un piso pintado de azul, con todo y ballenas.
Esta es sólo una parte del programa que dicha dirección tiene dentro de la presente edición del FIC, según explicó en entrevista Socorro Venegas, directora general adjunta de dicha área de Conaculta.
Tras su exitosa incursión callejera el año anterior con las modalidades de lectura en voz alta en plazas, jardines y mercados; el obsequio de ediciones de bolsillo a niños y jóvenes y las cabinas de cuenta-cuentos, en la cuadragésima edición cervantina se multiplicaron las actividades de acercamiento, iniciación o incluso, elaboración de piezas narrativas dirigidas a las nuevas modalidades de las redes sociales virtuales, como Facebook y Twitter.
Sucesos y narraciones, escritura con poetas sinaloenses, taller de poe-twitts, narración oral de historias del sur de Sinaloa son actividades de acceso libre y gratuito durante los días del Cervantino en la capital del estado, en el inmueble destinado a la muestra sinaloense y en las plazas y calles.
Para esta participación, la dirección dispuso del Fondo Especial de Fomento a la Lectura que maneja el Conaculta con los estados (en este caso con Sinaloa y Guanajuato), explicó Socorro Venegas.
“Tuvimos todo el apoyo de Élmer Mendoza, quien es el encargado de Fomento a la Lectura (en Sinaloa) para la sala. La diseñamos de manera conjunta, incluimos estos elementos de identidad con el mar, para recibir a la gente”, agregó.
Mientras que con el Instituto de Cultura de Guanajuato se prepararon las actividades de continuidad del Cervantino pasado, “tratando de promover el libro en la vida cotidiana de las personas… se llevaban un poema, organizamos talleres para que los chavos se pusieran a escribir en los lugares menos esperados. La respuesta fue tan buena que quisimos traer más cosas”, señaló la entrevistada.
El programa de Salas de Lectura del Conaculta cumple 17 años, prácticamente en manos de la sociedad civil.
Sin embargo, en el 2009 se dio un golpe de timón tras una evaluación a fondo de la que resultó que no estaba acercándose a los adultos –para los cuales fue inicialmente proyectado–, sino a los jóvenes y a los niños.
“Una cosa muy importante que descubrimos en la evaluación es que se mandaban a las salas de lectura saldos de Educal, entonces muchos de estos libros no eran tan accesibles o interesantes para el público, libros de ciencia muy avanzados o ensayos. Ahora ya no hay nada de saldos, el acervo se escoge específicamente para las salas, para todas las edades, libros de cocina, por primera vez incluimos un diccionario en los ‘Para-libros’ que va también a las salas de lectura y estamos terminando una colección de 12 cuadernos que son la bibliografía de Fomento a la Lectura, donde damos estrategias para leer o escribir poesía o narrativa”, detalla Socorro Venegas.
El programa no sólo es vigente, sino que ahora incluye un diplomado del Conaculta y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) para profesionalizar al mediador de lecturas y el modelo es reconocido por una instancia de la UNESCO, el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina, que está proponiendo su réplica en otros países.
De unos meses a la fecha se instalan en todo el país los denominados “Para-libros” –paradores de lectura– con los mediadores “a los que estamos preparando para que sean profesionales, porque quienes estén entre el libro y la persona deben tener una cara hospitalaria, una manera hospitalaria de acercarse a los libros”.
El resultado, dice Venegas, es que “tenemos ya informes de ‘Para-libros’ que están atendiendo a más personas que una biblioteca”.
Por lo pronto, la dirección de Fomento a la Lectura atiende a los tan variados públicos del Cervantino, intramuros y en las calles, ésas que se llenan de jóvenes ávidos de diversión, pero también de foros de expresión hasta ahora negados.
Por cierto, una vez que concluya el festival este proyecto de la sala de lectura de la Casa Sinaloa será llevado e instalado en aquella entidad, y funcionará como un Centro de Lectura y Formación Lectora.











