El sueño inicial…

Para Ramiro Hernández, exsenador y próximo alcalde tapatío, el PAN pulverizó la administración capitalina en sus 15 años de dominio. Pese a ello, dice en entrevista que la recuperación “comenzó con Aristóteles” y de todas formas la estratosférica deuda “es manejable”, sobre todo con el apoyo del gobernador Sandoval Díaz y del presidente Peña Nieto…

El priista Ramiro Hernández García, que este domingo 30 toma posesión como presidente municipal Guadalajara, afirma que la recibe endeudada por más de 3 mil 700 millones de pesos, con rezagos en infraestructura y altos niveles de inseguridad.

En lo político, hasta el cierre de esta edición todavía estaba impugnado el resultado de los comicios por el excandidato panista a la misma alcaldía, Alberto Cárdenas Jiménez, quien recurrió al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para pedir la anulación.

Hace 18 años, Cárdenas Jiménez inauguró la era de gobiernos panistas al ganar con abrumadora mayoría las elecciones. Durante su mandato conservó en general una imagen positiva.

Por eso el PAN, consciente de su desgaste por las pugnas internas y las fuertes acusaciones de corrupción hacia sus administraciones municipales y estatales, recurrió al exgobernador en un intento desesperado de conservar la capital de la entidad. Pero el pasado no le alcanzó a Cárdenas y perdió. Ahora, tras haber sido también senador y secretario de Estado, terminará de regidor.

Cuando se le plantea a Ramiro Hernández el reto que implica tener a un exgobernador con tal experiencia política como opositor en el cabildo, el priista se muestra optimista y dice que buscará tener una relación cordial con Cárdenas Jiménez, su excolega en el Senado de la República.

Y no obstante sus quejas sobre el estado en que se encuentra la administración, señala que el endeudamiento es manejable, por lo cual promoverá el desarrollo del municipio y mejorará la seguridad en la ciudad.

Entrevistado en el Club de Industriales, adonde acudieron varios políticos priistas en busca de acuerdos y de empleo, Hernández García recibe a Proceso Jalisco en un pequeño salón privado, frente a una mesa con varias tazas.

Vestido de manera casual y con tono relajado, el político le da sorbos a su café antes de responder las preguntas. Sólo se niega a adelantar quiénes serán los titulares de las dependencias más importantes del municipio, ya que según él podría haber cambios de última hora.

–¿Cómo sacará adelante sus objetivos si el ayuntamiento tiene una gran deuda?

–Estoy consciente de eso. Haremos un gobierno austero, un ejercicio racional y eficiente de los recursos, y una dinámica de gestión que nos permita “jalar” recursos del gobierno estatal y del federal.

Insiste en que la deuda no va frenar su proyecto porque “es manejable”: “Depende con qué lente se quiera ver. Uno desearía que no hubiera nada de deuda, pero se tiene que recurrir a mecanismos de esa naturaleza y no la veo como algo que me va a parar”.

Además, confía en que su administración contará con el apoyo de Aristóteles Sandoval Díaz como gobernador de Jalisco y el de Enrique Peña Nieto como presidente de la República para obtener más recursos.

Esto, explica, porque con deuda y todo, tiene que “dar mantenimiento a las calles, mejorar el pavimento (uno de los retos más importantes) y, desde luego, tenemos proyectos que van a dar respuesta a las necesidades de la ciudadanía, como redensificar la ciudad, mejorar los servicios en materia de movilidad y dar continuidad al mejoramiento urbano”.

Pero no todas las decisiones se tomarán en el despacho del alcalde. Por eso se le pregunta cómo será su relación con Alberto Cárdenas en el cabildo.

–Yo siempre he tenido buena relación con el ingeniero Cárdenas. No sé qué siga. Yo no cambio, soy como soy. Tengo una línea de conducta muy concreta y la voy a mantener. Quienes formen parte del ayuntamiento y pertenezcan a un partido diferente del mío, tendrán siempre el respeto y las consideraciones que sean necesarias; para mí es importante que sumemos nuestros esfuerzos.

–¿Ha intentado comunicarse con él?

–No lo he hecho porque está en marcha un proceso de impugnación que él presentó y entiendo que mientras eso no se resuelva, por respeto a él mismo, no hay condiciones para establecer la comunicación.­

“Lo primero que estimo es que no considera que tengamos la representación que nos han dado tanto los electores el 1 de julio, como la resolución del Tribunal Estatal Electoral (…), por eso, en congruencia, yo no he querido establecer ningún contacto con el grupo de regidores de la planilla que él encabezo y esperaremos a que el TEPJF determine en definitiva los términos de la resolución para establecer esa comunicación formal.

“Tengo la conciencia tranquila –prosigue–, no cometimos ninguna acción que haya violentado la voluntad de los ciudadanos. Estoy convencido de que la diferencia de votos que obtuvimos es suficiente para que no queden dudas. No deja de ser incómodo que para descalificar el resultado se recurra a argumentos que no tienen sustento real”.

–Una vez resuelta la impugnación en los tribunales, ¿prevé que su relación con la fracción panista en el cabildo sea tranquila?

–Soy el más interesado en generar condiciones para trabajar y hacer labor por la ciudad.

–¿Y con Salvador Caro, del Movimiento Ciudadano?

–Siempre habrá temas que generen discusiones, pero también otros que nos unan. Para mí lo principal es el interés público y siempre procuraré que esté encima de todo.

Adiós a la gubernatura…

 

Hernández García tiene 58 años y es priista desde hace más de 41. Fue dirigente de la Confederación Nacional Campesina (CNC) en dos ocasiones: de 1985 a 1988 y de 1996 a 2000. Líder estatal del PRI de 2000 a 2003, también ha sido diputado tanto federal como local, delegado de su partido en varios estados y senador.

–Usted ha acumulado experiencia política sobre todo en cargos relacionados con el campo. ¿Cómo la aplicará benéficamente en la ciudad?

–Soy ingeniero agrónomo, pero no me son ajenos los temas de la ciudad. Tengo una maestría en desarrollo. Más allá de la profesión, he tenido un vínculo cercano al campo y es mi origen, pero no me resulta ajena la ciudad porque he trabajado en ella y viví aquí desde que tenía 17 años. Tengo una conciencia clara de la realidad social y de qué se debe hacer.

–¿A qué programas de la administración anterior les dará continuidad?

–Hay programas que la gente ha aceptado con mucha satisfacción: uno es el de la recuperación y aprovechamiento de espacios públicos. Sin duda es importante, lo vamos a fortalecer (…) Desde luego, el mejoramiento de las calles será otro.

Añade que apoyará el proyecto de la Ciudad Creativa Digital y continuará con el cuidado del Centro Histórico, “que es la cara de la ciudad”, y planea “fortalecer la convivencia en los barrios y colonias, sobre todo las más pobres de la ciudad, que se encuentran en la zona oriente, donde se concentra la mayor población… Hay una serie de necesidades que reclaman atención”.

Indica que después de rendir su protesta como presidente municipal, se dedicará a conformar las comisiones edilicias y, “en el primer minuto” del 1 octubre, dará posesión al secretario de Seguridad Pública, al titular de Protección Civil y Bomberos y al de Servicios Médicos Municipales “para que no se detenga el funcionamiento de la administración y se tenga un ritmo y permanencia en los servicios”.

Entre los objetivos primordiales de su administración menciona la recuperación de la seguridad para los ciudadanos y la reconstrucción del tejido social. Para ello, dice, “buscaremos una dinámica en donde no sólo estemos reaccionando ante los actos delictivos, sino que busquemos prevenir y resolver el origen de la conducta delictiva”.

En esta misma dirección, Rodrigo Hernández pretende aplicar programas de recreación, cultura y deporte, así como mejorar los servicios públicos y la atención a la gente en cada área del ayuntamiento.

Otra de sus metas es alentar y promover la inversión, para lo cual considera necesario crear infraestructura e impulsar el turismo: “Lamentablemente, Guadalajara arrastra un rezago en el mantenimiento de su infraestructura desde hace 15 años, con las administraciones panistas, que se dedicaron más a maquillar la ciudad que a resolverle sus problemas estructurales. Fue con Aristóteles que se rompe con el rezago (…) al dar ‘levantones’ a determinadas zonas de la ciudad”.

Hernández se dice comprometido a tener contacto y comunicación cercana con los trabajadores del ayuntamiento, lo mismo que con los ciudadanos, pero advierte: “No se trata de que sólo sea el presidente, sino de que todos los que formamos parte del gobierno mantengamos el contacto y una comunicación estrecha y frecuente con la ciudadanía”.

Tres veces Hernández García aspiró a postularse al gobierno del estado, pero su partido no le ha otorgado la candidatura. Cuando se le pregunta si la presidencia municipal de la capital del estado es una plataforma natural para lanzarse por la gubernatura –aunque la desventaja sería que su periodo transcurrirá en la primera mitad del sexenio–, el político responde:

–Ya no tengo ese propósito.

–¿Ya no quiere ser gobernador?

–Ya no tengo ese propósito. Así como lo dije antes que quería serlo, hoy te digo que no tengo ese propósito, y yo más que tener futuro tengo presente en la política (…) No lo pienso más. A estas alturas de mi vida y después del recorrido que he tenido en la política, llegar a un logro como el que representa gobernar Guadalajara significa tener que dar todo, no distraerme.

–¿Pero no lo descarta?

–En la política uno no sabe qué es lo que va a pasar. Desde ahora te digo que ser gobernador ya no es mi objetivo.