Rumbo a la Segunda Convención Nacional Contra la Imposición, los integrantes del movimiento #YoSoy132 en el estado se reunieron la semana pasada durante dos días y comprobaron que su causa tiene cada vez más simpatizantes. Sus voceros insisten en llamar la atención de la ciudadanía sobre los riesgos que representa el retorno del PRI. De ahí, dicen, su propósito de salir a las calles para demostrar que trabajan en la construcción de la democracia.
En vísperas de la Segunda Convención Nacional Contra la Imposición (CNCI), programada para finales de septiembre próximo, el movimiento #YoSoy132 estatal atraviesa por un “momento crítico”, según los jóvenes que participaron en las asambleas preparatorias convocadas en la capital tapatía por la Coordinadora Nacional Provisional el domingo 5 y el lunes 6.
En esos encuentros realizados en el Teatro Alarife Martín Casillas los participantes hicieron un balance de la Primera Convención celebrada en San Salvador Atenco, Estado de México, a finales de julio y definieron futuras líneas de acción. Al final se pronunciaron abiertamente por acelerar y extender las protestas “contra la imposición” del priista Enrique Peña Nieto.
Los integrantes de la CNCI calculan que al próximo encuentro, que se realizará en Oaxaca, acudan más de 250 organizaciones indígenas, estudiantiles, campesinas y sindicales, que se han ido incorporando al movimiento. A su vez, académicos y analistas políticos consultados por Proceso Jalisco, consideran que el movimiento se encuentra en una encrucijada.
Para Ramón López Murguía, académico de la Universidad de Guadalajara, el movimiento no está tan cerca de desaparecer, como pregonan algunos, pues continúa sumando fuerzas, como se observó en los encuentros recientes. “Cada vez se unen más contingentes (de jóvenes) desencantados por los resultados electorales”, dice.
Según el experto en estudios culturales, más allá de ser un movimiento contra el fraude, la lucha de #YoSoy132 es contra el regreso del régimen priista a la Presidencia de la República y contra la política neoliberal inmersa en una crisis económica política, social y cultural.
López Murguía insiste en que el movimiento representa la mayor fuerza opositora democrática de la historia. Y aunque admite que es un conjunto ciudadano popular, estudiantil, de trabajadores y campesinos ajeno a manipulaciones partidistas, considera que uno de esos sectores tendrá que asumir el liderazgo.
La reportera le pregunta si la suma de sindicatos y otros grupos debilitan el espíritu del movimiento, el académico lo niega: “La suma de maestros, universitarios, gente del SNTE, trabajadores democráticos de Occidente, del sindicato de electricistas, etcétera, lo fortalece (al movimiento)”.
No obstante, aclara: “Vemos que ya se integraron, pero eso no necesariamente significa que el movimiento será progresivo. Pero en vez de debilitarse, se mantendrá con una fuerza ascendente nunca vista desde 1968. La izquierda nacional y estatal le apuestan a una política jurídica, en tanto que los jóvenes optan por la movilización nacional. En ese sentido, es posible que pronto hagan un paro cívico nacional, huelgas universitarias; Jalisco no quedará fuera”.
En la reunión de San Salvador Atenco los jóvenes acordaron realizar convenciones estatales contra la imposición para discutir los problemas propios de cada región. En el caso de Jalisco, el encuentro se realizará el viernes 24 y el jueves 25.
Salvador Leetoy, director de la cátedra de investigación Globalización, Comunicación y Estudios Culturales en el Instituto Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara, enfatiza que el movimiento es importante en Jalisco, pues aquí también se vive un “factor espejeo” de lo que sucede en el ámbito nacional. Además, dice, el próximo gobernador, el priista Jorge Aristóteles Sandoval, es una copia al carbón de Peña Nieto.
El quehacer inmediato
Al igual que su colega de la UdeG, Leetoy asegura que el movimiento no es contra Peña Nieto, sino contra lo que representa el PRI: el modelo neoliberal que, dice, intentará privilegiar a grupos de poder, así como a las facciones clientelares en la educación y en el gremio petrolero.
“Vemos que como cualquier movimiento social, #YoSoy132 es producto de una serie de agravios y privaciones. Eso es lo valioso. Pero también vemos que en este punto se están sumando otros grupos de resistencia lo cual es válido, siempre y cuando exista un liderazgo.
“Si el crecimiento los lleva a un camino de manipulación de intereses, es claro que el movimiento se desvirtuará; pero también es posible que esta fuerza social logre una transformación y los convierta en un ‘monitor del poder político’. Una especie de Big Brother a la inversa que vigile constantemente a quienes ostentan el poder…”
El analista del Tec de Monterrey sostiene que este público subalterno –“atento a los excesos del poder”– debe aprovechar las grietas de la estructura social para comunicarse a través del arte y lograr incluso un diálogo incluso con el enemigo. No deben olvidar salir a las calles a escuchar el reclamo de la ciudadanía y trascender como una fuerza social de grupos no privilegiados que cuestionan cualquier acción.
De no hacerlo, sentencia, el problema social persistirá y al no desaparecer el agravio surgirán nuevas y más movilizaciones como una especie de círculo vicioso:
“Es normal que en un proceso de maduración se adhieran otros (grupos) e intenten dirigir las protestas y las marchas, pues ellos (los del #YoSoy132) están en la etapa del coraje social que consiste nada más criticar. Pero aun les falta dar el paso grande hacia un proceso de propuestas que generen conciencia colectiva y se conviertan en uno de los referentes
“Los sitios para germinar estas ideas son las propias universidades. La promesa social también debe apuntar hacia allá; debe incluir a la academia, sin olvidarse de salir a las calles para ver y entender la problemática social.”
Por su parte, el dirigente regional del movimiento #YoSoy132 en Guadalajara, Juan Carlos Gutiérrez, admite que pese a la poca difusión, a la integración de nuevo grupos de lucha y a la confusión que existe sobre el movimiento, el reto consiste en consolidarse y en vigilar lo que sucede en el estado:
“Si nos ha pesado que digan que el movimiento #YoSoy132 está diluido y que somos soldados de López Obrador. Es cierto que tenemos retos en común con otros grupos de izquierda, pero nuestra lucha se centra más en la democratización de los medios y en vigilar el trabajo de quienes queden como representantes populares.”
Alumno de la UdeG, Gutiérrez asegura que muchos jóvenes están contra el priista Jorge Aristóteles Sandoval, sobre todo porque la elección estuvo plagada de irregularidades, algunas de las cuales convalidaron las instituciones electorales.
Dice que el movimiento no sólo no morirá ni será cooptado por otros frentes sindicales; sino que se centrará en una etapa de transición con nueva creación de contenidos y propuestas desde la academia.
Y concluye: “Hemos organizado asambleas universitarias y mesas de trabajo. En la primera propusimos que el movimiento adopte un diputado local durante la siguiente legislatura para analizar sus propuestas y vigilar que realice su trabajo de cara a los ciudadanos de su distrito. Hoy estamos trabajando no sólo en la movilización, sino en analizar el camino hacia la transición”.








