El PAN: pugnas intestinas

Consultados por Proceso Jalisco, algunos militantes del PAN estatal admiten que su partido está fragmentado y aunque se muestran dispuestos a recomponerlos con miras a los comicios intermedios de 2015, admiten que en las pugnas intestinas son los tradicionalistas los que buscan las mejores posiciones.

L
uego de la debacle del domingo 1, en donde sólo retuvieron 22 de los 65 municipios, las corrientes del PAN buscan posicionarse en la estructura partidista.
Algunos militantes hablan de la necesidad de refundar Acción Nacional y de sacar a los malos elementos. Lo mismo opina el académico del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), campus Guadalajara, Eduardo González Velázquez, quien considera que el PAN funcionó mejor como oposición que como gobierno.
El analista comenta que luego de su incuestionable derrota, el partido entrará en una fase de refundación que encabezarán los grupos tradicionalistas, y augura que difícilmente lograrán recuperarse en la elección intermedia de 2015.
“A mí me parece que, en términos de partido, comenzará a ser tomado por las corrientes tradicionalistas, las más conservadoras, todavía ancladas en la ideología posterior incluso a la del mismo (Manuel de Jesús Clouthier) Maquío. Creo que son ellas las que van a tomar el rumbo del partido.
“Los panistas de nuevo cuño, quienes llegaron de la mano de Vicente Fox, se están haciendo a un lado, aunque seguirán teniendo una presencia importante que cada vez será menor”, expone el especialista en historia, egresado del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).
E insiste en que el PAN se fragmentó desde la cúpula nacional por los múltiples liderazgos, incluyendo los estatales. Hoy sus militantes pelean “las migajas que quedaron”. Dice que con oposición, los panistas lograron empujar la ciudadanización de algunos organismos, atacaron fuertemente la corrupción y colocaron el tema de la democracia en los debates, pero como gobierno decepcionaron en muchos espacios de la vida pública.
“Poco a poco fueron desgastándose, fueron cansándose y la aventura de gobierno terminó por hartarlos. Es el caso de Emilio González Márquez, quien lleva prácticamente todo el año sin aparecer. Se desvaneció, se hizo transparente. Pienso que así va a seguir hasta que entregue el gobierno estatal”, comenta.
González Velázquez subraya que el PAN se encuentra en una encrucijada, pues tiene que agilizar el proceso de refundación y estar listo para la elección de 2015. El tiempo es poco porque, dice, aun cuando no toman posesión de su cargo, los candidatos electos ya especulan lo que harán en los próximos años.
Refiere también que la renovación del partido será compleja porque ya no tendrá acceso a enormes cantidades de dinero y su poder de maniobra disminuirá de manera considerable cuando ya no esté en el gobierno.
Los propios panistas consultados por Proceso Jalisco advierten que vendrá una época difícil.
“Muchos no se han dado cuenta la gravedad de la situación. Haber perdido el gobierno federal y estatal dejará a muchos en el desempleo. Nos va a pasar como le sucedió al PRI hace 18 años: a la gente relacionada con el partido la van a despedir”, comenta uno de los entrevistados, quien pide omitir su nombre.
Para él, el PAN necesita “un cacique” para recuperar el poder. Lo lamentable, asegura, es que “el PRI no tendrá un oposición sólida durante su gestión”.
En cuanto al control del partido, menciona que se lo disputarán el actual presidente del PAN, Miguel Ángel Monraz Ibarra y su antecesor, Hernán Cortés Berumen.
Miguel Ángel Martínez Cruz, quien milita en el PAN desde hace 56 años aunque se define como “panista independiente”, critica a sus correligionarios que modifican su ideología “como si cambiaran de camisa”.
Dice que su partido perdió la gubernatura por la falta de congruencia y de honradez de muchos militantes. Y, tras hacer un balance de los 18 años que su partido estuvo en el poder, dice que su gran triunfo cultural fue haber enseñado a la gente a ejercer su derecho al voto para castigar a las pésimas administraciones priistas.
“Y ahora que nos sacan por mal gobierno nos ponemos a llorar… El primer riesgo de la democracia es perder una elección, y quien entra para decir que va a ganar a fuerza, no es demócrata”, comenta.
Martínez Cruz desmiente a Juan Veledíaz, quien en su libro La debacle del PAN, señala que Monraz y Cortés legaron a un acuerdo con el PRI: “Yo conozco a Hernán Cortés, tiene muchos defectos, igual que todos los seres humanos. Su primera participación política la hizo conmigo, en una planilla interna que perdí en Tlaquepaque. Lo conozco, es un tipo ambicioso, pero no lo digo como un defecto, y no creo que sea capaz de ese tipo de traiciones”.
Y agrega: “También se dice mucho que en la (elección) interna, la CROC y la CTM en Vallarta apoyaron a nuestro candidato a gobernador (Fernando Guzmán) para ganar, pero no hay pruebas. Una cosa es la verdad legal y otra la verdad real.
–Tras la derrota se esperaba la renuncia de Monraz –se le comenta.
–En el PAN no se acostumbra eso. Acuérdense de que el PAN estaba acostumbrado a las derrotas desde 1939, hasta el 88 que empezamos ganar diputaciones. Aunque nos derrotaban, los presidentes del partido seguían.
–¿Cómo se conformaría en nuevo PAN?
–Hoy se forman grupos a través de liderazgos personales. Por ejemplo, hay un grupo pequeño manejado por Francisco Ramírez Acuña, la mayor parte de ese grupo lo está manejando Chema Martínez (senador electo) y su gente, junto con Hernán Cortés y compañía.
“El grupo, de Emilio González, de Herbert Taylor y del presidente del partido pertenecen al de Hernán, aunque se hayan peleado en días pasados. (Monraz) llegó ahí con el apoyo de todos ellos”.
Las diferencias entre Monraz y Cortés se deben a que este último incumplió un acuerdo: pedirle al excoordinador de la bancada en el Congreso local, José María Martínez que operara el nombramiento de Arturo Feuchter Díaz como consejero de la judicatura. Al final los legisladores apoyaron a Carmelita Chávez Galindo.
Según Monraz y sus seguidores, ella responde a los intereses del presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Celso Rodríguez, amigo de Chema Martínez, y a Fernando Guzmán Pérez Peláez.
Chávez Galindo fue colaboradora muy cercana a Héctor Pérez Plazola, secretario general de gobierno durante la administración de Francisco Ramírez Acuña.
–Qué tan conveniente es que permanezca Chema Martínez en el partido si se le relaciona con caciques, como Raúl Padilla –insiste el reportero.
–Si por las relaciones que uno tiene se le expulsara, a mí me podrían expulsar, pues tengo una buena relación con Ramiro Hernández (recién electo presidente del PRI en Guadalajara).
–Pero Martínez defiende los intereses de Raúl Padilla y de otros personajes oscuros…
–Yo creo que si hay pruebas contundentes debe de ser expulsado. Pero hay que entender que ahora se podría pensar que es por el pleito entre Monraz y Chema Martínez que fue público por meter a Carmelita y no a su cuate en el Consejo de la Judicatura.
Para Martínez Cruz, en el PAN algunas personas hicieron de la política una mafia. “No voy a decir nombres –dice–. Esa gente son capos. El PAN tiene que limpiarse de eso”.
–Ahora es cuando, pero el dirigente se muestra débil…
–¡Ay, caray! Yo que quiero fortalecer al partido. Tenemos que fortalecer a los presidentes de los comités municipales y el estatal.
–¿Qué va a pasar con el PAN?
–Si el partido no cambia, tardaremos más tiempo en llegar.
De acuerdo a otros panistas consultados, el grupo del exgobernador Ramírez Acuña menguó con las decisiones personales de sus integrantes, entre ellos Jorge Salinas Osornio quien perdió en dos ocasiones consecutivas.
Chema Martínez y Hernán Cortés fueron considerados paquistas durante algún tiempo. Ahora ambos controlan una parte del partido, junto con Monraz. Dentro de ese mismo grupo se encontraba Abraham González Uyeda, quien tomó su propio control, al mover hilos en Puerto Vallarta, pero no precisamente con gente afín a Acción Nacional.
Con Emilio González Márquez estarían su compadre Herbert Taylor Arthur, Alonso Ulloa Vélez, Antonio Gloria, Gonzalo Jiménez, Alejandro Cravioto, Diego Monraz, Martín Hernández Balderas y Tomás Coronado. En el caso de Fernando Guzmán, identificado con los emiliastas, se separó de esa corriente tras su derrota en las urnas el domingo 1, aseguran los entrevistados.