Daniel Corral Mentalidad de éxito

ENSENADA, BC.- Un día después de que terminaron los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, el gimnasta Daniel Corral comenzó a pensar en Londres 2012. Lo carcomía la frustración de haber visto por televisión las competencias en las que anhelaba participar.

Por esos días había comenzado a leer el libro Mi filosofía del triunfo, en el cual la exestrella de la NBA Michael Jordan narra cómo su expulsión del equipo de basquetbol de la preparatoria fue el detonante que lo convirtió en el mejor jugador del mundo. “Supe que jamás volvería a sentirme así de mal. No volvería a tragar esa medicina amarga ni a padecer ese vacío en el estómago”, escribió Jordan.

Los Juegos Olímpicos dejaron de ser un sueño para Corral. Se convirtieron en una meta con pasos concretos a seguir, sin importar la edad que tuviera ni las carencias.

“Me identifiqué con ese momento. Incluso los primeros días, después de que en el campeonato mundial no pude calificar, no quería saber nada de Juegos Olímpicos. Mis posibilidades de ir a Beijing eran bajas, tenía 17 años, no tenía una buena preparación. Fue algo muy doloroso porque sin importar la edad uno puede superar sus límites. Eso me hizo decir ‘no quiero volver a sentir esto, estar sentado viendo a los otros gimnastas en un lugar donde yo quise estar’. Ese fracaso me dejó una enseñanza”, confiesa.

La historia de Jordan lo acercó al autocrecimiento humano. “Es mi primer y real ídolo”, dice. Pero aclara que admira más a Jordan como persona que como atleta, y aprendió que no sólo hay que trabajar el músculo, sino que es necesario fortalecer el espíritu.

“Uno de mis objetivos es que la gente no sólo me conozca como deportista, sino que me ubique más por ser buen ciudadano y un ser humano ejemplar. Hay un concepto erróneo del éxito. Nos dicen que la gente exitosa es la que tiene el mejor empleo, dinero, bienes materiales, y que la felicidad está entrelazada con eso. Es falso y destruye la calidad humana.”

–En el deporte el éxito está asociado a medallas, y cuando no se consiguen la valoración es que el atleta perdió. ¿Cómo defines el éxito en la gimnasia, disciplina en la que los mexicanos nunca han figurado? –se le pregunta.

–Yo hago esto para mí, no por satisfacer a la gente. No compito en busca de medallas para decir: “mira, soy una persona exitosa”. Una persona exitosa es aquella que tiene una relación de armonía consigo mismo y con su círculo familiar, laboral, de amigos, pareja, hijos, porque esas relaciones son la base del equilibrio. Yo me enfoco en superar mis propias marcas. La carrera en la vida es contra uno mismo, no contra los demás. No puedo tener como referencia de éxito ganarle a otros porque entonces siempre sería un perdedor, siempre hay alguien que va a ser mejor que tú en algo; luego entonces no puedo definir mi éxito por ganar o perder competencias.

Daniel pone como ejemplo de la realidad subjetiva o la apreciación al príncipe Mishkin, personaje principal de la novela El Idiota, de Fiódor Dostoyevski, que es tratado como idiota y también como sirviente por su atuendo de mendigo y su pobreza aparente.

 

Entre los mejores

 

Corral utiliza su poco tiempo de descanso –entrena alrededor de 10 horas al día– para leer autores de textos de autoayuda, como Robin Sharman y Wayne Dyer, materiales de los que toma notas y hace análisis que aplica todos los días, y que le ha recomendado la sicóloga Hetzabel Moreno, con quien ha trabajado en su preparación mental desde hace más de seis años.

“Ella me dice qué debo leer, de acuerdo a cómo ve que estoy. Todo lo que me ha dado ha servido y espero convertirme en ejemplo de niños y jóvenes. Utilizaré todo lo que he aprendido para escribir un libro que pueda tener el mismo efecto que el libro de Michael Jordan tuvo en mí.”

El entrenador de Daniel, Óscar Aguirre Jalil, explica que el objetivo de su alumno no es sólo llegar a Juegos Olímpicos. “Eso es sólo un peldaño más de nuestra escalera”, puntualiza. La meta es que el gimnasta pueda estar entre los 24 finalistas del all around y que también participe en las finales de caballo con arzones y barras paralelas.

El atleta incluyó nuevos elementos en sus rutinas para incrementar sus notas de partida tanto en el all around como en los seis aparatos, que subirá de forma significativa en caballo con arzones y barras paralelas. Tuvo que acondicionar su organismo para soportar las nuevas cargas de trabajo.

“La gimnasia es muy complicada, pero me atrevo a decir que si llega en plena forma física y sicológica estará dentro de los mejores 20 del mundo, lo cual es muy bueno porque competirán 96 gimnastas. La diferencia entre el uno y el 20 es nada, son ocho décimas, y si consideras que una caída te resta un punto, cualquiera puede ganar. Nuestro objetivo es dar 90 puntos en el all round, lo que nos colocaría dentro de los primeros 10 lugares. La diferencia en los gimnastas de este nivel es mínima. La gimnasia de Daniel es de clase mundial”, detalla Aguirre.

En las pruebas por aparato, el entrenador tiene previsto sumar 15 mil 300 puntos en barras paralelas, puntuación con la que, en teoría, se ubicaría en zona de medallas, aunque por el altísimo nivel de competencia con esas mismas unidades podría descender al noveno o al décimo lugar.

“Daniel quiso hacer algo diferente para México. Estamos contentos por estar en Juegos Olímpicos, pero nuestra meta no era clasificar, sino ser protagonistas. Desde hace más de 10 años hemos trabajado con ese objetivo. Nadie nos entendía cuando lo explicábamos; veíamos la euforia de entrenadores, jueces, los chats en el mundo de la gimnasia. Todos nos decían: ‘lo lograron, lo lograron’. Cambiamos el objetivo a ir mas allá porque nos dimos cuenta de que es viable traer un muy buen resultado.”

–¿Qué significa para ustedes ser protagonistas?

–Estar en el podio. Es viable. No quiero que le cuelguen la medalla. No estoy diciendo que vamos a ganar. Estar en Juegos Olímpicos ya es una diferencia. Es el único gimnasta mexicano que en 20 años lo ha logrado. Desde algún punto de vista eso ya es ser protagonista, pero nosotros somos muy críticos y analíticos.

Aguirre le dijo hace algunos años a Daniel que México tiene hambre de héroes que le den esperanza, y que por eso es muy importante el resultado que obtenga en Juegos Olímpicos. El atleta no se arredra: “quiero hacer que los mexicanos vean que hay esperanza”, refiere. Se molesta cuando recuerda que sus compañeros se descosen en halagos en las competencias internacionales y “casi se les chorrea la baba” cuando ven a las grandes figuras de la gimnasia mundial.

“Desde chico ninguna persona me sorprendía. Algo que me molestaba cuando viajaba con la selección de gimnasia es que mis compañeros veían a alguien con resultados importantes y se deslumbraban. Al verlos como superiores uno se hace para abajo, se está poniendo en desnivel con ellos. Si ellos pueden lograrlo, otras personas también. Admiro lo que hacen pero somos iguales, uno entrena para eso. Yo no quiero ser como nadie, como ningún gimnasta. Quiero ser diferente y escapar del grupo, de la mayoría.”

Todo el equipo con el que trabaja Daniel está integrado por mexicanos. Gimnasta y entrenador quieren demostrar que es posible obtener buenos resultados para el país sin necesidad de echar mano de los extranjeros: el fisiatra Hugo Meza y la sicóloga nacieron y estudiaron en Baja California. El doctor José Ramón Fernández llegó a esta ciudad porteña hace nueve años, y por viajar a las competencias con Daniel perdió pacientes y dinero en su consultorio.