Regreso a los orígenes

Luego de reunirse en casa del exalcalde tapatío Alfonso Petersen Farah, un grupo de panistas –entre ellos connotados tradicionalistas y militantes de nuevo cuño–, redactaron una carta en la que admiten que la derrota de Acción Nacional se debió a que el partido se prostituyó… Y se la enviaron a su líder estatal, Miguel Ángel Monraz Ibarra. En ella le proponen también, entre otras acciones, convertirse en vigilantes y críticos del gobierno, así como acercarse a los ciudadanos a través de actividades comunitarias.

El Partido Acción Nacional (PAN) se prostituyó, cometió graves errores, permitió la impunidad y, en consecuencia, pasó a ser la tercera fuerza política en el estado, es la conclusión de algunos connotados militantes de ese partido, que tras 18 años fue desplazado del gobierno.
Luego de que su partido prácticamente fue borrado del mapa electoral, un grupo de panistas se reunió el jueves 12 en la casa del expresidente municipal y precandidato a la gubernatura, Alfonso Petersen Farah, para analizar por qué perdieron y definir las acciones a seguir como oposición.
En ese encuentro redactaron una carta y se la enviaron a su presidente estatal, Miguel Ángel Monraz Ibarra.
Al recibir la misiva, firmada por 25 personas, entre neopanistas y tradicionalistas, algunos de los cuales estuvieron en los gabinetes de Alberto Cárdenas Jiménez, Francisco Ramírez Acuña y Emilio González Márquez, Monraz Ibarra se sorprendió, pues “pensó que el grupo se había reunido para grillarlo”, comenta un panista que estuvo presente en la reunión.
Entre los firmantes destacan Herbert Taylor Arthur y Antonio Gloria Morales, José Levy, Alonso Ulloa, Ignacio Novoa, Miguel Ángel Martínez Espinosa, la excontralora María del Carmen Mendoza y los simpatizantes Eduardo Mar de La Paz y Juan María Naveja, quienes se desempeñaron como voceros de los gobiernos panistas.
También los secretarios de Desarrollo Rural, Álvaro García Chávez; de Vialidad, Diego Monraz Villaseñor; de Trabajo y Previsión Social, Ernesto Espinosa Guarro, así como Gildardo Gómez Verónica, el exalcalde Alfonso Petersen y su padre, Carlos Petersen.
Y aunque parten de que la derrota se debió a la corrupción imperante en su organización, los panistas le piden a su dirigente una explicación de por qué el electorado rechazó a Acción Nacional, así como evitar la imposición de dirigentes y candidatos y le proponen abrir la posibilidad de que en el futuro se postule también a ciudadanos.
Una de las fuentes consultadas comenta a los reporteros que la derrota del partido “hizo unirse a los opuestos, pero con límites. No es una unión de amantes indiscretos”.
Y agrega: “Vemos un problema muy grave en el partido y tenemos que buscar la unidad, pues nos sacudió la derrota. Esto va a provocar cambios, aun entre los aparentes dueños del balón. Ellos lo saben, al grado que hubo una gran apertura con el presidente del partido. Estamos preocupados, pero estamos en el camino de recomponer esto”.
Una de sus propuestas, dice el entrevistado, es crear un “grupo de referente ético para apoyo del partido”. Aunque aclara: “No se busca un grupo de notables, sino un equipo equilibrado, en el que haya dos o tres representantes de cada corriente”.
También piden una reforma a los estatutos, puesto que “el consejo se convirtió en un instrumento del grupo en el poder”. Lamenta que el actual consejo sirva sólo “para controlar la elección de un presidente del partido, lo cual es grave”. Para él, en ese órgano las decisiones se deben tomar por consenso, más que por votación, para evitar el agandalle.
Las propuestas

La carta entregada a Monraz Ibarra califica la derrota electoral como una “bendición (porque) nos hizo pensar de otra manera; la soberbia del poder jamás nos hubiera dejado pensar en eso”; también alude a los orígenes del partido y esboza algunas propuestas y recomendaciones generales.
Respecto a la situación actual, la carta indica: “No supimos transitar del partido romántico para ser el partido en el gobierno. No nos preparamos y el PAN perdió sus objetivos; se quedó sin banderas y dejó de generar esperanza… los que hemos tenido la oportunidad de ocupar espacios de gobierno debemos estar profundamente agradecidos y comprometidos”.
Y lo admiten: “La derrota es una consecuencia de la prostitución que vivimos como institución, se cometieron muchos errores y debemos asumir las consecuencias de la impunidad”.
En el apartado de recomendaciones generales exponen: “Necesitamos construir una institución diferente, iniciar cambios con visión de largo plazo, identificar muy bien nuestro punto de partida, así como valorar los relevos en el partido, pero sobre todo redimirnos ante la sociedad y regresar a nuestros orígenes”.
Asimismo proponen eliminar los sueldos a los funcionarios del comité, modificar el reglamento para seleccionar a los candidatos y dirigentes, y “convocar a los principales actores del partido a un pacto, evitando la lógica de grupos”. También se proponen analizar científicamente las causas de la derrota con la sociedad y los miembros activos del PAN, además de fortalecer la comunicación con la membresía y valorar los relevos.
“Se necesita –afirman– medir el comportamiento del electorado sin soberbia y reconocer que la gente está frustrada. Trabajar internamente para avanzar en la reconstrucción del PAN. Construyamos una dirigencia con todo. Evitemos la imposición. Definamos para qué queremos gobernar. Incluyamos a las nuevas generaciones. Iniciemos la generación de una agenda.”
Otro panista consultado por Proceso Jalisco señala que, aun cuando él no fue a la reunión del jueves 12, supo que al siguiente día de la elección muchos militantes cercanos al gobernador Emilio González Márquez abandonaron el PAN y anunciaron su incorporación al Movimiento Ciudadano.
Dice también que González Márquez busca fortalecer los municipios donde el PAN retuvo el poder, pues es “la única forma de recuperar el gobierno. Sin embargo, admite que las expectativas son muy bajas, porque los regidores carecen de experiencia”.
Comenta que Hernán Cortés y Monraz Ibarra no le “tiran a reconstruir el PAN, sino a proteger sus propios intereses. Lo que van a hacer es proteger el poco poder que les quedó”.
Respecto a Jorge Alberto Salinas Osornio, quien encabezó la fracción panista en la pasada legislatura, dice que “le ganó la avaricia”, pues se compró un departamento en Miami; lo mismo hizo Alfredo Argüelles, quien adquirió una residencia con valor superior a 10 millones de pesos en Valle Real.
En el caso de Salinas Osornio, comenta, “se tiró al vicio del alcoholismo después de dos derrotas consecutivas: primero en la elección a la Presidencia Municipal de Guadalajara en 2009 y en la de este año, en la cual compitió por la diputación federal en el distrito 8.
Por su parte, el grupo “La Cantera 2015”, integrado por jóvenes militantes, entre ellos Jesús González Guzmán, el hijo mayor del gobernador González Márquez, exige a la dirigencia estatal panista la apertura de espacios para ellos.
El martes 10, justo al pie del monumento de Efraín González Luna, uno de los ideólogos del partido, decenas de miembros de esta novel agrupación arrancaron con un pronunciamiento. Su vocero, Alejandro Hermosillo, habló de los objetivos del movimiento, entre ellos participar en la innovación y reorganización del instituto político; convertirse en vigilantes y críticos de las acciones del gobierno, y acercarse a los ciudadanos a través de actividades comunitarias.
González Guzmán, por su parte, rechazó que su padre haya traicionado al partido al brindar su apoyo al candidato del Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro Ramírez: “Fui coordinador de los jóvenes en la campaña de Fernando Guzmán, estuvimos apoyando con todo y nos dolió el resultado. Hoy estamos en una etapa de reflexión que tiene propuesta y acción”.
En relación con la mentada de su padre a quienes lo criticaron por su intención de donar 90 millones de pesos para la construcción del Santuario de los Mártires, el hijo mayor de González Márquez admitió que fue un error, aunque consideró que es algo que lastima menos que la corrupción y el engaño: “Es algo folclórico… la mentada fue un error. Que le pregunten a la gente qué quiere: una grosería o que les roben”. l