Aunque el proceso electoral fue un mugrero, Enrique Alfaro Ramírez asegura que sólo hará impugnaciones si tiene pruebas suficientes para demostrar las irregularidades. Lo que sí tiene claro es que 38% de los sufragios obtenidos por Aristóteles Sandoval no lo legitiman, menos aún por los compromisos contraídos con el exrector Raúl Padilla. Hoy prefiere pensar en lo que viene y se ufana por haber desplazado al PAN al tercer sitio.Enrique Alfaro Ramírez, el candidato del Movimiento Ciudadano (MC) a la gubernatura, no se resigna aún a aceptar su derrota frente al priista Jorge Aristóteles Sandoval Díaz. Asegura que sólo en el caso de contar con suficientes elementos sobre las irregularidades impugnará la elección.
Dice estar consciente de la dificultad de revertir el resultado, pues la autoridad electoral en el estado se alió con el PRI, y expone: tomar una postura similar a la de Andrés Manuel López Obrador de impugnar la elección presidencial sin pruebas suficientes no sería “jurídica ni políticamente correcto”.
Entrevistado el martes 3 en su cuartel de campaña en avenida de La Paz y Francisco Javier Gamboa, Alfaro se ve tranquilo, pero admite su pesar por la mínima distancia que le sacó su contrincante priista: cuatro puntos, según el conteo del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP).
“Ya lo dije el lunes 2: con base en los resultados del PREP la distancia es de cuatro puntos. Y si esa es la voluntad de los jaliscienses, yo la respetaré, pero eso no significa que no vayamos a hacer la revisión jurídica de la elección. No hacerlo sería igualmente irresponsable”, sostiene Alfaro.
Pero no deja de insistir: “Me parecería un error salir a gritar que hubo fraude sin tener los elementos suficientes; igualmente me parecería irresponsable simplemente bajar la cortina”.
–¿Por qué no impugnar de una vez, tal como López Obrador? –se le pregunta.
–Yo lo he dicho siempre: para mí fue un altísimo honor haber luchado al lado de Andrés en este proceso, pero no estoy de acuerdo en que tú puedas salir a impugnar si no tienes todos los elementos. No me parece un buen mensaje ni que sea jurídica y políticamente correcto.
Es cierto que “hubo una contienda inequitativa en los ámbitos nacional y estatal”, en la cual algunos medios de comunicación jugaron un papel tendencioso. “El PRI –indica– compró votos, hay muchas dudas sobre el funcionamiento de las urnas electrónicas. Pero hay que tener todos los elementos para hacer el planteamiento en lo jurídico”.
Para él lo adecuado es “mandar una señal de madurez y de sensatez”, porque eso ayuda a que “una demanda como la que tú comentas no se tome como un berrinche, como un capricho político. Esa fue la valoración que hice”.
Y reitera: “Respeto a Andrés Manuel y sus razones, pero no comparto la forma. Actuar con sensatez es también responsabilidad de quien encabeza el movimiento. No es fácil, el ánimo es de coraje y de incredulidad. La gente me dice: ‘En mi lugar tú ganaste’. No entienden por qué la elección tiene ese resultado”.
Alfaro decidió no mantener ningún tipo de comunicación con Aristóteles. “No tengo nada que platicar ni que acordar con él, ni le voy a levantar la mano, pero tampoco voy a salir a tirarme al piso sin tener los elementos suficientes”. Sólo lo hará, afirma, cuando se haya agotado el proceso electoral.
–Pero la gente espera que actúe y defienda el voto que le dieron.
–Lo voy a hacer con toda mi fuerza y con toda mi capacidad. Dejo mi palabra empeñada: por ningún motivo vamos a negociar la elección. Si tenemos que impugnar, lo haremos, y con mucha seriedad y con un planteamiento jurídico sólido. Te puedo garantizar que no vamos a dejar pasar ni una sola irregularidad.
La colusión
Clemente Castañeda, coordinador de campaña de Alfaro, el domingo 1 en conferencia enumeró algunas irregularidades durante la jornada electoral, se le recuerda al candidato del MC.
“El problema –responde– es que hay una línea muy delgada entre la percepción y los elementos de prueba (…) Durante la jornada muchos candidatos a presidentes municipales me decían: ‘Están comprando votos’. Mi planteamiento era: tomen fotos, grábenlos, levanten actas notariales.
–¿Cuál es su percepción de la elección?
–Que fue un mugrero. Mi percepción es que la autoridad electoral se alió con el PRI. Lo digo clara y abiertamente: el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana se alió con el PRI. El presidente del instituto (Tomás Figueroa) y los consejeros electorales tuvieron acuerdo con el PRI.
–Usted tiene amistad con algunos consejeros. ¿Se fractura la relación?
–No lo había pensado, pero es lo menos importante. Yo no tengo amigos corruptos. Si alguno de ellos se prestó a eso, creo que hay pocas cosas que nos unen. Pero ese es otro tema.
“La autoridad electoral fue complaciente durante todo el proceso. El día de la elección, en la madrugada, se hicieron varias llamadas desde el teléfono que denunciamos como guerra sucia. No hicieron nada ante las evidencias que se presentaron. Entonces tengo la sensación de que la ruta de las instituciones de impartición de justicia, particularmente la electoral, no te lleva a ningún lado.”
“¿Qué otras rutas te quedan? ¿La insurrección?”, se pregunta el propio Alfaro. Y se contesta: “No creo que eso convenga. No me gustaría llevar las cosas a ese terreno. Aunque hay molestia, frustración y mucho enojo, pienso que hay que saber conducir ese ánimo”.
–¿Tiene un balance de los alcances de la guerra sucia?
–Es difícil. Nuestro equipo está trabajando en eso. Estamos revisando la parte de las actas; estamos en la parte cuantitativa de la elección, y hay otro equipo que está haciendo la evaluación de la parte cuantitativa de la elección.
El entrevistado insiste en que si Aristóteles es legitimado como gobernador, sería el primero en la historia del estado que no “contaría con el apoyo de la segunda ciudad más importante del país”.
Obtener 38% de las preferencias electorales significa que sólo lo aceptaron “menos de cuatro de cada 10” ciudadanos, sostiene Alfaro, y recuerda que Aristóteles obtuvo la votación histórica más baja en los comicios recientes. Hace seis años, por ejemplo, su correligionario Arturo Zamora “perdió la elección con 43% de las preferencias electorales”.
–Si no hubiera roto su alianza con el PRD le hubiera alcanzado para ganar la elección? –se le pregunta a Alfaro.
–Yo jamás hubiera llegado al nivel que llegué si hubiera traído la losa del PRD encima. Ganamos y conquistamos un sector del electorado que jamás hubiera votado por el PRD. Si hubiera ido con ellos no hubiéramos podido construir este movimiento, conquistamos la confianza de 1 millón 140 mil jaliscienses.
Poder fáctico
Según los resultados publicados en la página del PREP, el MC gobernará los municipios de Tlajomulco de Zúñiga, Puerto Vallarta, Autlán, Ayotlán, Cuquío, La Manzanilla de la Paz, Mascota, Pihuamo, Poncitlán y Techaluta de Montenegro, así como el distrito local número 7.
–¿Cuál es su futuro político? –se le pregunta.
–Primero, descarto por completo participar en el proyecto de gobierno del PRI, como han especulado. No tengo interés ni ando buscando chamba; segundo, tampoco voy a asumir la dirección del partido Movimiento Ciudadano en Jalisco. Ese no es mi papel, y tercero, voy a dedicarme de tiempo completo a fortalecer la plataforma política que construimos.
“Me interesaría encabezar un espacio de oposición ciudadano que pueda convertirse en un garante de que no vayan a desfalcar a Jalisco y de que el estado no se colapsará por la ineptitud y voracidad de los gobernantes.”
–¿Sería un observatorio ciudadano?
–Podría ser, no hemos definido la figura. Voy a estar en una trinchera en donde trataremos de aportar un trabajo de oposición serio para que le vaya bien a Jalisco, y participando con otros liderazgos para construir la plataforma con la cual en tres años vamos a dar un paso hacia adelante.
El 22 de febrero de 2010 Alfaro anunció que no permitiría la “intromisión de ningún poder fáctico en la administración y toma de decisiones” en Tlajomulco de Zúñiga. Es por ello que rompió toda relación con Raúl Padilla López, quien encabeza el grupo UdeG y, por ende, controla la universidad pública.
–Cuando estuvo al frente del ayuntamiento de Guadalajara se le criticó a Aristóteles Sandoval por incluir en puestos clave de su administración a gente de Padilla. ¿Qué implica para Jalisco que el exrector esté detrás de él?
–Lo dijimos en la campaña: detrás del PRI hay intereses oscuros, no sólo de Raúl Padilla. No sé qué vaya a hacer Aristóteles. Lo que sí sé es qué voy a hacer yo.
–La piedra en el zapato…
–No vamos a permitir que este estado siga secuestrado. ¿Cómo lo vamos a hacer? Es una ruta que tendremos que ir afinando y construyendo. Pero si me preguntas qué decisión tengo, te diré que vamos a seguir dando la batalla, y somos muchos, para convertirnos en una oposición, pero no vamos a ser belicosos ni a negociar en lo oscurito.
–¿Teme el hostigamiento de Padilla, que es un poder fáctico?
–¡Más! Ya les ganamos. Sea cual sea el desenlace del episodio de la gubernatura, ya les ganamos la partida. Por una razón muy sencilla: despertamos a la gente.
–¿Ya tuviste contacto con el gobernador Emilio González?
–Sí, me mandó un mensaje de felicitación y de reconocimiento por el trabajo el lunes temprano. Me invitó a desayunar y a platicar. De ahí vengo.
–¿Y qué le comentó?
–Solidario en términos personales. Me dio su impresión del proceso. Me platicó su visión sobre el PAN. Fue un gesto de cortesía de su parte.
–¿Qué opina usted acerca de que el PAN quedó como la tercer fuerza política? ¿Se lo merecía?
–Ampliamente. Habría que hablar del PAN en tres planos. Los simpatizantes, quienes actuaron en congruencia y respaldaron este proyecto; algunos liderazgos, que se mantuvieron institucionalmente y jugaron como ellos consideraron correcto, y los dirigentes propiamente dichos, en específico su presidente (Miguel Ángel Monraz) y Fernando Guzmán, quienes negociaron con Aristóteles. Eso lo tendrán que juzgar los panistas.
–¿Es un logro para usted haber desbancado al PAN al tercer sitio?
–Fue un logro para los ciudadanos de Jalisco, no un logro personal. A mí me da gusto haber encabezado el proyecto, pero el logro es de la gente que demostró que hay fuerza suficiente para derrotar a los partidos políticos. Derrotamos al gobierno que tenía la Presidencia y el estado.








