Tras 18 años de ausencia, el PRI retomará el gobierno en el estado en marzo de 2013. Aun con las quejas poselectorales y las críticas de los integrantes del movimiento #YoSoy132, Aristóteles Sandoval se apresta a conformar un gobierno que, dice, será plural, tolerante e incluyente. Pero sus críticos temen que caiga en la tentación de rodearse de los dinosaurios de su partido, de sus amigos, o que intente congraciarse con el Grupo Universidad.
Terminado el proceso electoral, en el cual Jorge Aristóteles Sandoval Díaz superó a los demás aspirantes a la gubernatura, sus críticos advierten sobre los riesgos de que el priista intente colocar en su gabinete a sus amigos, socios o gente cercana al Grupo Universidad para congraciarse con el líder de esa organización: Raúl Padilla López.
El catedrático de esa institución, Luis Octavio Cotero Bernal, manifiesta su temor por el probable regreso de los dinosaurios. Para él, lo deseable sería un gabinete integrado por hombres y mujeres con un perfil profesional adecuado para poner a Jalisco a la altura del nuevo milenio y dar una respuesta efectiva a los retos sociales.
Priista él mismo, Cotero afirma que las administraciones panistas se distinguieron por su proclividad a rodearse de personas inexpertas en puestos clave. Y cita el caso de la secretaría general de Gobierno, donde al final de su gestión Emilio González Márquez colocó a Víctor Manuel González Romero, un ingeniero con posgrado de doctor sin el conocimiento en gestión de gobierno.
En el caso de la Procuraduría General de Justicia de Jalisco (PGJ), González Márquez hizo de esa área un receptáculo de errores, omisiones y corrupción. Esa dependencia, dice, “jamás había llegado a los niveles de descomposición como los vistos con Tomás Coronado Olmos”.
La suya, insiste, es la peor época de la procuraduría, pues crecieron los delitos y las denuncias y se redujo el número de agentes del Ministerio Público; además, los panistas corrieron a gente capacitada y colocaron en su lugar a funcionarios ignorantes y corruptos.
Ojalá que Jorge Aristóteles tome en cuenta estos ejemplos y ponga al frente de la secretaría general de Gobierno y de la PGJ a gente profesional y madura, comenta el entrevistado. Y en relación con la Secretaría del Trabajo, dice, Aristóteles debe ser cuidadoso y no designar a un ingeniero químico, sobre todo después de comprometerse con el gremio de los abogados para terminar con la corrupción y atacar a fondo el delito de cohecho.
Y aun cuando hasta el cierre de edición se desconocían los nombres de los futuros colaboradores de Aristóteles, ya hay presiones de la vieja guardia del PRI, sus compañeros de escuela, amigos, antiguos colaboradores en el ayuntamiento de Guadalajara y gente del Grupo UdeG.
Entre estos últimos destacan Ricardo Villanueva Lomelí, expresidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) y su coordinador de campaña, así como Jaime Agustín González Álvarez, director del Hospital Civil de Guadalajara y hombre de confianza de Padilla.
También aparece Netzahualcóyotl Ornelas, excompañero de Aristóteles en un posgrado sobre gestión pública en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Ornelas fue su secretario particular durante los dos años que fungió como alcalde.
Asimismo Eduardo Almaguer, pieza clave durante los comicios de 2009, cuando Aristóteles llegó a la alcaldía de Guadalajara; Mauricio Navarro Gárate, exsecretario de Promoción Económica y encargado del diseño de política económica en la campaña recién concluida.
Navarro resultó ser socio de Rodrigo Ramos Garibi, dueño de la constructora NRC Desarrollos Inmobiliarios y Promotora Inmobiliaria Alte, beneficiadas con decenas de obras asignadas en forma directa y sin licitación por la administración de Aristóteles, negocios amarrados al amparo de la administración pública, según las denuncias publicadas por el diario Mural.
Por su parte, Mauricio Gudiño Coronado, secretario de Servicios Municipales durante la gestión de Aristóteles en el ayuntamiento tapatío, fue un funcionario clave en los negocios con las diferentes constructoras que presuntamente aportaron recursos para la campaña del priista, algunas de las cuales han sido señaladas por su falta de transparencia.
Otro hombre clave en el equipo que tomará la administración en marzo de 2013 es Juan José Palacios Jiménez, un empresario del ramo de la joyería y promotor de la asociación civil Guadalajara 2020.
El único funcionario que repetirá en el cargo será Luis Carlos Nájera, titular de la Secretaría de Seguridad Pública, según comentó Aristóteles durante su campaña.
Cotero Bernal lamenta que algunos empresarios de la vieja guardia priista se estén acercando a Aristóteles en un intento de sacar el mayor beneficio posible, luego de estar 18 años fuera del poder.
Y advierte: “Jorge debe abstenerse de convocar a su gabinete a personajes como Eugenio Ruiz Orozco o José Luis Leal Sanabria, dos antiguos titulares de la secretaría general de Gobierno. Ambos deben entender que ya gobernaron y dejar el espacio a la gente nueva. De alguna manera fueron ellos los que llevaron al PRI al fracaso hace 18 años”.
Las irregularidades
Por su parte, el candidato de Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro, sostiene que al priista Aristóteles debería darle vergüenza la forma en que ganó.
Además, el mismo domingo 1 decenas de taxistas se concentraron en el estacionamiento ubicado en la parte posterior del Auditorio Telmex, en Zapopan, para quejarse ante los medios informativos porque que no habían recibido sus honorarios por transportar a cientos de personas a las casillas para que votaran por el PRI.
Al día siguiente los trabajadores del volante comentaron que el Operativo Taxi fue orquestado por Roberto Marrufo Torres, coordinador de los diputados del PRI en el Congreso estatal y funcionarios del IFE en la década de los noventa.
Como en los viejos tiempos, el “carrusel” se pintó de amarillo y azul, los colores de los autos de alquiler, y contó con el apoyo de los líderes del gremio afiliados a la Confederación de Trabajadores de México (CTM), entre ellos Roberto Mayorquín y Juan González. Ellos, dijeron, se encargaron de desplazar a entre 800 y mil personas, sólo en una parte de la zona metropolitana.
Héctor Álvarez Contreras, diputado local por el PAN, denunció que desde dos días antes de los comicios vecinos de la ribera de Chapala le comentaron sobre los preparativos del PRI para cooptar el voto. Los precios por sufragio oscilaban entre los 500 y mil pesos, dependiendo de la zona donde el partido había negociado la compraventa de sufragios.
A tono con esas denuncias, integrantes del movimiento #Yosoy132Gdl protestaron contra el “fraude electoral” del domingo 1. La primera manifestación se realizó el lunes 2 alrededor de las 15:00 horas y partió del Parque de la Revolución hacia el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC).
Asimismo, armaron un campamento en el parque y organizaron mesas de discusión para definir un plan de acción poselectoral. Ahí acordaron realizar otra protesta frente a Canal 4 de Televisa el martes 3. Los integrantes del movimiento comentaron que su propósito era cumplir 132 horas de plantón para informar a la sociedad sobre el fraude en el que la ciudadanía jalisciense votó para designar gobernador, 125 alcaldes y 39 diputados locales.
En restaurantes y cafés las pláticas se centraban en el “fraude”. Algunos seguidores de Alfaro decían que él arrasó en la zona metropolitana de Guadalajara, pero fue derrotado en el interior del estado por el priista Aristóteles.
En las redes sociales, el Movimiento Ciudadano abrió el espacio denominado Guardián Electoral en el cual exhibe decenas de actas computadas que, con los números oficiales, demuestran el avance de Alfaro. En https://www.flickr.com/photos/enriquealfaror/page31/, del portal Flickr, por ejemplo, se exhiben las fotos de actas de los lugares donde al parecer ganó este candidato.
El lunes 2 y el martes 3 el municipio de El Salto fue objeto de manifestaciones contra el PRI y “por el acarreo descarado de votantes” durante la jornada electoral. Lo mismo en Ahualulco del Mercado, donde un grupo de inconformes arrojó bombas molotov contra el edificio del Consejo Electoral Municipal, según denunció el alcalde Francisco Mora Oaxaca. La versión fue desmentida por la PGJ.
Lejos de ser festivo, en algunos sectores el ambiente era tenso, ríspido. Un ejemplo: en el cajero de Bancomer del cruce de Vallarta y Américas la polémica salió a relucir: una mujer le preguntó a su acompañante qué fue lo que pasó. Dijo que su familia y muchos de sus vecinos votaron por López Obrador y por Alfaro.
Otra cliente destacó que quien realmente ganó la contienda presidencial fue Angélica Rivera, La Gaviota. La presencia de la esposa del candidato priista en la campaña tuvo buena aceptación en las estéticas y salones de belleza. “Ella y Televisa detuvieron las verdaderas opciones de cambio en el país”, dijo la mujer. Por momentos la fila para sacar dinero se convirtió en una especie de mesa de debate en la cual nadie se atrevió a fungir como moderador.
Por su parte, Aristóteles comenzó a hablar de pluralidad, apertura y tolerancia. El domingo 1 por la noche dijo que eran tiempos de reconciliación. Pero se atrincheró en sus oficinas de calzada del Campesino 222, colonia Moderna, donde a partir del lunes 2 la vigilancia corre a cargo de policías de la empresa Código Uno, la competencia de Centurión, propiedad de la familia de Servando Sepúlveda Enríquez, quien apenas en abril pasado tuvo que renunciar como director de la Policía de Guadalajara luego de que se negó a someterse a la prueba de confianza.
Sepúlveda desapareció de la escena pública después de los narcobloqueos del 9 de marzo en la zona metropolitana y otros municipios organizados por la delincuencia organizada luego de la detención de Érick Valencia, El 85, en Zapopan. Ese día, ninguna de las 141 videocámaras locales detectó ninguno de los narcobloqueos por una supuesta falla.
Aristóteles también modificó su actitud hacia los medios de comunicación. La noche del domingo 1 apareció en el hotel Fiesta Americana, se dejó fotografiar con su familia y habló sobre su futuro gobierno que, dijo, será plural, tolerante e incluyente. Pero se negó a responder a las preguntas de los reporteros.








