Terminaron las elecciones pero el movimiento #YoSoy132Gdl aún tiene cuerda y sigue manifestándose contra las autoridades electorales, los candidatos del PRI y el poder de Televisa en la entidad. En la jornada de movilizaciones de la semana pasada los jóvenes inconformes volvieron a lanzarse contra el establishment y arrastraron consigo a miles de cientos de tapatíos. Uno de ellos, un jubilado, expuso: “Los resultados no me convencen, por el cochinero que hicieron; junto a estos jóvenes yo siento al pueblo. Por eso vengo a marchar”.
Al grito de “Aris y Peña, la misma chingadera”, más de 4 mil integrantes del movimiento #YoSoy132Gdl y de otras agrupaciones ciudadanas tapatías realizaron el miércoles 4 la tercera jornada de protesta por los resultados electorales del domingo 1.
Fue la movilización más grande de los últimos días. Se inició por la mañana frente al palacio de Gobierno y por la noche los jóvenes se enfilaron hacia las instalaciones de Televisa y del IFE.
Alrededor de las ocho de la noche los jóvenes inconformes marcharon por avenida Juárez-Vallarta en dirección a López Mateos. En la confluencia de avenida México y Rubén Darío se detuvieron para lanzar consignas contra Radiópolis y W Radio, filiales de Televisa y del Grupo Prisa de España. Decenas de gargantas se unieron a las invectivas contra la televisora y la radiodifusora del consorcio de Emilio Azcárraga Jean.
Media hora después, mientras las patrullas que escoltaban a los manifestantes activaban sus torretas rojiazules para detener el tráfico, los jóvenes seguían coreando sus consignas contra Televisa: “¡Putos, putos, putos!”. Algunos empleados se asomaban por las ventanas del edificio.
“¡Ahí están, esos son los que roban la nación!”, ¡Televisa va a caer! ¡Televisa va a caer!”, “¡Muera Televisa! ¡Muera Televisa!”, insistían los marchistas. Decenas de adolescentes brincaban y se retorcían en el aire al grito de: “¡Quien no brinque es Peña!”.
En el contingente iban estudiantes del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), de otras instituciones privadas y de la Universidad de Guadalajara, cuyos directivos han intentado en vano alejar a maestros y alumnos del movimiento de protesta contra los resultados electorales.
Desde antes de los comicios, el Grupo UdeG cerró filas en torno de los candidatos del PRI a la Presidencia de la República y a la gubernatura, Enrique Peña y Jorge Aristóteles Sandoval, respectivamente.
Y así como mentaron madres frente a las estaciones de radio de Televisa, los miembros de #YoSoy132Gdl también supieron guardar silencio cuando pasaron por una funeraria de la avenida López Mateos. Sus organizadores dijeron que era un acto de respeto al duelo de quienes velaban a un difunto en ese lugar.
Lo mismo hicieron ante el hospital que se encontraron en su ruta hacia el norte de la ciudad. Algunos médicos abandonaron momentáneamente sus labores y salieron a ver la manifestación.
Un pensionado que participaba en la movilización comentó: “Yo vengo a protestar por el fraude que nos hicieron. Los resultados no me convencen por el cochinero que hicieron; junto a estos jóvenes yo siento al pueblo. Por eso vengo a marchar”.
Contra el Grupo UdeG
Cerca de las nueve de la noche la movilización llegó a las instalaciones de la junta local del Instituto Federal Electoral (IFE). Para ese momento decenas de transeúntes se habían sumado a la protesta. Algunos automovilistas que circulaban por los carriles centrales de López Mateos hacían sonar el claxon de sus vehículos en apoyo a la marcha; otros aprovecharon para insultar a los marchistas o para expresar su apoyo a Peña Nieto. Los jóvenes decidieron sentarse sobre el pasto del camellón.
Y desde ahí, con velas y celulares en mano, realizaron una suerte de responso. Al frente, megáfono en mano, uno de los organizadores decía: “¡Necesitamos al pueblo junto a nosotros! ¡Necesitamos unanimidad!”, y la multitud les respondía.
“¡Ofreceremos un minuto de silencio, pero no piensen que es de luto, sino en favor de la democracia!”. Y los jóvenes obedecían. La luz ámbar del alumbrado público bañaba los rostros de los asistentes. Pasado el minuto volvieron las consignas: “¡México, México, México!”; “¡Peña va a caer, Peña va a caer!”.
Horas antes, al pasar por la Plaza Liberación, justo frente a Palacio de Gobierno y la sede del Congreso del estado, donde externaron su rechazo a la imposición de Peña Nieto, los universitarios mostraron sus pancartas de repudio al priista: “¡Fuera Peña!, ¡Fuera Peña!”. “¡Ya no necesitamos sexo porque Peña nos va a joder todos los días!”.
Marchaban un tramo sobre avenida Hidalgo, en sentido contrario al de la circulación vehicular. Doblaron en Enrique Díaz de León y se detuvieron un momento frente al edificio de la rectoría de la Universidad de Guadalajara para exigirle a su líder moral, Raúl Padilla López, que deje de usar la instituciones para apoyar a Aristóteles Sandoval. “¡Fuera PRI de la Universidad!”, gritaron.
A esa hora, en el Paraninfo Enrique Díaz de León, el obispo de Saltillo, Raúl Vera López, pronunciaba su discurso de agradecimiento luego de recibir la medalla Corazón de León otorgada por la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) por su trabajo en pro de los derechos humanos: “El día de hoy es muy esperanzador ver nuevamente a los jóvenes universitarios en las calles, ofreciendo su palabra y ofreciendo su deseo de un México diferente y además declarándose abiertamente en una condición apartidista”.
Vera López ignoraba lo que pasaba en la calle. En su alocución habló de las condiciones sociales actuales, similares, dijo, a las de hace cuatro décadas, como las del 1968, cuando los jóvenes intentaron modificar el sistema y no se equivocaron. Desde entonces, apuntó, ya se veía una aproximación al desastre con el saqueo de los recursos naturales y la tecnología al servicio de los grandes capitales.
Los jóvenes siguieron su marcha. Al cruzar por una tienda Soriana, sobre avenida Juárez, retomaron sus consignas para reclamarle a esa firma por haberse prestado a la compra de votos a favor del PRI mediante la entrega de tarjetas.
En la Plaza de Armas cantaron el Himno Nacional a petición de la mayoría, y a continuación leyeron un pronunciamiento en el que desconocieron a Peña Nieto y a Aristóteles. Al final los organizadores anunciaron una gran movilización para el sábado 7.








