Una de las peticiones del grupo #YoSoy132 es aumentar el número de debates entre candidatos presidenciales y transmitirlos en cadena nacional. El IFE ha respondido que no pedirá un enlace, sólo exhorta a los concesionarios a transmitir el evento.
La solicitud vuelve a poner de manifiesto las limitaciones a la reforma del Cofipe hecha por los legisladores en 2007, la cual entre otros planteamientos dejó a los spots como formatos privilegiados para que los partidos hagan campaña electoral en radio y televisión.
Los spots, por su brevedad, son útiles únicamente para exponer una idea o un sentimiento que se mantenga en la memoria como imagen. Ni plataformas ni datos ni explicaciones caben en los 20 o 30 segundos. Grabados, permiten el ensayo, la corrección, editarse, agregarles música o sonido y cuidar la actitud, el rostro, la figura del candidato. Por lo mismo carecen de espontaneidad y saturan a la audiencia a base de repetirse y repetirse en horarios diversos en todos los canales.
Otro inconveniente es su precio: debe invertirse en producirlos. Para cambiarlos hay obstáculos: además del presupuesto está la negativa de los concesionarios, aceptada por el IFE, de entregar el nuevo spot con dos días de anticipación. Para sacar uno y meter el siguiente se necesita más tiempo. La equidad también se pierde con los spots: el partido con más votos en la elección anterior y por tanto con mayor presupuesto tendrá más spots difundiéndose y los cambiará con mayor frecuencia. En esta campaña el PRI-PVEM es el más activo, le sigue el PAN, luego la coalición PRD, PT, MC, y al final Nueva Alianza.
En contraparte los debates, aunque cuesta producirlos, resultan menos onerosos que los spots. Gracias a ellos el ciudadano puede conocer mejor a los candidatos, su calidad oratoria, su personalidad, su presencia al responder críticas, cuestionamientos y difamaciones; la rapidez en el ataque al adversario para hacerlo entrar en su estrategia y desarmarlo. En un debate se hacen evidentes las motivaciones y el temperamento de los candidatos. El maquillaje sale sobrando, detrás de éste aparecen los rasgos verdaderos. Son útiles para dar a conocer plataforma, propuestas, formas de hacerlas operativas. No hay lugar al retoque, al ensayo, a la regrabación. Por todo ello son mucho más interesantes que los spots.
Sin embargo, en una actitud de guardameta, el IFE se niega a que haya más debates, y deforma las mejores cualidades de esta fórmula: rígidos, sujetos a tiempo, con temas y preguntas preestablecidas sacadas por sorteo, eliminan gran parte de lo sobresaliente del debate que es la espontaneidad. Con algunas reglas sería suficiente: pedir la palabra, no interrumpir a quien está hablando, no exceder de 10 minutos una exposición ni de ocho una réplica.








