“Es entre Aristóteles y yo”

El expriista y experredista Enrique Alfaro, que ahora abomina de esos partidos y prefirió competir aparte y con menos recursos, descuadró las previsiones del PRI y del PAN para la presente campaña electoral. Aunque inició con pronósticos pesimistas, algunas encuestas lo ubican ya en el segundo lugar, por encima de su rival panista y aún por debajo del priista, por lo que cobra relevancia su crítica a los partidos y al poder fáctico del Grupo UdeG, encabezado por el exrector Raúl Padilla.

“Yo me veo como gobernador del estado (…) y no permitiré cacicazgos en la Universidad de Guadalajara”, afirma Enrique Alfaro Ramírez, el candidato del Movimiento Ciudadano al que unas encuestadoras ubican ya en segundo lugar de la competencia por el gobierno del estado y cada vez más cerca de Aristóteles Sandoval, aunque otras mediciones lo sitúan en un lejano tercer lugar.
Alfaro tiene que recurrir a aportaciones para hacer su campaña: pide oficinas, vehículos e insumos tan básicos como el papel para imprimir sus volantes y calcomanías. Su cuartel general es el despacho de su hermano, que es abogado. Ahí recibe llamadas, a sus colaboradores e invitados, y diseña sus estrategias.
En ese lugar tiene también una pequeña bodega, adonde llegan camionetas del tipo estaquitas para llevarse propaganda y repartirla en los cruceros de la zona metropolitana.
La austeridad en la oficina de Alfaro contrasta con el lujo que disfruta su adversario priista, Jorge Aristóteles Sandoval, a quien Proceso Jalisco entrevistó en el quinto nivel de la torre HSBC, donde ocupa un piso completo.
En un muro de la sede de Alfaro resalta un cuadro al óleo con el rostro de Benito Juárez. En esencia, el mobiliario lo componen su amplio escritorio de cristal biselado con patas de cantera de estilo dórico, un estante con libros y un cómodo sofá tapizado de piel negra.
Con una campaña austera que, sin embargo, logró penetrar en el electorado para llevarlo al segundo lugar de las preferencias, según la encuesta publicada el lunes 21 de mayo por el diario Mural (que le atribuye 28%, mientras que al panista Fernando Guzmán Pérez Peláez le da 20% y a Sandoval Díaz 46%), en tanto que la de Milenio-Gea/Isa ubica a Alfaro con 13%, debajo de Guzmán, con 29%, y coincide en 46% para el priista.
La rápida aceptación de Alfaro entre los votantes provocó que el puntero Aristóteles Sandoval enfocara sus críticas hacia él, dejando en segundo plano a Guzmán Pérez Peláez, y a que el PRI despliegue una campaña sucia contra el aspirante de la Alianza Ciudadana, el Movimiento Ciudadano y el Partido del Trabajo, consistente en llamadas telefónicas para denostarlo, así como en el reparto de volantes y la inserción de videos contra él en las redes sociales.
Entrevistado el martes 8, Alfaro considera que el triunfo se lo disputarán Aristóteles Sandoval y él. De acuerdo con encuestas realizadas por el propio equipo del alcalde de Tlajomulco de Zúñiga con licencia, él tiene 12 puntos más que el candidato panista y está a ocho puntos del priista.
Por este motivo, Alfaro Ramírez –como lo hizo el exsecretario general de Gobierno, el panista Raúl Octavio Espinosa Martínez– cuenta con “el voto útil de la gente que ha simpatizado con el PAN” para “detener el regreso del viejo régimen a Jalisco”.
Comenta que “cada voto que pierde el PRI se convierte en un voto que vale doble: uno menos para ellos y uno más para nosotros, y entonces la distancia de ocho puntos se convierte en cuatro”. Insiste en que esta posibilidad motivó que el equipo de Sandoval Díaz “pasara de una estrategia de ignorarnos a convertirnos en el eje de sus ataques”.
Sólo que en ese afán, acusa Alfaro, el PRI comete actos inaceptables, como “meterse en terrenos personales; están llegando al extremo de amenazar a nuestros candidatos y a nuestro equipo de trabajo”.
De gira por Atemajac de Brizuela, el candidato denunció que entre estas prácticas para desacreditarlo se lleva a cabo una falsa encuesta con llamadas telefónicas a domicilios particulares. Mediante una grabación se pide a las personas que marquen una opción numérica para indicar por quién votarán para gobernador; si se elige el número de Alfaro se escucha una voz que advierte de supuestas desventajas de esta decisión. El responsable de esta campaña es el PRI, pero se le atribuye también a TV Azteca.
–¿Entonces confían en que ganarán la elección? –se le pregunta.
–No estoy totalmente confiado; más bien estamos muy motivados, por lo que estamos creciendo. Sabemos que va a estar muy difícil. Tengo los pies en el suelo, estamos construyendo una campaña sin financiamiento público en el ámbito local, sin comerciales de radio ni de televisión.
–Existen encuestas de diarios que lo colocan más abajo.
–No voy a comentar sobre las encuestas de los medios. No está claro bajo qué criterios hacen las encuestas (…) Te diría que mi termómetro es la calle. Cuando tú ves el ánimo y la respuesta de la gente, cuando ves cómo te saludan y te apoyan, ¿para qué quieres encuestas?
–Se dice que Guzmán declinaría a favor de usted.
–He escuchado el tema, pero no tengo información al respecto; sé que el candidato del PAN está estancado y que difícilmente va a crecer. Pronto se va a convertir en una elección de dos, y será decisión de Fernando, a quien respeto como político y como persona, definir su ruta política. No ha habido ningún trato con el PAN, como se ha especulado. Nosotros estamos en lo nuestro y estaremos atentos a ver qué sucede con el candidato de Acción Nacional.
Cuando se le cuestiona cuánto ha gastado a la fecha en su campaña, responde: “No quiero decir para no causar lástimas, pero estamos muy lejos del tope, que es de 22 millones de pesos… Yo creo que estaremos en 12 o 13 millones de pesos”.
Los dueños de la política

Regidor de Tlajomulco por el PRI de 2003 a 2005, Alfaro ganó la presidencia municipal de ese municipio dos años después como abanderado de la coalición PRD-PT. Previamente fue diputado local por el PRD, con el que finalmente se peleó. Actualmente Alfaro se presenta como un candidato ciudadano y reniega de los partidos que ha representado.
–¿Qué hará si pierde la elección?
–Seguiré impulsando la construcción de un movimiento social y un proyecto político para acabar con el monopolio de los partidos políticos en la vida pública de México. Esa será mi participación en el futuro. Pase lo que pase en la elección, voy a seguir con la política. Es mi vocación y lo que hemos construido no lo vamos a soltar. Sigo creyendo que vamos a ganar la elección y me veo como gobernador del estado.
–¿Aceptaría la invitación de un partido político?
–Jamás volveré a militar en un partido político. Cuando hicimos la negociación con Movimiento Ciudadano mi postura fue muy clara: no voy a militar en ningún partido político en lo que me quede de vida.
–El exgobernador Alberto Cárdenas Jiménez, candidato del PAN a la presidencia municipal de Guadalajara, dice que usted de ciudadano no tiene nada porque ya tuvo una trayectoria partidista…
–Yo no voy a debatir con Cárdenas Jiménez porque me parece que no me corresponde (…) No por ser político y militar en un partido dejas de ser ciudadano, para empezar. En segundo término, yo nunca he negado mi trayectoria partidista, pero precisamente porque conozco a los partidos estoy más que convencido de que los partidos políticos ya no representan los intereses de la gente.
A pesar de que su padre, Enrique Javier Alfaro Anguiano fue presidente de la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) y rector de la UdeG de 1983 a 1989, Alfaro Ramírez afirma que nunca participó en la política estudiantil dentro de esa casa de estudios:
“Mi padre nunca me dejó involucrarme; me enseñó siempre la idea de que nunca segundas partes fueron buenas y el político universitario fue él. Me hizo entender que si me hubiera metido en ella hubiera sido un junior de la política universitaria.”
Relata que su primera oportunidad de ingresar en la política formalmente fue cuando apoyó a Eugenio Ruiz Orozco en su campaña para senador. “Yo conocí al PRI de la oposición, fui oposición toda mi vida. Yo no conocí al PRI de los privilegios y tampoco estoy en deuda con el PRI, le trabajé mucho y lo respeto mucho como partido, simplemente creo que quien lo tiene secuestrado hoy ha hecho del PRI la antítesis de lo que se supone representa, cuando menos en sus documentos básicos”, agrega.
Pero además de los partidos, hay otro poder al que Alfaro se opone. En febrero de 2010, como presidente municipal, declaró a Tlajomulco territorio libre del padillismo, en referencia al líder del llamado Grupo UdeG, Raúl Padilla López, quien fue el inmediato sucesor de su padre en la rectoría de la casa de estudios.
–En caso de que llegara a ser gobernador, ¿cómo sería su relación con el Grupo UdeG?
–Son dos cosas: mi relación con la Universidad de Guadalajara sería cercana, solidaria, de respeto y de apoyo a la universidad de los jaliscienses. Mi relación con quienes se sienten dueños de las instituciones públicas del estado será simplemente que no va a haber relación. Yo no voy a tratar con caciques, sino con las instituciones públicas. Con quien sea el rector de la Universidad de Guadalajara habrá un trato respetuoso y de cooperación.
–Es difícil hacer esa división, porque realmente sabemos que detrás del rector está Raúl Padilla…
–Claro. En Jalisco tendrá que haber un proceso de renovación general de la vida pública, y yo espero que quien sea el rector de la universidad entienda su función y logre romper con esta lógica de la sumisión de las instituciones a personajes o grupos de poder.
“Confío en que la comunidad universitaria sabrá tomar las decisiones correctas y también en que la posición política que yo asuma como gobernador será factor para que la universidad retome su rumbo y su función sustantiva, que es educar a los jaliscienses.
–Se antoja difícil.
–Claro, ninguno de los cambios que estamos planteando va a realizarse sin sacudidas. Todos los cambios de fondo que vamos a impulsar en Jalisco van a ser jaloneados y van a tener costos, pero el peor costo que podemos tener es seguir como estamos. Tengo medida esa parte. Tampoco se trata de tener una actitud bravucona o de confrontación sin sentido, pero sí de dejar claro que el trato es institucional, no con los “dueños”, eso no.
Campaña sin recursos

En cuanto a la reciente ruptura de la coalición que ya había acordado con el PRD para la presente campaña, Alfaro argumenta que era evidente el apoyo del Grupo UdeG al PRI:
“Era como dormir con el enemigo en casa. Entonces más bien fue una decisión tomada por el más elemental sentido común. Intentamos que el PRD nacional pusiera orden y nunca lo hizo. Cuando nos dimos cuenta de que eso no tenía remedio, preferimos cortar la relación y construir un proyecto que está creciendo a niveles que jamás ha tenido el PRD Jalisco.”
Especifica: “Los votos del PRD han sido históricamente entre 4% y 5%, pero el nivel de rechazo al PRD siempre ha estado por arriba de 30%. ¿Entonces qué ganas y qué pierdes? Yo creo que vamos a ver en julio que nosotros ganamos consistencia en términos políticos, que ganamos margen de maniobra y logramos postular a candidatos competitivos. Lo que va a suceder es que, en mi cálculo, el PRD va a perder el registro en el estado”.
–Hay quienes opinan que usted cometió un error al romper con el PRD, sobre todo porque se quedó sin recursos para la campaña.
–Me quedé sin recursos y sin algunos spots de radio y televisión, pero ganamos congruencia y dignidad, y eso a la larga va a redituar: es una apuesta a largo plazo. No era nada más la coyuntura; cuando tomamos la decisión sabíamos que iba a tener un costo, pero peor hubiera sido permanecer en un partido que iba a estar jugando para apoyar al PRI, como lo está haciendo.
–Mucha gente piensa que aún es candidato del PRD, ¿cómo va a borrar esa idea?
–Nos pegó duro ese tema cuando apenas habíamos tomado la decisión. Tuvimos un bache que no tiene que ver, como han querido presentarlo, con una caída en las preferencias electorales (…), pero ya logramos romper ese bache producto de la confusión. Ahora necesitamos ligar el tema del candidato a gobernador con una marca, en este caso con el Movimiento Ciudadano y sus campañas para presidentes municipales y diputados locales. En eso vamos a concentrar las energías el próximo mes y medio.
Ser de izquierda en Jalisco

El jueves 10, Clemente Castañeda Hoeflich, coordinador de la campaña de Alfaro Ramírez, encontró afuera de su domicilio una cabeza de perro con un mensaje intimidatorio: “Fíjate con quien te metes si no quieres terminar así, perro pendejo”.
Alfaro indica que su coordinador no es el único integrante del Movimiento Ciudadano que ha sido amenazado, sino también el candidato a la alcaldía de San Juanito de Escobedo, Melesio Carvajal, y simpatizantes de Pihuamo y Tuxpan. Ante las intimidaciones, Alfaro responde que él y su equipo no se van “a enganchar”.
–¿Ha extremado su seguridad personal?
–Hasta ahora no, porque me parece que también sería una señal negativa estar en una campaña con miedo. Precaución sí tengo, pero miedo no.
Alfaro tiene la convicción de que además de ganar la gubernatura, el partido Movimiento Ciudadano puede conseguir las presidencias municipales de Tlajomulco, Ocotlán, Puerto Vallarta, Tepatitlán, Arandas, Autlán y Jocotepec.
Sobre su amistad y el respaldo del candidato presidencial del Movimiento de Regeneración Nacional, Movimiento Ciudadano, el Partido del Trabajo y el PRD nacional, Andrés Manuel López Obrador, Alfaro cuenta que lo conoció en 2005 por medio de José Zamarripa, entonces coordinador de asesores del entonces jefe de gobierno capitalino.
“En estos siete años que llevamos trabajando políticamente juntos, él ha aprendido a conocerme y viceversa. Sabe que no coincido con toda sus ideas, pero nos respetamos y sabemos que somos unos impulsores para un cambio en el país”, comenta.
A pregunta expresa, precisa: “Yo lo que sé es que me da mucho orgullo estar al lado de él y no sé cuántos votos me aporte o viceversa, pero compartimos un proyecto de nación”.
Aunque Alfaro se considera un político de izquierda, dice que entre las ideas que no comparte con el PRD del Distrito Federal están la legalización del aborto y de la adopción de menores por parejas del mismo sexo:
“Yo tengo hijas, jamás les inculcaré una cultura de la muerte. Pero precisamente porque tengo hijas nunca aceptaría que un problema de esta naturaleza, relacionado con un asunto ético y moral, pero también con un problema de salud pública, se pretenda resolver convirtiendo en delincuentes a las mujeres. Esa no es la ruta.”