Vecinos de las colonias aledañas al bosque de La Primavera y defensores de la ecología, como Manuel Villagómez Rodríguez, dicen que hay que tomarle la palabra al presidente Felipe Calderón para salvar ese entorno ecológico. Es necesario insistir para que se concrete el decreto de expropiación aprobado en 2007 por el ayuntamiento zapopano y frenar los desarrollos urbanos que sólo benefician a políticos y empresarios como Jorge Vergara.
Hace más de tres décadas los medios tapatíos comenzaron a hablar de la venta de terrenos en las inmediaciones del bosque de La Primavera y de los primeros fraccionadores, entre los que destacaban los apellidos Chalita, Dipp y Gallo, entre otros.
A Vicente Chalita hijo, expropietario de Almacenes Chalita, se le identifica con el desarrollo residencial El Palomar, ubicado en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga; Jorge Dipp Murad cobró fama por su intento fallido de construir La Ciudad Primavera, que se canceló cuando el presidente José López Portillo emitió un decreto de protección al bosque y los terrenos colindantes.
En los ochenta, Dipp, quien murió en septiembre de 2007, poseía 5 mil hectáreas, pero ahora sus herederos sólo tienen un predio con cimientos, sostiene el empresario Manuel Villagómez Rodríguez. Recuerda también que los Zuno, la familia política del expresidente Luis Echeverría Álvarez, fueron quienes solicitaron a López Portillo emitir el decreto expropiatorio del 6 de marzo de 1980.
En lo concerniente a los hermanos Gallo, ellos construyeron un autódromo que lleva su nombre en la zona limítrofe con el área natural protegida, donde los incendios y el crecimiento de desarrollos urbanos han sido una constante en los últimos años.
A finales de 2010, por ejemplo, las autoridades locales intentaron edificar ahí la Villa Panamericana; no pudieron. El 5 de febrero de 2011 un incendio que duró cinco horas consumió 2 mil 600 hectáreas y dañó severamente la flora y fauna; pero los daños provocados por el siniestro del 21 de abril fueron superiores, pues las llamas afectaron una superficie de 8 mil 275 hectáreas en los predios Bugambilias, Agua Brava, Mesa del Carpintero y Rancho de los Novoa, en los municipios de Zapopan y Tala.
Según Villagómez, junto al autódromo también había terrenos de la familia Leaño, dueños de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).
Según el decreto de López Portillo, el bosque de La Primavera abarcaba 30 mil 500 hectáreas protegidas, en las cuales coe-xistían tres tipos de propiedad: pública (15%), privada (50%) y social o ejidal (35%).
Hoy, la página web del bosque alude a un párrafo del decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación el 6 de marzo de 1980, en el cual se establece como “Zona de Protección Forestal y Refugio de la Fauna Silvestre la región conocida como La Primavera” por causas de interés público.
En entrevista con Proceso Jalisco, Villagómez Rodríguez, defensor de La Primavera y de la Cuenca Lerma-Santiago-Chapala, comenta que empresarios y políticos locales tienen propiedades y casas de campo en la zona del bosque. Y menciona a los priistas Nicolás Orozco Ramírez, expresidente de Zapopan, y Jesús Casillas Romero, exregidor en el mismo municipio durante la administración del panista Juan Sánchez Aldana. Casillas, diputado local con licencia, aspira hoy a un asiento en el Senado.
–¿Los dueños son políticos priistas? –se le pregunta.
–También hay panistas y algunos empresarios.
Entre éstos destacan Francisco Cornejo y Jorge Vergara. El primero, dice, construyó La Villa Panamericana en el predio de El Bajío, actualmente en litigio; el segundo edificó el estadio de Las Chivas en ese mismo entorno, en una zona de recargas acuíferas.
El decreto de 2007
Durante la administración de Juan Sánchez Aldana en Zapopan, Villagómez Rodríguez fue regidor por la coalición PRD-PT. Relata que el 27 de febrero de 2007 presentó un decreto de expropiación del bosque de La Primavera elaborado por Raquel Gutiérrez Nájera, una especialista en derecho ambiental.
Lo que movió a la comunidad a solicitar la expropiación fue la proliferación de desarrollos habitacionales y comerciales, así como la agresión a sitios de aguas termales con proyectos de geotermia, y el abandono del bosque por parte de las autoridades municipales y estatales.
Aunque el pleno del ayuntamiento aprobó la propuesta, que se hizo llegar al presidente Felipe Calderón Hinojosa a través de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, los responsables de esa dependencia contestaron que sí era posible la expropiación.
Dice que él tiene documentos de los ejidos Santa Ana Tepetitlán y Adolfo López Mateos en los cuales sus habitantes aprueban la expropiación.
“Nos emocionamos –cuenta el entrevistado–.Y a pesar de que nos pidieron formar una comisión interinstitucional para defensa del bosque con habitantes de los municipios de Tlajomulco, Tala y El Arenal para que se solidarizaran con Zapopan, las cosas no prosperaron.
“Los propietarios de los predios contrataron despachos de abogados y promovieron amparos en los que alegaban que sus terrenos estaban fuera del área natural protegida. Y ¡qué coincidencia!, fueron esos terrenos los que se incendiaron la semana antepasada.”
A raíz de esa iniciativa surgió la Asociación de Dueños del Bosque de La Primavera, apoyada por Martha Ruth del Toro, entonces titular de la Secretaría del Medio Ambiente (Semades) y todo se vino abajo. Hoy esa asociación es presidida por Ramón Sánchez Enríquez e incluso tiene un criadero de venados en el bosque.
“Se empezaron a mover muchos intereses –dice el entrevistado–. Jorge Vergara compró terrenos que limitan con la zona de protección del bosque”. Con el apoyo del ayuntamiento zapopano, dice, en seis años el empresario se apropió de varias hectáreas: entre 2001-2003 contó con el apoyo del alcalde panista Macedonio Tamez Guajardo; entre 2004 y 2006 recibió ayuda del priista Arturo Zamora Jiménez y de su sustituto Ismael Orozco Loreto.
Durante 2007 y 2009, cuando estuvo al frente del ayuntamiento el panista Juan Sánchez Aldana, un firme defensor del bosque, nunca se emitió un solo dictamen relacionado con Vergara y sus propiedades. Al dueño del equipo de futbol de las Chivas sólo se le detuvo una inversión millonaria que incluía la construcción de un hotel de cinco estrellas y un lago artificial, comenta Villagómez.
–¿Francisco Cornejo y Jorge Vergara son los más poderosos en el bosque? –le pregunta la reportera.
–Quien tiene mayor extensión de terreno en los límites con el área protegida es Vergara. Él y los de la asociación que protegió Martha Ruth del Toro siguen comprando terrenos.
Por lo que respecta a la familia Chalita, Villagómez asegura que construyó un camino para unir el fraccionamiento El Palomar, de Tlajomulco, con Bugambilias, ubicado en territorio zapopano. Los Chalita tienen un campo de golf de 80 hectáreas. ¡Imagínese el agua que se desperdicia para regarlo!”, dice.
Tercer intento
Como la expropiación del bosque no se concretaba, en enero de 2008 Villagómez presentó un punto de acuerdo en el que solicitó que el pleno del cabildo zapopano instruyera a la sindicatura municipal, a la Dirección General de Inspección y Reglamentos y demás dependencias involucradas para la demolición de las viviendas ubicadas en la zona protegida del bosque de La Primavera.
“Ese acuerdo lo ganamos –comenta–, pero (el entonces regidor) Jesús Casillas maniobró para que Juan (Sánchez Aldana) reculara. El hombre que defendió que no se tocara una teja de las casas mal construidas se llama Jesús Casillas Romero, pues él tiene su casa ahí, al igual que sus amigos, quienes iban a ser afectados.”
Entrevistado por separado, el profesor Miguel Magaña Virgen, adscrito al Departamento de Ciencias Ambientales del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la Universidad de Guadalajara, asegura que La Primavera está ahogada por el urbanismo.
“Al interior del bosque hemos perdido más de 25% de áreas boscosas por la construcción de casas y otros desarrollos urbanos; además, al Bajío lo están llenando de cemento, sobre todo ahora, con el proyecto del macrolibramiento carretero”, expone.
El 27 de abril último, seis días después del reciente incendio en La Primavera, la diputada local por el PRI Mariana Fernández Ramírez presentó la iniciativa de acuerdo legislativo en el cual se gira un exhorto al Congreso de la Unión “para que estudien y analicen las acciones y gestiones correspondientes para plantear al Poder Ejecutivo federal, mediante las valoraciones y consideraciones que tanto la Ley de Expropiación y demás legislación aplicable prevé, la expropiación por causa de utilidad pública de la extensión territorial, en virtud de la reciente contingencia ocurrida”.
El día anterior el presidente Felipe Calderón Hinojosa sobrevoló el área devastada por el incendio y expresó: “Para mí esto representa una enorme tristeza. Me parece que es (la peor) tragedia que en términos ambientales ha ocurrido, pero que debemos realizar todo lo que esté a nuestro alcance para resarcir lo que ha ocurrido en esta semana”.
Villagómez insiste: “Hay que tomarle la palabra al presidente para que retome el decreto de expropiación del bosque La Primavera”.








