En Guadalajara y en la capital colimense el gremio periodístico salió a las calles para demandar respeto a la libertad de prensa y castigo a quien resulte responsable del asesinato de Regina Martínez, corresponsal de Proceso en el estado de Veracruz. Los reclamos también se hicieron patentes en el foro organizado por la UdeG, la ONU y la UNESCO con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa. Y en entrevista con este semanario, el periodista colombiano Javier Darío Restrepo aconseja a los mexicanos no quedarse callados ante la muerte de un colega.
El asesinato de Regina Martínez Pérez, corresponsal de Proceso en Xalapa, Veracruz, el 28 de abril movilizó al gremio periodístico y a organizaciones civiles locales que se volcaron a las calles de esta ciudad para manifestar su indignación y exigir justicia.
Y el jueves 3, justamente el Día Mundial de la Libertad de Prensa, el presidente de Red Ciudadana, José de Jesús Gutiérrez Rodríguez, indicó que el periodismo se ha convertido en una profesión riesgosa. “Basta mencionar que en la última década ha habido 70 crímenes, levantones y más de 172 amenazas de muerte contra comunicadores nacionales”, expuso el dirigente social.
Días antes, el periodista colombiano Javier Darío Restrepo, invitado por la Universidad de Guadalajara para impartir una conferencia taller sobre “Ética, libertad de expresión y periodismo de calidad”, llamó a la sociedad mexicana a no dejar pasar ninguna agresión contra sus periodistas y a no convertirse en cómplice de actos que atentan contra la libertad de expresión.
En el encuentro donde participó el maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) el pasado 30 de abril, funcionarios de la UdeG, representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), académicos, periodistas y estudiantes repudiaron el homicidio de la Regina Martínez y guardaron un minuto de silencio.
Previo a su conferencia, Restrepo concedió una entrevista a Proceso Jalisco, en la que habló de los riesgos que implica ser periodista en estos tiempos convulsos.
De acuerdo con Restrepo, quien lleva 52 años ejerciendo el oficio de informar en periódicos de su país como El Tiempo, El Espectador, El Colombiano y El Heraldo, la muerte de un periodista profesional sume al gremio en una “crisis de identidad”. Y es bajo estas circunstancias trágicas, dice, que algunos comunicadores optan por la autocensura.
“Lo primero que se preguntan algunos es: ‘¿Yo por qué debo arriesgar mi vida?’. Y responden: ‘Mientras no me toquen mi piel, ese es un asunto de otros’. Pero están equivocados, porque entonces surge un gran peligro para la sociedad y existe el riesgo de que a la población se le oculte la verdad de lo que verdaderamente pasa”, dice.
Durante la entrevista, realizada en las oficinas de este semanario, Restrepo alude a su país, Colombia, donde, comenta, “pasó un caso muy lamentable y triste de que gente de la alta sociedad resultó involucrada y en complicidad con el crimen organizado por la vía de los negocios. Esto es un asunto que la población no puede dejar pasar, menos aún convertirse en cómplice por el silencio”.
Autor de libros sobre periodismo como Del misil al arado, Periodismo diario de televisión, Ética para periodistas, Más allá del deber y Desde las orillas, entre otros, Restrepo asegura que por encima de la tentación del amarillismo, el periodista debe tener claro que su trabajo es llegar a lo más profundo de la conciencia de los ciudadanos y promover su trabajo en calidad de agente de cambio en la sociedad.
Habla también del contraste que significa, por ejemplo, cubrir un incendio, como el que recientemente se registró en el bosque de La Primavera, o el desafío que implica escribir sobre los avances científicos y contagiar a la población de la emoción que ello representa:
“Cuando cubres un incendio no se requiere de gran sabiduría, basta con que tengas una cámara y una grabadora y solitas te brincan las llamas o escuchas las voces de la gente para amarrar tu historia. Una cosa muy diferente ocurre cuando tienes que narrar los detalles de un éxito científico”, pues demanda un gran trabajo intelectual para entender e interpretar hacia la población.
A finales de noviembre de 2010, el periodista y catedrático de la FNPI asistió a la Feria internacional del Libro de Guadalajara, ocasión que aprovechó para exponer su decálogo sobre el periodismo:
“El periodista ha de ser una buena persona; el buen periodista ha de estar orgulloso de su profesión: el buen periodista tiene un sentido de misión en su ejercicio profesional; el buen periodista es un apasionado por la verdad; el buen periodista es autocrítico; el buen periodista elabora conocimiento y lo comparte; el buen periodista hace periodismo con un objetivo; el buen periodista tiene sentido del otro; el buen periodista es independiente, y el buen periodista mantiene intacta su capacidad de asombro”.
Hoy, el catedrático de la FNPI que encabeza el escritor Gabriel García Márquez, no deja de marcar los contrastes entre su país y México. Según él, hay grandes diferencias entre la Colombia de hace dos o tres décadas con el México de 2012:
“(Allá) el problema del narcotráfico se mantiene en una buena parte de las autoridades y de la sociedad y que no representa otra cosa que el narcotráfico metido en la política. Ustedes miren la desgracia que ocurre en Colombia para que puedan anticipar y prevenir un muy grave problema”.
Con relación al trabajo de los comunicadores destaca que “el reportero debe pensar en crónicas que trasciendan, que le ayuden a la población a entender lo que pasa, más allá de las piezas periodísticas que van dirigidas a la apariencia, a la vista y al oído, el trabajo de trascendencia sirve para estimular la inteligencia y de la sociedad y es una especie de estimulador de la esperanza”.
Remata que los periodistas “preparan el terreno para la libertad de la gente” y trabajan para mantener la dignidad de los seres humanos. Terminada la entrevista, Restrepo se dirigió al Paraninfo de la UdeG para impartir su conferencia-taller en el encuentro conmemorativo del Día Internacional de la Libertad de Prensa organizado por la ONU, la UNESCO y la propia universidad.
En ese foro, que inició el 30 de abril, estuvo presente Jadranka Mihalic, directora del Centro de Información de la ONU, quien se pronunció contra de la agresión a periodistas en México y demandó el pleno esclarecimiento del asesinato de Regina Martínez.
La representante de Naciones Unidas señaló que el periodismo enfrenta fuertes presiones y expresó que los 62 periodistas caídos durante 2011“no deben de ser olvidados; sus muertes no deben quedar impunes”.
En ese encuentro estuvieron al lado de Restrepo el Coordinador de Información de Proceso Jalisco, Felipe Cobián, la investigadora Rossana Reguillo, del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), quien pidió guardar un minuto de silencio en memoria de Regina Martínez, mientras Andrew Radolf, representante de la UNESCO en San José Costa Rica dijo que una prensa libre no es un lujo que puede esperar tiempos mejores, sino parte de un camino obligado para garantizar respeto de los derechos humanos.
“La situación lejos de mejorar ha empeorado desde que se declaró el Día Mundial de la Libertad de Prensa y todo parece indicar que la tendencia es seguir atacando la libertad de expresión. La agresión a periodistas no es ya fenómeno aislado”, comentó Radolf.








