La sombra de Aristóteles

De manera sigilosa y envuelto en acusaciones por sus presuntos vínculos con el hampa y diversas irregularidades administrativas, Servando Sepúlveda renunció a finales de marzo pasado como titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Guadalajara. Empresario restaurantero y dueño de una compañía de seguridad privada que hoy administra una de sus hijas, Sepúlveda llegó al ayuntamiento tapatío de la mano de Jorge Aristóteles Sandoval, a cuya campaña electoral se sumó apenas dejó su cargo.

Servando Sepúlveda Enríquez, quien llegó a dirigir la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de Guadalajara cuando Jorge Aristóteles Sandoval Díaz tomó posesión en el ayuntamiento, no sólo dejó el cargo la semana antepasada, sino que está metido en un nuevo escándalo por sus presuntos vínculos con el hampa y otras irregularidades administrativas.

Y aun cuando se muestra siempre lacónico, distante de los medios de comunicación e intenta tener un bajo perfil, Sepúlveda no puede evitar que su otra faceta: la de exitoso empresario dedicado a la seguridad privada y aun la de gran restaurantero en Estados Unidos salga a relucir con frecuencia en los medios.

Su gestión al frente de la policía de la segunda ciudad más importante del país, cuya fuerza operativa es de 3 mil 500 elementos, no sólo fue deficiente sino que estuvo marcada también por diversas irregularidades administrativas, como la irregular compra de chalecos antibalas, según la denuncia presentada por el exdiputado perredista Salvador Cosío Gaona contra el hoy defenestrado funcionario.

Pero lo que detonó el escándalo y posterior dimisión de Sepúlveda es su presunta detención el 24 de marzo último por agentes de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), quienes al parecer irrumpieron en su domicilio y lo trasladaron a la Ciudad de México para interrogarlo sobre sus presuntos nexos con el hampa.

Pese al sigilo, el asunto tronó el día 28. Los reporteros cuestionaron al presidente municipal interino, Francisco Ayón López, y al propio Sandoval Díaz sobre la presunta detención de Servando Sepúlveda. Ayón respondió que el jefe policiaco se encontraba de vacaciones y desmintió el rumor, mientras que Sandoval aprovechó para desmarcarse de su antiguo colaborador, justo 24 horas antes del arranque oficial de su campaña en pos de la gubernatura.

A su vez, Ulises Enríquez, vocero de la delegación Jalisco de la Procuraduría General de la Republica (PGR), informó a Proceso Jalisco que desconocía la presunta captura del jefe policiaco. El 31 de marzo el periódico Mural publicó una entrevista con Sepúlveda en la que éste dijo que “personas perversas” estaban difundiendo rumores en su contra.

Según él, gozaba de unos días de asueto, incluso aclaró que desde hacía 30 años no tomaba vacaciones, por lo que aprovechó su descanso para atender algunos pendientes de su empresa de seguridad privada que ahora está en manos de una de sus hijas. Dijo también que se enteró de su “detención” mientras jugaba en su casa con una de sus nietas y adelantó que regresaría a sus labores el miércoles 4.

Y aun cuando en la entrevista no se le preguntó sobre las decenas de mantas colocadas el 9 de marzo en diversos puntos de la zona metropolitana de Guadalajara durante los narcobloqueos, Sepúlveda negó que las cámaras de vigilancia tapatías hayan sido apagadas en forma intencional la tarde de ese día.

Dos días antes de la publicación de la entrevista, el vocero de la policía de Guadalajara, Carlos Alberto Amaral, comentó al reportero que acababa de presentar su renuncia y adelantó que Sepúlveda regresaría a la dirección de la SSC pero sólo para formalizar su renuncia y anunciar su incorporación a la campaña de Sandoval Díaz, pese a que el exalcalde se había deslindado de él.

Émulo del “Negro” Durazo

 

Salvador Cosío Gaona compara a Servando Sepúlveda con Arturo El Negro Durazo, jefe de la policía de la Ciudad de México en el sexenio de José López Portillo, a quien se recuerda no sólo por los excesos con los que se condujo, sino por sus sueños faraónicos, sobre todo por El Partenón, una monumental construcción que erigió en Guerrero y que finalmente fue donada por el gobierno local a la Universidad Autónoma de Guerrero para que ésta le diera mantenimiento.

Dice que aun cuando se desconoce si Servando Sepúlveda ha invertido en el mercado inmobiliario, sí se sabe de sus multimillonarios negocios en el ramo restaurantero de Estados Unidos. En 2010, por ejemplo, junto con otro empresario pagó 2.4 millones de dólares (más de 31 millones de pesos) por el negocio Butcher Shop, en Chula Vista, California, según la información publicada el 6 de febrero de ese año por el diario San Diego Tribune (Proceso Jalisco 279).

Cosío Gaona, quien preside la organización Conciencia Cívica, denunció a Sepúlveda ante autoridades municipales, la procuraduría de Jalisco y la propia PGR por la vía penal y administrativa por el supuesto abuso de autoridad y uso discrecional de recursos. En su querella alude a la compra a sobreprecio de equipo y uniformes para la Policía de Guadalajara en 2010.

El 21 de agosto de ese año, Conciencia Cívica dio a conocer una serie de irregularidades en una convocatoria de licitación de la dependencia de Sepúlveda para la adquisición de uniformes y equipo policiaco, según los contratos LP 005/2010 y 006/2010.

Y aun cuando la organización pidió información sobre esas compras vía la Ley de Transparencia no obtuvo ningún resultado. Conciencia Cívica optó por denunciar a Sepúlveda, así como a sus colaboradores Víctor Cervantes, José Ignacio Rodríguez y José Arquímedes Corona, de la Dirección de Adquisiciones, y a Alejandra León Díaz, de la Contraloría municipal, por “montar una gran farsa para justificar su negativa en materia de transparencia”.

Cosío Gaona sostiene que aun cuando la adquisición se amarró con una empresa que reportó un domicilio falso, el beneficiado directo fue José Joel Castro Caro, presunto familiar del narcotraficante Rafael Caro Quintero. “Después nos llegaron anónimos de que José estaba casado o vivía en unión libre con una de las hijas de Servando Sepúlveda Enríquez. Nos indicaron que Castro Caro tenía un parentesco cercano a Rafael Caro Quintero”, dice.

Y empezaron las hostilidades contra la organización por correo electrónico y por teléfono, pero cesaron cuando Conciencia Cívica presentó una queja ante la PGR. Cosío Gaona insiste en que las autoridades del Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública de Jalisco (Itei) se negaron a atender su queja porque al parecer le tienen miedo a Sepúlveda, quien trabajó durante 19 años en la SSC.

De 1983 a 1985 fue jefe de la Policía de Guadalajara durante la gestión del priista Guillermo Vallarta Plata, a quien los tapatíos recuerdan por su extravagancia, pues mandó instalar un jacuzzi en sus oficinas. Según testimonios de uniformados de esa época, Servando decidió renovar el parque vehicular de la institución de manera poco transparente; lo mismo hizo durante su última encomienda, sostiene Cosío.

Entre 1989 y 1992, Sepúlveda fue jefe del Departamento de Seguridad Pública de Jalisco (hoy Secretaría de Seguridad Pública), durante la administración del gobernador Guillermo Cosío Vidaurri, padre de Salvador Cosío, según en el directorio oficial de la época. La gestión de Cosío Vidaurri se colapsó a raíz de la explosión del 22 de abril de 1992 causada por el derrame de gasolina en el Colector Intermedio Oriente. Sepúlveda desapareció de la escena política durante más de un lustro.

En 1997, dos años después del arribo del panista Alberto Cárdenas Jiménez a Casa Jalisco, Sepúlveda reapareció como abogado del general Jesús Gutiérrez Rebollo, detenido por sus nexos con el narcotraficante Amado Carrillo, El Señor de los Cielos, líder del Cártel de Juárez (Proceso Jalisco 279).

El “socio” de Padilla

 

Hace dos años, cuando Jorge Aristóteles Sandoval llegó al ayuntamiento de Guadalajara, invitó a Servando Sepúlveda a colaborar con él, pese a que algunos de sus allegados se inconformaron. No sólo eso, ahora que Sepúlveda se quedó sin trabajo en la SSC, Sandoval lo integró a su equipo de campaña.

Algunos colaboradores del exalcalde sostienen que se trata de una imposición del Grupo UdeG; algunos incluso aventuran que Sepúlveda podría ser socio en alguno de los negocios del grupo que encabeza el exrector Raúl Padilla López. Dicen, a condición de que no se mencionen sus nombres, que el exjefe policiaco ha tenido ganancias por 34 millones de pesos en la Feria Internacional del Libro y en los hospitales civiles a través de su empresa de seguridad privada llamada Centurión.

Cuando Sepúlveda llegó a la SSC, el investigador de la UdeG Marco Pablo Moloeznick lo señaló como mano derecha del general Gutiérrez Rebollo. En su edición del 4 de febrero de 2010 el diario La Jornada publicó una nota sobre ese tema. Sepúlveda no se inmutó.

En vez de ello el funcionario decidió boicotear una iniciativa presentada por el presidente de la Comisión de Seguridad del cabildo tapatío, Karlos Ramsés, en la que proponía que el ayuntamiento ofreciera servicios de seguridad a eventos privados. Sepúlveda se opuso porque eso representaba una competencia a su empresa particular.

A principios de este año la Auditoría Superior de la Federación (ASF) hizo observaciones al ayuntamiento tapatío por un faltante de más de 40 millones de pesos de una partida presupuestal de 95 millones.

Las autoridades tapatías simplemente no pudieron justificar la aplicación de recursos del Subsidio para la Seguridad Pública en los Municipios (Subsemun) de 2010. La ASF estima que cerca de 32.5 millones de pesos son considerados dinero perdido en detrimento de las arcas locales.

De acuerdo con el órgano fiscalizador, Guadalajara enfrentó 49 observaciones en relación con los recursos asignados para ese rubro que debieron gastarse en 2010. De todos los señalamientos, el ayuntamiento sólo solventó 39. Según la auditoría, la SSC no publicó nada sobre la aplicación de los recursos obtenidos por el Subsemun.

La ASF también habla de un subejercicio de 25 millones de pesos (dinero no gastado) y de cerca de 7 millones de pesos invertidos en obras y adquisición de artículos después del 1 de enero de 2011, fuera del plazo establecido en el presupuesto 2010.

Además, otros 27 millones se canalizaron a obras ajenas al Subsemun; 21 millones a equipamiento y operación policial; 1 millón 200 mil se invirtieron en infraestructura, y 2 millones en profesionalización del cuerpo de seguridad. El dato contrasta con las necesidades de la policía de Guadalajara, si se toma en cuenta que este municipio es uno de los más atrasados en exámenes de confianza para su personal.

Alude también a una transferencia indebida por más de 20 millones de pesos a una cuenta ajena al Subsemun y que nunca se conoció del reintegro de esa cantidad al citado fondo. El ayuntamiento argumentó que los recursos del Subsemun llegaron de manera extemporánea, por lo que el recurso fue gastado hasta 2011.

Y aun cuando la mayoría de las observaciones de la ASF iban dirigidas a la SSC que en ese periodo encabezó Servando Sepúlveda, fueron otras dependencias las que salieron a dar la cara.

A la fecha, dice Salvador Cosío a Proceso Jalisco, él y su familia han sido objeto de hostigamiento por denunciar al exjefe policiaco. Cita el caso de uno de sus hijos, que fue agredido por uniformados tapatíos, aun cuando usa muletas a causa de una enfermedad.