Partidero

Sería falta de previsión, de logística… o de voluntad, pero la remodelación de la residencia que le asignaron en Colinas de San Javier al nuevo arzobispo de Guadalajara, cardenal José Francisco Robles, no estuvo lista a tiempo, ni lo está todavía a casi dos meses de haber tomado posesión. Por ese motivo un empresario regiomontano entró al quite y le facilitó indefinidamente una casa en el fraccionamiento Providencia, donde reside. Como ya se sabe, su antecesor, el cardenal Juan Sandoval, decidió quedarse en la quinta de Tlaquepaque, acondicionada exprofeso para el titular en turno de la arquidiócesis. Pero eso no es todo. El 7 de febrero pasado, en la ceremonia de cambio de mandos, no había quién trasladara a Robles Ortega de su domicilio a la Catedral y al estadio 3 de Marzo, donde fue la ceremonia central, por lo que tuvo que echar mano de un amigo suyo. Y mientras este cardenal mantiene un bajo perfil, Juan Sandoval Íñiguez tronó contra los candidatos “guapos y copetones. Hay qué ver qué traen dentro de la cabeza”.

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Aunque un tanto soterrada debido a la represión interna, sutil o descarada, que existe en la Universidad de Guadalajara, persiste la inconformidad de los trabajadores administrativos y académicos contra el Grupo UdeG enquistado en el poder desde que Raúl Padilla López tomó posesión de la rectoría en 1989. A éste le han sucedido sólo personas que él impone. Así han sido rectores Víctor González Romero, José Trinidad Padilla López y Carlos Briseño, quien fue defenestrado cuando se rebeló contra Padilla y terminó suicidándose el 19 de noviembre de 2010. De forma interina lo sucedió Marco Antonio Cortés Guardado. A propósito, la semana pasada empezó a circular entre los universitarios un mensaje del Frente Autónomo Universitario (FAU) y del Colectivo de Reflexión Universitaria (CRU) para exigir un cambio en la casa de estudios, cuyo cacicazgo perdura desde hace 23 años:

Por mucho tiempo hemos tolerado que las cosas en nuestra Alma Mater no funcionen bien y que un reducido número de personas decidan por todos qué es lo que se tiene que hacer. Eso ha llevado a que la situación salarial de la inmensa mayoría de los trabajadores universitarios se encuentre bastante deteriorada; a que más del 50% de los profesores no sean reconocidos como universitarios con plenos derechos, como así sucede con los profesores de asignatura; a que la infraestructura escolar se encuentre arruinada, además de ya ser insuficiente e inadecuada; y a que el servicio que el pueblo de Jalisco nos encomendó, que es el de brindar una educación pública superior de calidad, con espíritu de atención y compromiso con la comunidad, se lleve a cabo de forma limitada y deficiente, además de continuar amenazado con recortes por el impulso de reformas privatizadoras, como así sucede con la famosa reforma curricular.

Nosotros no podemos seguir con los brazos cruzados. Los tiempos de esperar, de delegar y de callar se acabaron. Nadie va a hacer por nosotros lo que nosotros no hacemos por nuestro beneficio. Todos juntos somos más que los que dirigen la universidad. Hoy, juntos, podemos dignificar el trabajo y el salario universitario, podemos dignificar la educación impartida por nuestra universidad, y podemos responderles al pueblo de Jalisco y a sus jóvenes, evitando así que muchos de los últimos, por no encontrar abiertas las puertas de nuestra universidad, tomen caminos equivocados que muchas veces conllevan la pérdida de la libertad, y en casos extremos, la perdida de la vida. Debemos de dejar atrás la UdeG que se rige por los favores y compromisos personales para volverla una institución donde los derechos y obligaciones que marcan la ley sean los que definen el quehacer de todos. Debemos de dejar de ser la universidad de la simulación y la corrupción, para ser una institución donde se ejerza el debate abierto de cualquier tema y se practique la transparencia de todas las acciones. Debemos de dejar de ser la universidad de una élite para ser una institución donde todos los universitarios deciden juntos cuál es su futuro. Todo eso permitirá que todos salgamos ganando, y también, con esa forma de hacer las cosas, formaremos a las nuevas generaciones, quienes así aprenderán, con nuestro ejemplo, que ellos son los autores de su presente y futuro, y que entre las palabras y las acciones no deben existir trechos. Te invitamos a que juntos actuemos por cambiar nuestra universidad.  l

 

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