Furioso rechazo al programa de Televisa “Big brother” llega tres años tarde a México.

Columba Vértiz

Televisa prepara una versión mexicana del programa Big brother (Gran hermano), creado por el holandés John de Mol, y ya empieza a generar críticas negativas. Escritores, conductores de televisión y actores lo descalifican:

“Es pavoroso, superficial, espantoso, patético, aburrido y no aporta nada.”

En cambio, Pedro Torres, productor ejecutivo del proyecto, asegura a Proceso que Big brother será un “fenómeno social”. Según él, originará un interés general que hace muchos años no lograba la televisión.

El pasado 3 de diciembre se transmitió Big brother, la convocatoria por el Canal 5 de Televisa. Ahí, Adela Micha invitó a los mexicanos mayores de 21 años de edad  a participar en este reality show. Al concluir el programa, se había inscrito por teléfono 6 mil 500 personas. El minuto de la llamada telefónica vale 20 pesos, en ese momento la empresa de Emilio Azcárraga Jean recaudó 520 mil pesos.

Al final hubo un debata en el cual intervinieron los dramaturgos Juan José Gurrola y Hugo Argüelles entre otros.

Desde ese día, por teléfono, por Internet, por fichas de inscripción en revistas y en camionetas que recorren distintos puntos del Distrito Federal, se han inscrito miles de personas. Hasta el 17 de diciembre había 65 mil, informa Pedro Torres. Además se realiza una tremenda promoción por televisión y radio.

Big brother iniciará el 3 de marzo de 2002. En una casa con 40 cámaras –incluso se instalarán en el agua de la alberca- y 60 micrófonos, más el que portará cada persona, serán registrados todos los movimientos y conversaciones (minuto a minuto) de 12 personas –éstas serán seleccionadas entre todas las inscritas- durante 106 días.

El público observará la vida privada de la casa y votará vía telefónica por quién debe salir de ella. El ganador será aquel participante que permanezca hasta el final en la residencia.

El 15 de enero de 2002 se cierra la convocatoria y se dará a conocer en qué consistirá el premio del beneficiado.

La casa estará en el Distrito Federal (Pedro Torres no precisó su ubicación). Tendrá dos recámaras, una sala, un comedor, una cocina, un baño con regadera (el agua cliente estará limitada) y escusado, una alberca, un jardín, será dotada de una mínima cantidad de comida.

Las seis mujeres y los seis varones no tendrán contacto con el exterior. No habrá teléfono, televisión, radio o Internet.

Trata de impresionar el productor:

“Habrá 10 camarógrafos y 30 cámaras robóticas. Somos 180 personas que estaremos al tanto las 24 horas del día, todos los días de la semana, incluso sábados y domingos. Nos dividiremos en tres turnos.”

Big brother se transmitirá por televisión abierta todos los días: en el Canal 5 a las 20:30 horas. La proyección durará media hora. Los fines de semana por el Canal 2 se pasará un resumen y habrá debates nocturnos entre el público y gente especializada, psicólogos, intelectuales y periodistas.

El programa se podrá seguir las 24 horas por Sky con cuatro cámaras y por Internet con dos cámaras. También se planea realizar una fotonovela y habrá enlaces por radio.

Pedro Torres no proporciona la cantidad de inversión del reality show:

“Son datos que aún no podemos revelar, primero estamos trabajando, pero es una producción que cuesta mucho tecnológicamente, cuesta mucho el formato. Son 860 horas de grabación diaria y hay que reducir a 22 minutos.”

Un interés comercial

Pedro Torres cuenta con una reconocida trayectoria, desde hace 23 años, como director y fotógrafo de comerciales, videoclips, documentales y programas especiales.

Se incorporó a Big brother hace ocho meses por invitación a Televisa. Se le pregunta cuál es el interés de la televisora al realizar este tipo de programas y argumenta:

“Es un formato que se adquirió y el objetivo es entretener y lograr buenas audiencia, buenos ratings y espacios para nuestros clientes publicitarios, que pueden llegar con sus mensajes a más público. Es un programa que se parece a la vida de todos nosotros, pero la principal finalidad es entretener. También es para que la gente tenga una opción de formato nuevo en televisión. La gente está deseosa de nuevos formatos en televisión.”

En tanto, Carlos Monsiváis resalta que Big brother de Televisa está desfasada: “Ya pasó de tiempo internacionalmente.”

En efecto, llega a México con tres años de retraso. Los holandeses comenzaron en 1999 con éxito este reality show, cuyo título Big brother, es una alusión a la novela 1894 de George Orwell.

Es optimista Pedro Torres. Resalta que el programa es novedoso debido a que es la primera vez que se hace con esa magnitud un reality show.

Deja claro la pretensión: que el programa sea un éxito comercial “a través de entremeter y lograr grandes audiencias”.

-¿Entretener es ver cómo viven los demás?

-Esta fórmula tiene mucho de entretenimiento, observación y reflexión.

-Pero para usted, ¿entretener es ver cómo viven las personas?

-Viene de la curiosidad que he tenido como fotógrafo y camarógrafo. A mí siempre me ha entretenido ser curioso por medio de la lente. Tiene mucho que ver con el voyeurismo, con la intromisión en la intimidad de otras personas. Es una intromisión hasta cierto punto sana por que se ve a personas voluntarias para ser observadas.

-¿No es un programa amarillista?

-No lo considero amarillismo. Es un formato nuevo y obviamente tiene sus dosis de morbo, espiar en la vida del vecino, en la vida del prójimo.

-¿Eso es bueno o malo?

-No es bueno ni malo, es condición humana. El morbo, así como ver el menú ajeno, no hace daño. Yo creo que es condición humana.

-¿De verdad no lo cree amarillismo?

-No lo creo porque hay ejemplos muy claros de amarillismo con los talk shows, donde sí es muy manipulado lo que va a suceder. Se contrata a la gente para que actúen o descubran su alma de cierta manera. En Big brother la convocatoria es muy clara, las reglas son absolutamente transparentes, la gente que va a entrar a la casa sabe a lo que se expone. Más que amarillista lo consideraría un poco voyeurista, que es esencia de la condición humana.

-¿Qué puede aportar?

-Entretenimiento. No es un programa que pretenda hacer antropología social o sociología ni es un estudio profundo. Sí hay una profundidad en la manufactura del formato para salvaguardas la integridad de la gente que está adentro. Se busca que la gente que ingrese a la casa por un genuino reto sea estable emocionalmente, tenga una buena salud física y mental y pueda competir, divertirse y gozar esa experiencia que le ofrece el programa.

El primer requisito para los que desean participar es que puedan dejar de trabajar o estudiar durante el tiempo que dura el programa. Y, se lee en el cuestionario, “Big brother te compensaría por ese tiempo”.

Los concursantes primero llenan el cuestionario y después se les hace una entrevista con video. Para escoger a la gente, informa Pedro Torres, hay un equipo de producción, “es gente que durante mucho tiempo ha hecho castings para películas, comerciales, documentales y programas de televisión”.

“Esto es resultado de un a negociación que desde hace dos años Televisa venía efectuando en primera instancia con Telefónica Media de España, y cando cambia el consejo de administración de esta compañía se detiene la negociación y finalmente hace ocho meses con los nuevos nombramientos se logró concretizar.”

Telefónica es el accionista mayoritario de Endemol Entertainment International B.V, empresa de contenidos y formatos de televisión holandesa. Grupo Televisa firmó un acuerdo con Endemol y se creó Endemol México, la cual produce Big brother en el país.

-En su opinión, ¿por qué ha tenido tanto éxito este programa?

-Porque levanta muy diferentes inquietudes en todos los tipos de auditorio. Antes de unirme a esto como productor, fui público. Estuve un tiempo en España, vi el programa y me enganché muy fuerte. Luego tuve la oportunidad de seguir la versión estadunidense y me gustó mucho, porque tiene muchos de telenovela, muchos de documental, mucho de curso de supervivencia y ves a seres humanos dentro de esta casa. Sientes que son personas que no son personajes.

Detalla:

“Es documental porque no interviene la producción en el quehacer cotidiano de las personas que están en la casa, o sea no hay manipulación, no hay guión. Telenovela porque, como en la vida misma, surgen tipos de relaciones. Habrá amor, pleitos, estrategias y alianzas. Y curso de supervivencia porque hay comida y agua caliente limitada y no hay contacto con el exterior.”

-En este momento, dada la situación  del mundo, ¿es conveniente hacer este tipo de programas y reunir especialistas para hablar sobre ello?

-El mundo siempre ha estado convulsionado. Ahora no somos nada especial, desde la época de los romanos ha habido grandes traiciones, grandes guerras. México sexenalmente vive la crisis, no es ninguna novedad. Si se espera hasta que el mundo esté perfecto y la paz para realizar cierto tipo de programas, pues estaríamos jodidos por que no haríamos ninguno. El entretenimiento y el esparcimiento es una buena distracción para estos momentos de convulsión.

En varios medios, el director general de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC), Manuel Gómez Mortín, declaró que Big brother estará bajo la mirada de RTC, y si incurre en violaciones a la ley, tendrá que pagar los costos.

Rotundo rechazo

El productor expresa que hoy en día Big brother está exhibiéndose, incluyendo México, en 23 países, y en algunos ya es la segunda y tercera vuelta.

Se han hecho versiones en Estados Unidos, Alemania, Polonia, Italia, Francia, Suecia, Dinamarca, Noruega, Portugal y Gran Bretaña, entre otros, y la respuesta del público ha sido diferente.

A mediados de este año, causó polémica en Francia. La agencia AFP informó que los manifestantes consideraron al programa como “televisión basura” y depositaron bolsas y sacos de desperdicios ante la sede del Canal M6.

En México empieza el rechazo hacia Big brother. A la periodista Cristina Pacheco le parece pavoroso:

“Yo no vería ese programa. No creo que sea el mejor momento para proyectar ese programa y creo que ningún momento sería el adecuado. Yo como conductora no haría ese programa porque no me gusta.”

El pasado 2 de diciembre, en su sección Mar de historias  de La Jornada, publicó el cuento Hermano mayor, donde lo critica.

Por su parte, Germán Dehesa tampoco verá Big brother:

“Es lamentable que de por sí la vocación de la televisión, el voyeurismo, sea estimulada de tal manera. Mi mejor deseo es que les vaya muy mal como para que aprendamos finalmente a mirar nuestra propia vida y nos olvidemos de estar entrometiéndonos en la vida de los demás, aunque los demás se presten a ese tipo de exhibicionismo.”

Articulista, actor, guionista de televisión, Dehesa no hace concesiones:

“Me parece una pésima lección para los mexicanos. Por otro lado, es una sumisión a las señales internacionales que nos van a decir qué nos gusta ahora o qué nos va a disgustar. La palabra de moda llevada a su sentido más peyorativo. Es realmente lamentable. Anuncia que Televisa ya decidió que esencialmente somos seres perfectamente aburridos.”

-Más que llevarnos a la actitud condenatoria o escandalizadora nos tendría que llevar a una reflexión: ¿qué hemos hecho mal con estos jóvenes? Según las encuestas, reprueban en comprensión de lectura. Entonces no pueden ni leer sus propias vidas y prefieren asomarse en las vidas de otros. Me provoca tristeza.

Molesta, la escritora y autora de las novelas Círculos y Los colores ocultos, Aline Pettersson, dice tajante:

“Me parece detestable. Sé que tuvo mucho éxito en España y que de ahí lo traen para acá. En España también hay programas excelentes y no entiendo por qué traen esto que sólo es morbo. La dignidad de los que habitan esa casa y dejan su intimidad al descubierto es una forma muy lamentable. Además atenta con la dignidad del espectador porque qué clase de persona es quien necesita de ese estímulo para estar contento.”

A su vez, el pintor Francisco Castro Leñero opina que este tipo de programas es un síntoma de un cierto vacío en la sociedad. Luego añade:

“El morbo también se me hace un poco el extremo que se viene dando a partir de todos estos reality shows donde la gente va exponiendo su vida y se vuelve un espectáculo. Este espectáculo de la intimidad resulta superficial cuando no hemos llegado todavía como sociedad para poder tener una valoración de la intimidad para todos.”

Nada nuevo

Asegura el cineasta Carlos Mendoza que está en la línea de programas como los famosos talk shows de ver las vidas ajenas. Y subraya:

“Junto con programas de chismes de la farándula parece que forman parte de toda una vertiente del entretenimiento, tal como lo entienden los empresarios de la televisión. Todo es lo mismo: llenar el tiempo con babosadas, desde Cristina, en fin, hay muchas variables. Ahora yo me imagino que serán cambios de forma, pero la televisión sigue fatal, sigue como estaba. Hay mucha promoción, pero no hay nada nuevo bajo el sol.”

El actor Ernesto Gómez Cruz se pregunta “a dónde nos conducirán este tipo de programas. La verdad, no creo que aporte algo positivo”.

Es directo el actor Héctor Ortega:

“Me parece espantoso, igual los talk shows. El morbo es terrible. El voyeurismo que existe en eso, siempre ha sido muy atractivo.”

De inmediato la actriz y conductora de televisión Sofía Álvarez arremete:

“Se me hace patético y aburrido, primero que lo hagan y segundo que lo vea alguien. Eso es horrible.”

-Aseguran que es entretenimiento.

-Entretenimiento cuanto tienes menos de una neurona en el coco porque creo que se pueden proponer cosas nuevas y diferentes que estimulen la inteligencia, no todo tiene que ser cultura o sinónimo de aburrimiento.

-¿Qué pasa con la televisión?

-Lo que he hecho durante más tiempo es televisión para niños y, bueno, no me siento ninguna autoridad en materia, pero por lo que puedo ver al cambiar de canales es cómo hacen más hoyos los misiles, en otro canal matan más gente y en otro el nieto se enamora de la abuela. Es una mala manera de considerar que el televidente no es una persona pensante. Le dan a uno basura y más basura.

El novelista indobritánico Salman Rushdie escribió un artículo (Reforma, 18 de junio de 2001) sobre Big brother en Gran Bretaña y Estados Unidos:

“…Si añade al voyeurismo de los espectadores el exhibicionismo de los concursantes, puede obtenerse una imagen de una sociedad enferma fascinada por lo que Saul Bellow denomina ‘el glamour del evento’. Tal es el glamour de esos eventos banales, pero brillantemente expuestos, que cualquier cosa que tenga apariencia de algo genuinamente valioso, la modestia, la decencia, la inteligencia, el humor, la falta de egoísmo son considerados redundantes.

“En la invertida ética de este universo, lo peor es lo mejor. El programa presenta realidad como una pelea de campeonato y sugiere que en la vida, como en la televisión, todo es posible, y cuanto más desagradable, más deliciosa.

“Lo que está siendo gradualmente reinventado es el combate de los gladiadores. El aparato de televisión es el Coliseo y los participantes son al mismo tiempo gladiadores y leones. La labor es devorarse entre sí, hasta que quede sólo uno vivo. Al final de la novela de Orwell, 1984, Winston Smith ha recibido un lavado de cerebro. ‘Él ama al Hermano Mayor’. Y ahora, nosotros también, nos hemos convertido en otros Winston.”