Los “héroes” de Fox, abandonados a su suerte: Al desastre, los consulados de México en EU

Homero Campa y Rodrigo Vera

 La señora Guadalupe Soto –mexicana residente en West Palm Beach, Florida- sólo veía una posibilidad para salvar a su hijo Sergio Flores: la ayuda del consulado mexicano en Miami.

Sergio, de 21 años había sido acusado por un tribunal estadunidense a cinco cadenas perpetuas por el asesinato en primer grado de Rafael Costa, en 1995. Fue, aseguran los abogados de Sergio, un juicio lleno de irregularidades que inhibieron las pruebas de su inocencia.

El consulado de Miami, que en principio le ayudó, después no quiso ayudar con dinero para la apelación. “El caso fue cerrado porque se habían gastado 50 mil dólares”, asegura Guadalupe que le dijo la funcionaria consultar Sofía García.

“Eso es falso. No se gastó ese dinero. O me mintió o se lo gastaron en otra cosa”, agrega la madre de Sergio. Desesperada, viajó a la Cancillería en México. Explicó su caso. El 16 de abril de 2000, la Dirección General de Política Migratoria y Asuntos Consulares le envió una carta –número PAC-103090- que a la letra dice: “Lamentablemente esta Cacillería atraviesa por fuertes restricciones presupuéstales, por lo que no será posible cubrir los honorarios de un abogado de apelación”.

Sergio sigue en la cárcel. Es uno de los mas de 103 mil mexicanos que estàn en las prisiones de Estados Unidos, cuyos casos difícilmente son atendidos por los consulados mexicanos. Un dato elocuente: El consulado de San Luis Missouri- que será reubicado en Kansas City- sólo dispone de un funcionario para atender más de 200 prisiones en las zonas de su circunscripción: Kansas, Kentucky, sur de Illinois y San Luis Missouri, según comentó la cónsul alterna Noemí Hernández.

El director de Protección y Asuntos Consulares de la Cancillería, Roberto Rodríguez Hernández, expresa que “requerimos más recursos para darles orientación y protección (a los presos). Actualmente, estamos atendiendo 53 casos de mexicanos que ya han sido condenados a pena de muerte. Aparte, tenemos unos 97 casos que pueden motivar una resolución de pena de muerte. Necesitamos seguir contando con recursos”.

Empero, los recursos no serán al parecer suficientes ni para los connacionales presos ni para otros programas que dan servicios consulares a los 9 millones de mexicanos y a los aproximadamente 23 millones de mexicano-estadunidenses que viven en aquel país, tales como los de traslado de cadáveres, consulados móviles, repatriación de menores, atención a las comunidades mexicanas y servicios de documentación.

Sólo en el Programa para las Comunidades Mexicanas en el Exterior (PCME) el recorte es de 83%. De 53 millones  de pesos, se redujo a sólo 9 millones.

Y es que el presupuesto de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), equivalente a 3 mil 665 millones, fue recortado en términos reales en 10.2% , para quedar en 3 mil 507 millones.

“A nosotros nos están recortando 10 veces más que el promedio global del recorte al presupuesto. No pensamos que hemos hecho un trabajo 10 veces menso bueno que el resto del gobierno”, se quejó el canciller Jorge Castañeda el pasado 30 de noviembre.

Los “héroes” de Fox

Desde su campaña electoral y después como presidente, Vicente Fox aseguró que los migrantes mexicanos son “verdaderos héroes” por las dificultades que afrontan para trabajar en Estados Unidos y por la aportación que hacen a la economía nacional: 8 mil millones de dólares anuales.

Por ello se comprometió a brindarles todo el apoyo de su gobierno, tanto para lograr una ventajosa negociación migratoria con Estados Unidos como para protegerlos mediante los 47 consulados instalados  allá (la red consular más grande del mundo en una sola nación). Los migrantes, prometió Vicente Fox, serán “prioridad de mi gobierno”.

Pero los recortes que afectarán a los consulados contradicen sus palabras.

“Parece una incongruencia que nos reduzcan el presupuesto cuando el presidente Fox ha expresado su voluntad de estar cerca de los paisanos y de protegerlos. Porque el trabajo es fundamental de los consulados no es la representación en el exterior, sino la atención a nuestros compatriotas, que son, además, los más humildes y quienes batallan en este país”, afirma la cónsul de Los Ángeles, Marta Lara.

De hecho, antes del actual ajuste presupuestal, los consulados ya atravesaban por una crisis. En 2000, el presupuesto consular se redujo 7.29% en promedio. Pero en algunos consulados considerados muy importantes –como Los Ángeles, Chicago, Nueva York o Houston- la reducción fue de 10% a 15%.

Así en el primer trimestre de 2001, algunos de ellos suspendieron múltiples servicios. Por ejemplo, el de Chicago canceló temporalmente las visitas carcelarias, las llamadas telefónicas mil 800 (hechas por connacionales presos) y los consulados móviles que van a otras comunidades a prestar diversos apoyos, según Carlos Manuel Sada, cónsul en Chicago.

El consulado mexicano de Los Ángeles –considerado el más grande del mundo y el que con 68 personas debe atender a una población de 5 millones de compatriotas- no sólo suspendió los anteriores servicios, sino que además no tenía dinero para repatriar cadáveres y “llegó el momento en que no podíamos pagar los servicios de seguridad, limpieza, luz y agua. Tuvimos que pedir una partida extraordinaria”, refiere la cónsul Marta Lara.

-¿Y cómo resolvió el problema de repatriar cadáveres?

-Acudiendo a clubes de oriundos de México y a la solidaridad de la comunidad mexicana. Ellos dieron dinero y apoyo. Pero esto no es lo correcto. Un país como México no debe andar en el exterior pidiendo de favor que le ayuden con los connacionales.

Desde el principio de la actual administración, tuvieron que cerrar los consulados de París, Sevilla, Osaka y Sidney.

Roberto Rodríguez explica: “De entrada, se decidió cerrar esos cuatro consulados. Tuvimos que ser muy creativos para reasignar recursos. Por ejemplo, el consulado de París se convirtió en una sección consular integrada a la embajada, mientras que en Osaka se planea nombrar un cónsul honorario”.

Como parte del recorte presupuestal para el 2002, la Secretaría de Hacienda y la Oficina de Planeación de Presidencia propusieron el cierre de 15 consulados más, entre ellos Nueva York, Guatemala, Filadelfia, Toronto y Milán.

-¿Ustedes consideran que estos 15 consulados no son prioritarios? –se pregunta al ministro Rodríguez.

-Todos son importantes. Lo ideal sería que no se suprimiera ninguno. Al contrario, necesitamos abrir más oficinas consulares. Vamos a hacer hasta lo imposible para que no tengamos ningún recorte presupuestal. El canciller ya está cabildeando en ese sentido.

Sin embargo, se ha anunciado el cierre de varios consulados en Estados Unidos y la apertura de otros, en función de los flujos migratorios.

El ministro Rodríguez señala que “cerramos San Luis Missouri para reubicarlo en Kansas City. Y vamos a reubicar en Memphis el consulado de Nueva Orleans. Así mismo, se abrieron ya los consulados de Yuma y Las Vegas”.

Después del 11 de septiembre

El cónsul de Nueva Orleans, Arturo Puente Ortega, considera erróneo cerrar este consulado. Argumenta: “Se afectaría el servicio a los 200 mil mexicanos de la región. Al estar ubicado en el tercer puerto más importante de Estados Unidos, se afectaría el programa de promoción de inversiones hacía el país. Y además, Nueva Orleans tiene un peso simbólico: fue el primer consulado que se abrió en Estados Unidos, en 1826.

Con 20 años de trabajo en varios consulados, Puente Ortega afirma que “la experiencia demuestra que cada vez que se cierra un consulado, después se tiene que volver a abrir. Esto sucedió con los consulados de Kansas City, que ahora se vuelve a abrir. Y con el de Midland, Texas, que se ha cerrado y reabierto tres veces”.

Y es que, afirma, es falso que con la emigración de mexicanos dentro de Estados Unidos queden consulados sin demanda de servicios. Por el contrario, ésta aumenta cada día en todos lados.

En efecto, de acuerdo con varios cónsules entrevistados por Proceso, la demanda de servicios se disparó después de los atentados del 11 septiembre. Esto se debe fundamentalmente a que para entrar a un edificio público, subir a un avión o tramitar una licencia de manejo, las autoridades de Estados Unidos exigen una identificación. Buena parte de los mexicanos en ese país están solicitando la llamada matrícula consular, que les sirve como identificación y para realizar diversos trámites.

Los cónsules se quejan de que, sin recursos, tienen que atender una demanda que se disparó hasta en 40%.

El consulado de Chicago, por ejemplo, atiende a una población  de 2 millones de mexicanos, repartidos en cuatro estados. Cuenta para ello sólo con 50 empleados. Sus instalaciones ocupan dos pisos de un inmueble rentado, ubicado en la avenida North Michigan, en el centro de la ciudad. Regularmente, las filas de personas que reclaman servicios son de varias cuadras, provocando congestionamientos viales y quejas de los vecinos, al grado de que los bomberos de Chicago tienen que intervenir para “brindar seguridad”. Los peritos en ingeniería alertan de que la sobrecarga de gente y equipo puede dañar la estructura del edificio.

Ante ello, el gobierno de México compró ya un inmueble, al oeste de la ciudad, para instalar las oficinas consulares, pero no tiene dinero para pagar los 4 millones de dólares que requiere su acondicionamiento.

La demanda de servicios consulares se produce hasta en Alaska, donde viven 25 mil indocumentados mexicanos, quienes deben esperar a que un consulado móvil llegue hasta allá, lo que ocurre dos veces al año.

El desastre

Si la situación ya es grave de por sí, el recorte presupuestal para el 2002 podría provocar un “desastre”, reconoce el ministro Rodríguez.

De acuerdo con un documento interno de la Cancillería, la propuesta de presupuesto enviada por Hacienda “no sólo no consideró los compromisos de gastos adquiridos para el año entrante, sino (tampoco) los rezagos acumulados producto de recortes presupuestales de años anteriores”.

Así advierte el documento, “se requerirá en números  redondos de un presupuesto mínimo de 4 millones de pesos para cubrir los compromisos  contraídos. Es decir, un aumento de casi 450 millones sobre lo que prespuestó la Secretaría de Hacienda”.

Y puntualiza que “uno de los rubros más castigados ha sido el de los servicios personales, y en específico el correspondiente a los consulados de México en Estados Unidos…Es clara la urgencia de un mayor número de miembros del Servicios Exterior Mexicano (SEM) adscritos a esas representaciones, además de incrementar la contratación de empleados locales”.

Abunda el ministro Rodríguez:

“De los mil 26 funcionarios del SEM que trabajan en el extranjero, aproximadamente la mitad laboran en Estados Unidos.”

-¿Tienen programados recortes de personal?

-No concebimos eso, porque sería un desastre. Dejaríamos de prestar muchos servicios y no estaríamos siendo lo eficientes que necesitamos ser.

No obstante, algunos cónsules consideran que, si se mantienen los recortes presupuestales, tendrán que despedir personal. Sólo por 83% de recrote al Programa de Comunidades de Mexicanos en el Exterior, el consulado de Chicago tendría que prescindir de seis empleados, cuando requiere de 18 más para trabajar en condiciones adecuadas, comenta el cónsul Carlos Manuel Sada.

Según el diputado del PRI Eddie Varón Levy, primer legislador chicano y miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores, la partida del programa Asistencia Para Mexicanos Residentes en el Exterior (AMRE) –que ayuda a indigentes, al traslado de cadáveres y a resolver otros problemas- se redujo a 9 millones de pesos anuales. “Es una barbaridad, cuando un traslado de cadáver puede costar hasta 5 mil dólares”, dice.

Conforme al citado documento de la Cancillería, el recorte no le permite cubrir la demanda de emisión de pasaportes -2.3 millones al año-, que ahora requieren 39 medidas de seguridad, recomendadas por la Interpol, la OACI y la IATA.

Igualmente, no se podrán comprar vehículos para los consulados móviles ni habrá inversión para sustituir equipo de cómputo y mobiliario, “el cual se encuentra, en su mayoría, en malas condiciones”. También se afecta la contratación de abogados especializados  para la defensa de los mexicanos presos, pues “se requieren 7 millones de pesos, que no están incluidos en la propuesta de Hacienda”.

Lo paradójico de todo esto es que, según el ministro Rodríguez, los consulados “son autofinanciables, en términos generales. En el 2001, recaudaron más de 30 millones de dólares tan sólo por la emisión de documentos”.

Estos recursos pasan íntegros a la Tesorería de la Federación, la cual, a través de Hacienda, regresa una mínima parte a la Cancillería mediante el presupuesto.

En medio de la disputa por la reforma fiscal y la aprobación del presupuesto para 2002, los legisladores ven difícil hacer reasignaciones presupuestales para la Cancillería. “No hay recursos. Sería tapar un hoyo para destapar otro”, declara el diputado del PAN Tarsicio Navarrete, miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores.

La diputada priista Irma Piñeiro presidenta de la Comisión de Migración, asegura que su partido buscaba consensos para incluir a los consulados en un paquete de reasignaciones por 80 mil millones de pesos para el gasto social. “Es difícil, pero estamos haciendo el esfuerzo”, dice.

Hasta el cierre de esta edición, no había habido acuerdo alguno.

“Si los recortes se aplican, los consulados no podremos cumplir nuestra misión de promover inversiones, proyectar la imagen de México, sensibilizar a las autoridades locales para apoyar el acuerdo migratorio y proteger a nuestros connacionales. Nos quedaremos como oficinas burocráticas que simplemente expiden documentos”, sentencia por último el cónsul en Chicago, Carlos Manuel Sada.