Actúa de buena fe, pero… Exigen a Osorio espacios callejeros para jóvenes

 GUANAJUATO, GTO.- Con la experiencia que le dan ocho años de estudiar el fenómeno masivo juvenil del Cervantino –Proceso­ se ha dado cuenta de ello-, el sociólogo y antropólogo Luis Miguel Rionda Ramírez encara al nuevo director, Ramiro Osorio Fonseca, por dejar de lado un nuevo decreto que ya le presentaron para crear el nuevo órgano de gobierno del festival.

En el que se prevé la creación de un Consejo Directivo con participación de la universidad, el municipio y el gobierno estatal, a los que Osorio tendía que rendir cuentas.

Desmiente, además, la versión del director –Proceso 1302- de un estudio integral ordenado a una empresa privada, con apoyo de la universidad, se encargará de definir el rumbo del FIC y de ese nuevo órgano de gobierno, reclamado desde hace muchos años como prioridad por las autoridades locales, siempre relegadas de la organización de este evento:

“El gobernador encargó un estudio integral a la Universidad de Guanajuato, no a una empresa privada. Y lo está auspiciando el gobierno, con recursos de la propia Universidad. Y lo del órgano de gobierno es otro tema, no supeditado al estudio, sino al revés: primero debió decretarse el nuevo órgano, para poder trabajar en el futuro del Cervantino.”

Hoy al frente del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad de Guanajuato (Cicsug), el doctor Rionda Ramírez, investigador de nivel uno del SIN, elogia “la buena fe” de Ramiro Osorio Fonseca, y su decisión de tomar el toro por los cuernos al involucrarse en la atención de los miles de jóvenes que año con año visitan la ciudad con el pretexto del Cervantino. Pero lamenta que hasta ahora no haya programado alternativas sustentadas en las experiencias pasadas o en las encuestas y propuestas que se han hecho –incluidas las suya propias- para este fenómeno masivo, que necesita espacios y foros callejeros para expresarse, los que se le siguen negando.

En cambio, considera muy grave que por decisión del nuevo director del FIC, el patrocinio de empresas de cerveza y tequila para los espectáculos en el campamento de Yerbabuena estén asociando la cultura con la diversión…y el alcohol.

“En el lugar de desincentivar su consumo, lo está promoviendo en forma multitudinaria. Esto es muy peligroso”, advierte.

Luis Miguel Rionda expone además algunas conclusiones surgidas de su profesión de antropólogo en el análisis y observación que desde 1993 ha hecho de los jóvenes que acuden “a los Cervantinos”, como le dicen.

“Hemos confirmado que el Cervantino es un rito de paso para gran parte de los jóvenes del centro del país. Una iniciación hacia un concepto de cultura que no tienen muy claro, pero al que le quieren apostar. Pero también una iniciación sexual, inclusive”.

29 años de ensayo y error

En su pequeña oficina del edificio central de esta institución, Luis Miguel Rionda se sorprende por las declaraciones de Ramiro Osorio acerca del estudio “a fondo” que “una empresa privada apoyada por la universidad” hace para “definir el rumbo del festival”, según dijo el director del Cervantino hace unos cuantos días a la corresponsal.

Aclara que a él solo le tocará evaluar el impacto social del Cervantino, especialmente el de la multitud juvenil, como parte de un estudio que habían varios universitarios, “que llevará tiempo, probablemente varios años”.

Pero en lo que respecta al decreto para el nuevo órgano de gobierno, refiere que existen por lo menos tres propuestas, dos que se hicieron en el tiempo de Sergio Vela como director, y una tercera que está en manos de Ramiro Osorio desde hace varios meses.

Este proyecto fue elaborado por un grupo de profesores de la Universidad de Guanajuato, “para darle al estival una estructura más acorde con la situación real en que se desarrolla. Pero siguen pendiente, porque lo urgente siempre le come el mandado a lo importante”, lamenta.

Según su visión, en esta última propuesta propone la integración de un Patronato dedicado a obtener fondos para el festival con el acercamiento de empresarios, instituciones y ciudadanos. Y un Consejo Directivo conformado por representantes del gobierno federal, estatal y municipal, incluida la universidad, instancia a la cual le rendiría cuentas el director general del FIC.

El proyecto de decreto se le presentó al presidente Vicente Fox y a la titular de Conaculta, Sari Bermúdez, “y espero que Ramiro lo retome”.

Ya en lo que le corresponde, explica que este año aplica la tercera encuesta a su cargo (las dos primeras más por interés como investigador para que otro tipo de proyectos); la primera la levantó en 1993 y la segunda en 1999.

Pero Rionda se muestra escéptico por que “a la hora de entregar los resultados de nuestras encuestas, hacemos propuestas de acuerdo a lo que observamos, y nunca se retoman. Y creo que algunas estrategias que se están aplicando hoy no se basan en los elementos de conocimiento acumulado a lo largo de los años, sino de nuevo en el ensayo error de cada año…

De acuerdo a sus conclusiones de ocho años y lo que está recogiendo ya de esta edición, el director del Cicsug sostiene que “una fortuna de que el festival vaya a controlar este fenómeno ha sido abrir espacios para que los jóvenes visitantes expresen sus inquietudes culturales.

“Sergio Vela se resistió a volcar al festival a la calle, lo mantuvo como un festival de élite, no abierto, sino para un público selecto. Los escenarios abiertos fueron escasos, el único que se mantuvo fue el de la Alhóndiga. Entonces los muchachos esperan encontrar actividades en la calle, llegan con su propia oferta; viene solistas, grupos de rock, poetas, escritores, y traen el deseo de expresarse, pero no encuentran espacios.”

A cambio, señala, si los jóvenes se ponen a tocar su música en centro y piden “cooperacha”, los policías los quitan porque no tienen permiso.

“Se necesitan, no se han previsto espacios libres para que los muchachos se expresen, y esto no lo aceptó Sergio, ni percibo que Ramiro lo acepte. Se trataría de espacios abiertos donde no se regule la expresión cultural, sino que se dé en forma espontánea.”

Lo educativo, olvidado

-Ramiro Osorio está aceptando la responsabilidad del Cervantino con los jóvenes y programa espectáculos en plazas y calles. ¿Es la estrategia correcta?

-Eso es lo que no me gusta. Está bien traer una oferta programada, formal. Pero tampoco podemos negar a la expresión espontánea de la cultura popular, que no encuentra ahora ningún canal de expresión.

-¿Qué opina usted del campamento en Yerbabuena?

-Me parece una alternativa. Pero en qué estamos convirtiendo entonces al festival? Veo la propaganda de las empresas que están patrocinando esto, anunciando “Cultura y diversión”. Están amarrando una actividad cultural con la diversión.

-¿Y el alcohol?

-Eso es lo más peligroso. La cultura es un proceso de aproximación a valores, y aquí se está privilegiando el lado del reventón. ¿Por qué no se buscaron otros patrocinadores? Los patrocinadores de bebidas son los más interesados en promover el consumo de su producto. ¿Por qué anudar un festival de carácter cultural al consumo de bebidas alcohólicas? A fuerzas se trata de hacer esta relación.”

El trabajo coordinado por Luis Miguel Rionda desmiente la idea que se tenía de que los jóvenes que llegan por miles a la ciudad en estas fechas vienen con recursos económicos abundantes:

“Yo también tenía esa idea de que eran jóvenes de nivel socioeconómico elevado, pero vienen casi sin dinero, con 200 o 300 pesos en la bolsa. Traen el carro bien surtido de alcohol, pero apenas un poco de dinero para comer o compara más vino, o para regresarse.”

-¿Es cierto que los jóvenes vienen a los espectáculos?

-No, al menos en las actuales condiciones del festival. Es que ellos asocial la cultura con la diversión. Vienen buscando cultura, y le venden esa idea a los papás, pero sin saber a ciencia cierta qué es. Y cuando llegan a la calle se encuentran con que no hay nada, y entonces se dedican a divertirse.

-Si hubiera foros para ellos, ¿regresarían?

-Claro que sí. Sé de gente que sí es asidua, viene cada año a los eventos cerrados. Pero entre los jóvenes no ha permeado esto. Pregúntales en el Jardín Unión si traen boletos para algún teatro, y verás que no, no tienen esa aspiración, vienen a buscar el festival en la calle. Y no lo encuentran.

-¿Yerbabuena pueden ser esta alternativa?

-Sí. Pero me preocupa su cercanía con el centro de Guanajuato. Si logran que Yerbabuena se convierta en un espacio autónomo, que genere su propio ambiente y dinámica, sería exitoso. Pero tengo la duda porque la ciudad sigue siendo extraordinariamente atractiva. Y cercana.