GUANAJUATO, GTO.- Para festejar los 30 años del Festival Internacional Cervantino en el 2002, su director Ramiro Osorio afirma orgulloso que desde ahora está lista la programación que será dedicada al continente americano y a Canadá como país invitado.
Pero sobre la marcha de la actual edición no se formaliza todavía el nuevo órgano de gobierno, que involucra –de acuerdo al compromiso de Sari Bermúdez, presidenta del Conaculta- al gobierno estatal y al Ayuntamiento –equilibrado entre PRI, PAN y PRD- fue la habilitación de la deportiva de Yerbabuena para la presentación de conciertos de rock y música de vanguardia para la multitud juvenil, con la posibilidad de acampar, bañarse, comer, dormir y comprar cerveza de los patrocinadores de dichos conciertos en esa zona..
Prácticamente “les pasó de noche” la sugerencia del director del Cervantino, Ramiro Osorio, de utilizar la deportiva no sólo como un escenario, sino como “todo un concepto para los jóvenes”, como él mismo lo describe. Y el mismo día de la inauguración del festival, e miércoles 10 se desgañitaban por la decisión del presidente municipal Rafael Villagómez d otorgar un permiso temporal para la vente de bebidas embriagantes en ese foro, sin que se enteraran siquiera.
Apenas la semana pasada (Proceso, 1300), el Secretario de Salud, Ector Jaime Ramírez Barba, advertía del riesgo de concentrar a por lo menos 15 mil jóvenes una noche en este foro, con la posibilidad de comprar alcohol. Y dejaba en claro que la facultad de otorgar este tipo de permisos estaba en manos exclusivamente del Municipio.
“Legalmente, el alcalde pudo otorgar el permiso provisional sin ningún problema. Pero políticamente no es correcto., porque una decisión de esta magnitud origina una problemática para toda la ciudad”, dice el regidor Santiago Juárez Martínez, quien coordina a los representantes del PRI en el Cabildo de esa capital.
Lo cierto es que hasta ahora sólo el Presidente Municipal Rafael Villagómez y algunos de sus colaboradores en las áreas de atención del Cervantino han sido convocados a participar en la definición de estrategias para el festival por parte del Gobierno del estado y del Comité que dirige Ramiro Osorio. Por ello indica Juárez Martínez:
“Se les ha olvidado a todos que el alcalde preside al Ayuntamiento, pero el Ayuntamiento es el que gobierno y toma las decisiones. Él las ejecuta. Y hasta ahora, nunca nos hemos reunido como Ayuntamiento en pleno con Ramiro Osorio, ni hemos participado directamente en el nuevo órgano de gobierno. Y si la información no llega a nosotros, pues no sabemos lo que está pasando.”
En tanto que el coordinador de la fracción del PRD –partido que al menos oficialmente gobierna esta ciudad-, Rafael García Salas, califica más bien como “la novatada del año” la ignorancia que sus compañeros del Ayuntamiento de Guanajuato mantienen respecto a las decisiones para la edición del Cervantino que está sobre la marcha.
“Creo que en el Ayuntamiento no se ha revisado bien lo que se está haciendo. “Sólo incomunicación de todas partes”, refiere.
-Si se hubiera sometido a la aprobación del Ayuntamiento montar el foro en Yerbabuena, ¿lo habrían aprobado?
-Quien sabe. Hubiéramos pedido toda la información sobre qué se iba a poner, cómo se iban a hacer las cosas. Pero aún así, tampoco hay un seguimiento de los festivales anteriores, información que nos permita dar continuidad a la intervención del Municipio en el Cervantino, para proponer mejoras, y no hacerlo sobre la marcha.
El regidor comenta que él sí se enteró con anticipación suficiente de la propuesta del foro juvenil en Yerbabuena, “porque solicité una reunión con la representante del FIC en Guanajuato, Laura Lozano. Yo fui el catastrófico, dije que no estaba de acuerdo, pero nunca se me aclaró bien toda la estrategia. No se abundó a fin de elaborar una agenda del festival, y debemos tenerla como el órgano de gobierno que integramos”.
Según el regidor perredista, “cuando hay un hueco, pues alguien lo tiene que cubrir”:
“Y nosotros peleamos el espacio, pero no lo hemos ocupado. No nos hemos preocupado por conocer el nuevo convenio, para tener el marco para exigir apoyos o participación. Pero tampoco se nos ha proporcionado por el comité del FIC un documento para tener claro hasta dónde estamos involucrados”.
Aunque García Salas –quien preside una Comisión especial del Cervantino que formó el Ayuntamiento hace dos meses- sí afirma que, en materia de programación, “está claro que no tenemos injerencia ni queremos tenerla, creo que eso rebasa nuestras facultades, el programa lo hace la gente del festival”.
-¿Confían en que se les va a dar el lugar que debe tener el Municipio en el órgano de gobierno?
-Tenemos ese derecho.
La firma de Osorio
Acerca de estos reclamos habla el director del FIC, Ramiro Osorio Fonseca:
“Tenemos 12 equipos de apoyo que tienen trabajo específico en cada área de la organización desde que empezamos; en todas partes participa la gente del Municipio. No pueden decir que no están informados.”
-¿El Ayuntamiento tampoco?
-¿Sabes lo que pasa? Que es imposible contestar a uno por uno. Yo no soy una gente frentera, mejor me dices quiénes son para preguntarles, ¿no? …la información la ha tenido todo el mundo que tienen que tenerla, de acuerdo a sus competencias.
Pero tampoco Osorio tiene por ahora en claro cómo quedará finalmente la instancia que estará al frente de los próximos rivales de manera frontal.
Con el apoyo del Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales de la Universidad de Guanajuato, una empresa privada contratada por la dirección del festival elaborará un diagnóstico “a fondo” del mismo, que incidirá de manera determinante en la conformación del nuevo órgano de gobierno y de la misma programación del evento.
“Hoy no sabemos cómo va a quedar; dependerá de los resultados del estudio, que es un diagnóstico para hacer las cosas seriamente. Podrá implicar muchas cosas, hasta la manera de diseñar el festival: en vez de hacerlo una temporada, hacerlo en dos o tres. Puede cambiarlo todo”, afirma Osorio.
-El gobierno estatal y la universidad ya han hecho diagnósticos en ediciones anteriores…
-Hay diagnósticos anteriores, pero nunca se ha hecho una medición del festival en funciones; de todos sus aspectos, su administración, su impacto, su eficiencia. Y a partir de ese estudio, insiste, se establecerán las funciones de los siete integrantes del nuevo órgano de gobierno, que para esta edición funcionó todavía como lo hizo en las dos últimas a cargo de Sergio Vela: bajo acuerdos de buena voluntad.
En esta nueva instancia de rectora del FIC se incluye al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, al Gobierno del estado, al Instituto de Cultura, a la universidad estatal, al comité y al Municipio, con un Consejo Consultivo formado por representantes de las disciplinas artísticas involucradas en el evento, nacionales y locales.
Según Ramiro Osorio, el miércoles 10 “entregamos la propuesta de convenio (entre estas instituciones). Ya lo conocían, lo van a revisar y a dar su opinión de cada una”.
Explica que básicamente “tratamos de ordenar lo que ya todas hacen, y están pendientes temas como hacer la programación de manera colectiva”, pasando por el tamiz del Consejo Consultivo. No obstante, afirma:
“Pero el estudio que pedimos revisará todo.”
A pesar de lo anterior, Osorio no oculta su satisfacción cuando inmediatamente después anuncia que “el equipo técnico del festival y el Consejo Consultivo ya hicieron el proyecto del programa; ya se le entregó al alcalde ya los integrantes del Consejo Consultivo. Cada uno de ellos tiene voz y voto para opinar”.
Incluso, dice la corresponsal que el 25 de octubre –todavía en pleno festival-, estará en esta ciudad una delegación canadiense para revisar cada uno de los espacios físicos y escenarios del próximo año.
“Y el día 28 quedará lista la programación de ese país. Esperamos que para principios de noviembre esté lista toda la programación del próximo festival.”
El director del Cervantino también anticipa su pretensión de aterrizar su proyecto:
“Yo creo que cuando uno dirige un festival, pone una firma”, dice convencido.
Cuenta que cuando lo llamaron a dirigir el FIC “yo, que soy local, que conozco esta ciudad, que estudié aquí, y vivió aquí, que fui subdirector del Cervantino –conozco el Cervantino desde hace 25 años-, quise poner en práctica todo lo que veía que había qué cambiar cuando lo conocí”.
-¿Qué es?
-Los mecanismos de participación, para que la sociedad los gobernantes municipales, estatales, la federación, todo mundo pueda trabajar de manera conjunta en la toma de decisiones.
“Otra, que cuando este festival nació era una fiesta de todos, en las calles; luego se fue metiendo a las salas, se fue quedando con algunas pocas excepciones. Lo que hay que rescatar es el espíritu de esa tradición, esa vocación que le trajeron a Guanajuato los Entremeses Cervantinos.”
Un tercer tema enumera Osorio, es el de los jóvenes:
“Éste es un país de niños y jóvenes. Cualquier festival que aspire verdaderamente a tocar de manera constructiva a la sociedad, tiene que partir de programar de manera consciente un programa para niños y para jóvenes.”
Según expresa, si en los últimos años han llegado decenas de miles de personas a las calles de Guanajuato y se quedan a divertirse y a beber en ellas, “es porque no tienen nada qué hacer, porque buscan algo qué hacer”:
“Entonces se tiene que programar algo para esa gente. La gente viene a un Festival Cervantino a enriquecer su vida. Lo que no podemos es dejarla ahí, a ver qué hace. Por eso este festival le apuesta decididamente a las calles, las plazas, los jóvenes.”
Y surgió el foro de Yerbabuena.
-No es la primera vez que se ofrece espectáculos a los jóvenes.
-Lo sé, lo sé. Pero nunca se había hecho un proyecto especial para ellos.
-¿Cuál es la diferencia?
-Antes se les ofrecían dos, tres conciertos en el marco del festival, ahora se ofrece un concepto de jóvenes, un espacio para los jóvenes. La música que está programada en estos cuatro conciertos es música notable, viene música que prácticamente todos los continentes; enfoques diferentes, proyectos específicos de música.
“No estoy diciendo que antes no se hiciera nada. Yo creo que antes no se hizo lo suficiente para, cuando menos, tratar de enfrentar el problema. Sí, es un riesgo. Lo tomo absolutamente consciente de que lo es.”
-¿Usted cree que los jóvenes vienen a ver espectáculos?
-Yo creo que sí. Si yo fuera joven, buscaría buena música, un lugar seguro, cómodo. Yo lo que pregunto es por qué le apuestan a que los jóvenes no vayan. Aquí todo el mundo le debería apostar a que vayan. El problema no es que los jóvenes se queden en el centro, el problema es que la gente no tenga nada qué hacer.
-¿Qué pasa si no funciona lo de Yerbabuena?
-Buscaremos otras opciones. Pero a ver: en Yerbabuena hay instalaciones, recursos técnicos, sanitarios, espacio. En el peor de los casos, todo lo que pase en Yerbabuena sale mejor de lo que pasa en las calles de Guanajuato.








