El presidente Vicente Fox aceptó finalmente una imposición del Vaticano para su visita al Papa Juan Pablo II, el próximo jueves 18: que se abstenga de ir acompañado por quien es su esposa por las leyes civiles mexicanas. “Admitió que le hicieran esa grosería”, dice el experto Roberto Blancarte
El Papa Juan Pablo II decidió que Marta Sahagún no esté presente en el encuentro que el pontífice sostendrá con el presidente Vicente Fox, el jueves 18, en la ciudad del Vaticano.
Esta “humillación” de la Santa Sede al matrimonio de los Fox, reconocido por las leyes civiles mexicanas, “muestra una clara injerencia de la Iglesia en la vida privada del presidente”, quien finalmente aceptó visitar al Papa sin su esposa, pese a que ella lo acompaña en la gira de 11 días que realiza por países europeos y asiáticos.
“Yo no sé cómo el presidente Fox se prestó a este desaire del Vaticano. Se metió en una situación muy penosa y delicada. Pudo haber dicho: ‘Yo estoy casado con quien me dé la gana. Es mi derecho. Y si no quieren recibir a mi esposa, pues no voy a ver al Papa’. Pero no, aceptó que le hicieran esa grosería. Esto es realmente humillante, sobre todo para la señora Sahagún”, comenta Roberto Blancarte, especialista en relaciones Iglesia-Estado y actual coordinador del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México.
-¿Es común que los jefes de Estado acudan con sus esposas a ver al Papa?
-Por supuesto. Además, en el Vaticano no toman muy en cuenta ese gesto diplomático, dada la importancia que le dan a la familia. Y aquí lo paradójico es que tanto Fox como Marta Sahagún son también muy católicos.
El investigador indica que, de refilón, la postura del Vaticano puso en entredicho la validez del matrimonio civil en México:
“Fox está casado con Marta Sahagún mediante un matrimonio civil, que oficialmente es el único que cuenta. En México son marido y mujer. Pero ahora, con esta situación, el Vaticano hasta cierto punto cuestiona la validez de nuestro matrimonio civil.”
-Pero ellos no han anulado sus anteriores matrimonios por la iglesia. Para el Vaticano viven en una situación irregular.
-Sí, sí. La Santa Sede tienen sus razones, sus motivos religiosos para no aceptarlos juntos. Hay que reconocerlo. Pero aquí el punto clave era si el presidente de México aceptaba o no entrarle a ese juego. Y le entró. Fox pudo evitarlo simplemente no visitando al Papa.
-¿No hubiera sido descortés que, estando en gira en Roma, no visitara al pontífice?
-Sí. Es mal visto que un jefe de Estado que vaya a Roma no visite al Papa. Pero aquí pudo incluso evitarse el viaje a Roma, con tal de no meter a nuestro presidente en una situación tan bochornosa. Quienes planearon toda la gira debieron haber calculado estas situaciones.
“Además, yo me pregunto a qué va Fox al Vaticano. No veo ningún tema específico a tratar. Las relaciones Iglesia-Estado ahora están en un punto muerto, no está en la lista de prioridades del actual gobierno. Antes, por ejemplo, esta el papel del obispo Samuel Ruiz en el conflicto chiapaneco y cosas así que resultaban temas candentes. Pero ahorita no hay absolutamente nada, salvo que Fox vaya a pregonar la paz. En fin, es una visita innecesaria e inoportuna.
La Cancillería se equivocó
Para la Secretaria de Relaciones Exteriores, el motivo por el que Sahagún no podrá saludar a Juan Pablo II es porque se traba de una “visita de Estado”, y en este tipo de visitas “no se acostumbra” que a los primeros mandatarios los acompañen sus cónyuges, según informó Liliana Ferrer, vocera de la Cancillería, el 4 de octubre.
Explicó: “ Es una visita que hace e presidente como primer mandatario, no en realidad personal. Y en ese sentido se respetan todos los lineamientos y los requisitos protocolarios que establece el Vaticano”.
En la oficina de Marta Sahagún se informó que la esposa del presidente, mientras Fox sostenga un encuentro con el Papa, planea realizar algunas “actividades privadas”, quizá vaya a almorzar con la señora Susana Agneli, exministra de Relaciones Exteriores de Italia.
A diferencia de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el sacerdote Antonio Roqueñí Ornelas, especialista en derecho canónico y en cuestiones protocolarias de la Santa Sede, asegura que el pontífice sí recibe a las esposas de los mandatarios cuando éstos realizan sus visitas de Estado.
“Las recibe al momento de saludar a la comitiva, no durante la platica privada con el mandatario. Cuando Ernesto Zedillo era presidente de México y visitó el Vaticano, su esposa Nilda Patricia fue con él para saludar al Papa. Eso es lo que se acostumbre de acuerdo con el protocolo. Nos guste o no, Marta Sahagún pudo hacer lo mismo.”
-¿Y porqué no lo hizo?
-Yo creo que un sector de la derecha se hubiera sentido ofendido con este encuentro. Sospecho que algunos le hicieron ver estos inconvenientes a Marta Sahagún y ella misma tomó la decisión de no ir. Es una mujer inteligente y quiso evitarse problemas.
‘Además, al Papa ya le presentaron antes a Lilián de la Concha, la mujer con la que Fox sigue casado por la Iglesia. En el invierno pasado, Lilián y sus hijos fueron a saludar al Papa. Los presentó el padre Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo.”
Roberto Blancarte, quien durante cuatro años trabajó como consejero en la embajada de México ante el Vaticano, también se muestra sorprendido con las explicaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores:
“Resultan absurdos los argumentos de la Cancillería. Se los sacó de la manga. Para la Santa Sede, existen tres tipos de visitas en un mandatario al Papa: la privada, la oficial y la de Estado. Y en cualquiera de éstas, el mandatario puede llevar a su esposa, y con mayor razón en una visita de Estado, por tratarse de la más importante.”
E indica que, incluso, el encuentro de Fox con el Papa no es propiamente una visita de Estado, ya que, “en ese tipo de visitas, el jefe de Estado viaja exclusivamente a la Santa Sede, cosa que Fox no hará, porque también está viajando a otros países. De manera que, aquí también, se equivocó la vocera de la Cancillería”.
-¿Qué instancia diplomática determinó, finalmente, que Marta Sahagún no visitaría al Papa?
-Antes que nada, debemos calara que la señora Sahagún lo que ocasionó fue un problema de protocolo, debido a que no es considerada la esposa del presidente. Fox no podía llegar y decirle al Papa: ‘Aquí le presento a mi mujer’. ¡No!, ¡imposible! Ya le había presentado antes a su esposa por la Iglesia. Este penoso asunto forzosamente tuvo que pasar por la embajada de México en el Vaticano, al momento de organizar la gira de Fox.
“Tan pronto le avisaron que el presidente visitaría al Papa, seguramente el embajador de México allá, Fernando Estrada Sámano, inmediatamente habló con el jefe de protocolo del Vaticano. Y a partir de ahí empezaron a ver cómo resolvían el problema. Y se determinó que lo más conveniente era cerrarle las puertas a la señora Sahagún.”
Siguen casados
Mientras, en los tribunales de la Sacra Rota Romana, precisamente en el Vaticano, se está llevando a cabo el proceso para anular el matrimonio por la Iglesia entre Vicente Fox y Lilían de la Concha, quien radica en Roma, en un departamento cercano a la Plaza del Pueblo, una de las zonas más tradicionales del centro histórico de esa ciudad.
En medio de un total hermetismo, la considerada por la Iglesia como legítima esposa de Fox acude a declarar a los tribunales vaticanos.
“No me he opuesto a la anulación. Me he presentado a declara todas las veces que me lo han solicitado en la Sacra Rota”, confesó Lilián a la revista Actual, en su edición de agosto último.
-¿Cree usted que procede la anulación?- se le preguntó.
-No, definitivamente no procede, creo yo.
Y detalló sus razones: el “amor profundo” que hubo en su matrimonio, la adopción de sus cuatro hijos, la “responsabilidad” compartida en la vida conyugal…
De la Concha no paró en elogios hacía los Legionarios de Cristo y al padre Marcial Maciel, su mentor espiritual ante este difícil trance: “Él me presentó ante Juan Pablo II como la esposa del presidente de México…Mi relación con él es de profunda y sincera admiración por la gran obra que fundó y porque continúa promoviendo los valores universales. Lo considero un hombre santo y sabio. Me siento privilegiada de haber tenido la bendición de conocerlo”.
Ella y sus hijos, dice, quedaron “muy sorprendidos” cuando se enteraron de la boda civil entre Fox y Marta Sahagún. El mismo presidente se los comunicó por teléfono sólo “unas horas antes de la ceremonia”, efectuada en Los Pinos, el 2 de julio.
Sin embargo, dice retadora: “Ante la Iglesia, soy la esposa de Vicente Fox Quesada”.
Roqueñí conoce a fondo el manejo de los tribunales eclesiásticos. Durante 22 años trabajó en el de la arquidiócesis primada de México, en donde fue juez. Dice que confía en el rigor con el que tratarán a Fox y a Marta Sahagún, puesto que ella también intenta anular su matrimonio por la Iglesia con Manuel Bribiesca Godoy, con quien vivió casada en Celaya durante 27 años:
“Los tribunales de la Rota Romana analizarán con lupa el caso de un jefe de Estado de un país mayoritariamente católico”, comenta.
-¿Qué tribunal de la Rota lleva el caso del presidente?
-No lo sé. Ahí los tribunales se manejan por turnos. Y si usted tiene la fortuna de saber cuál es el tribunal, tenga la seguridad de que no podrá obtener de ahí ninguna información, no le dirán ni una sola palabra.
-Lilian de la Concha va a declarar personalmente a la Rota. ¿Fox también debe hacerlo?
-No necesariamente. Hay varias maneras de tomarle sus declaraciones. El tribunal, por ejemplo, puede enviarle los interrogatorios a través de un delegado. Fox, incluso, puede acudir a la nunciatura apostólica en México para que ahí declare los motivos por los que quiere anular su vínculo matrimonial.
-¿Y qué probabilidades tiene Marta Sahagún de anular su matrimonio eclesiástico?
-Es un caso también difícil, ya que ese matrimonio duró muchos años. Y la señora Sahagún no sólo tuvo hijos, sino hasta nietos. El tribunal que tenga el expediente deberá analizarlo con mucho cuidado, por las repercusiones que puede acarrear.
Mientras tanto, dice Roqueñí, la Iglesia ha sabido mantener castigada a la pareja presidencial; les sigue negando la confesión y la comunión:
“Yo no he sabido que reciban los sacramentos. Y ellos se han cuidado de pedirlos. Me parece una decisión muy inteligente de Marta y del presidente Fox”, concluye satisfecho el sacerdote.








