Álvaro Delgado y María Scherer Ibarra
La conquista de la Presidencia de la República por parte del PAN, la indefinida relación de ese partido con el gobierno de Fox y, sobre todo, la “escuela” foxista de adelantarse a los tiempos ha precipitado la disputa por el liderazgo de Acción Nacional, que desde el 2 de julio va a electoralmente a la baja y que en el 2003 deberá contender por la mayoría en la Cámara de Diputados.
El actual presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, Luis Felipe Bravo Mena, ya hizo público su deseo de reelegirse para un segundo periodo de tres años –la elección será en marzo del 2002-, pero el senador Carlos Medina Plascencia buscará frenarlo con el apoyo de numerosos consejeros inconformes y deseosos de un cambio partidista a fondo.
Media enfrentará –no se aprecia por ahora otro aspirante- a los grupos afines a Diego Fernández de Cevallos y Felipe Calderón, que respaldan a Bravo Mena, quien, a su vez, pregona haber conseguido el primer triunfo presidencial en la historia panista.
Pero Medina Plascencia, quien anunció su propósito a la mayoría de los senadores de su bancada y a varios consejeros partidistas, dice que el mérito de llegar a Los Pinos no sólo es de Bravo Mena y el PAN, sino que tuvieron un papel muy relevante los Amigos de Fox.
“El PAN por sí solo, sin el respaldo de los Amigos de Fox, a lo mejor logra incrementar mucho su votación, pero quién sabe si hubiéramos llegado a la Presidencia de la República”, señala.
-¿Qué tan importantes fueron los amigos de Fox?
-Muy importantes
-¿Definitivos?
-Tal vez. Pero –matiza- tampoco un Vicente Fox con sus amigos, sin el respaldo del PAN, lo hubiera logrado.
Prudente, discreto, como suelen ser en público la mayoría de los cuadros panistas –aunque en privado diriman ferozmente sus espacios de poder-, Medina Plascencia propone un PAN abierto e incluyente y que defina su relación con el gobierno, manteniéndose cada cual en su ámbito, para superar la rispidez vigente.
“El PAN, ya en el ejercicio de gobierno, necesita asegurarse de que mantendrá su lucha ideológica y filosófica, y de que no será arrastrado por la inercia de la cultura política del servicio público, que llega a embelezar a muchos que se marean con el poder.”
Convencido de que “es más importante el partido que el gobierno”, Medina reclama que el PAN critique, sugiera, proponga y enriquezca lo que hace el gobierno federal. “El que tiene que hacer su tarea hacia adentro es el PAN”.
-¿La doctrina del PAN se ve reflejada en el gobierno federal?
-Creo que, en términos generales, sí.
“La contienda desgasta”
Precisamente la relación del PAN con el gobierno foxista, rasposa, controvertida, hepática, ha incidido en las demandas de cambiar de dirigentes.
Pero es que “todos estamos aprendiendo”, justifica Antonio Lozano Gracia, el primer procurador panista del país, durante el gobierno de Ernesto Zedillo. Ya expresó Lozano su apoyo a Bravo Mena, luego de desechar invitaciones para relevarlo.
“No es oportuno ni conveniente pensar en un relevo”, le dijo a Bravo Mena en una conversación privada. Y es que, asegura el actual dirigente llevaría la ventaja en una contienda.
“En el partido, por tradición, digamos, los órganos partidistas apoyan a los presidentes, casi por estructura, casi antológicamente. Además, Luis Felipe lo ha hecho muy bien. Si bien los momentos que vivimos ahora no son claros, por que lidiamos con situaciones inéditas, Luis Felipe ha conducido muy bien el timón. Por esas razones, considero que sería conveniente que se reeligiera.
El Consejo Nacional del PAN, órgano que elige a los presidentes partidistas y a los miembros del CEN, fue renovado en marzo pasado. El 44% de los consejeros que eligieron a Bravo hace casi tres años permanece ahí: por eso “pienso que Bravo –insiste Lozano- tendría un apoyo mayoritario”.
Lozano García enfatiza que Bravo Mena tiene el “mérito innegable” del triunfo del 2 de julio, y rechaza que pueda atribuirse a los Amigos de Fox: “Quien afirmara eso es miope. Caray, quien afirme cosas extremas y radicales se equivoca. Quien diga que sólo ganó Fox no toma en cuenta la enorme trayectoria del partido y el crecimiento de la sociedad”.
Recuerda que, además, Bravo Mena tiene pendientes la reforma estatutaria y la relación con el gobierno foxista. “Si el PAN tiene estos dos enormes retos, me parece que no es conveniente una contienda interna, por el desgaste y el riesgo que puede traer. Por eso, institucionalmente, me parece que lo mejor es la reelección de Bravo Mena”.
“Necesitamos un líder, no un gerente”
Pero la ola del cambio ha contagiado a muchos consejeros que urgen a robustecer el partido ante el gobierno y la personalidad de Fox.
La renovación en la jefatura del PAN apremia, juzga el diputado Ricardo García Cervantes, miembro del Consejo Nacional y contendiente hace tres años de Bravo Mena. Ahora dice, “necesitamos un líder, no un gerente”.
Recién concluida su responsabilidad como presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, García Cervantes se descarta como candidato, pero advierte que participará debatiendo.
También el senador Javier Corral expone que, ante las nuevas circunstancias, se requiere “una nueva jefatura nacional, con ideas frescas”, aunque ello no implica necesariamente sustituir a Bravo Mena. Sin embargo, éste “se ha desgastado” en los 10 meses de gobierno.
Cercano al contralor Francisco Barrio, Corral precisa que tanto su paisano Barrio como Medina pueden encabezar esta renovación por la experiencia que tienen como gobernadores.
-Quienes apoyan la reelección piensan que una contienda divide y que ahora el partido necesita cohesión.
-No. Ésta no es una institución definitiva por sí misma. Tiene que estar discutiéndose, repensándose, inclusive cuestionándose, pues en la definitividad radica el germen de los colapsos del poder. El PAN no es perfecto, y a una institución que no se discute se le cree hasta cierto punto.
“Debe haber una reconversión: El jefe del partido debe ser capaz de colocar la agenda del PAN en la reforma política y legal de México. Debe coordinarse con Felipe Calderón; por lo menos debe empatar con Diego Fernández de Cevallos y, en privado, hablarle fuerte y franco a Fox. Hace falta una nueva y clara interlocución con el gobierno.”
Corral propone “regresar a las fórmulas” de Carlos Castillo Peraza –“apostar por nosotros mismos” –y de Felipe Calderón –“ganar el gobierno sin perder el partido”-, para enfrentar con éxito las elecciones intermedias del 2003.
Juzga: “El gobierno de Fox es más de alternancia que panista. Este gobierno no quiere tener un rostro político específico. Hay que hacernos a la idea. Esto exige reforzar las estructuras del partido, aunque ello no significa desvincularnos del gobierno de Fox. Es una situación difícil para el PAN, pero es el que tiene más qué perder”.
Corral preconiza, así mismo, que en el CEN haya gent con mayor sensibilidad social –“los enfoques empresariales no están mal, pero hace falta más visión política y social”- , y exigirle al gobierno que cumpla una de las principales promesas de Fox: “sacar al PRI de Los Pinos. No todos los priistas, ni sólo por serlo. Hay que sacar a los corruptos y a los oportunistas. Que Fox sea plural e incluyente, pero que el PAN sea la base de la inclusión y no uno más de los incluidos”.
-¿Tiene oportunidad Carlos Medina?
-Creo que la competencia por la dirigencia está abierta. Si Bravo quiere reelegirse, espero que antes de la elección defina su proyecto de inclusión y su posición frente al gobierno de Fox.
Nadie recuerda que la disputa por la presidencia del CEN del PAN haya comenzado con tanta anticipación.
“Se esperaba a finales de año, pero el presidente Fox enseñó a anticiparse”, explica el senador por Durango Rómulo Campuzano, quien se ha sumado a Medina Plascencia, aunque no le regatea reconocimientos a Bravo.
Éste “supo conducir al barco a buen puerto en su campaña presidencial. Medió entre la personalidad y el estilo del candidato y un panismo conservador, que ahora es mayoría, particularmente en el Consejo Nacional”.
Pero ahora urge la renovación: “En el partido se empiezan a crear intereses y priva la lucha por el poder. Espero que pase pronto. Y se necesita el cambio en la dirigencia, porque hay figuras que se ven por encima del presidente del partido”.
-¿Diego Fernández de Cevallos?
– Diego Fernández de Cevallos. En el Senado, la mayoría pensamos así; te diría que de los 46, unos 35, de los cuales unos 20 son consejeros. Pienso que el próximo dirigente debe buscar los equilibrios, balancear para ambos lados y no sólo de personajes y sus respectivos grupos.
Para el senador, en la elección influirán los malos resultados electorales del PAN después del 2 de julio. “Nos ha ido mal. Ni cuento Baja California, porque ahí todo el trabajo es del partido local. Lo demás son puras pérdidas. Por eso el PAN requiere un giro”.
Otro senador y consejero nacional. Héctor Osuna, se suma al propósito del cambio: “Las renovaciones ayudan a cambiar de estrategia y a modificar la inercia. El deseo de participación inspira y modifica los rumbos”, explica.
Hay dos corrientes de opinión, señala el legislador bajacaliforniano: “Unos dicen que Bravo ya tiene la experiencia de cómo manejar la situación, pero otros advierten que no hay experiencia que valga y que no están satisfechos”.
-¿Qué es lo que le conviene a su partido?
-Conviene un presidente que entienda nuestro tiempo y lo que necesite el PAN para crecer. Por ejemplo, avanzar en la democracia interna, porque el partido se está llenando de intereses. Los procesos que funcionaban ante son funcionan ahora. Debemos abrirnos a la sociedad, dejar de ser un partido que habla mucho para convertirnos en uno que escuche. Si Bravo no presenta esa visión, no le ayudaría.
Y pese a que supuestamente Bravo tendría la mayoría en el Consejo Nacional, no hay nada decidido: “No hay un cheque en banco a favor de Luis Felipe. En el PAN no existen compromisos infinitos, aunque habrá, seguramente, gente que se sienta comprometida por razones de amistado o alianza política”.
Rodolfo Elizondo, coordinador presidencial de Alianza Ciudadana y consejero nacional, es cauto y evita pronunciarse sobre la contienda, pero cree que una de las prioridades de su partido debe ser elevar su presencia ante la ciudadanía.
Y la relación PAN-gobierno, dice, seguirá siendo compleja: “El ejercicio no ha terminado y a lo mejor no va a terminar porque la política es dinámica. Aprender a ser partido en el gobierno puede durar todo el sexenio, y más. La vinculación democrática tiene mucho que dar por delante. El que sea el próximo presidente, Luis, Felipe u otro, tendrá que proseguir el mismo ejercicio”.
Medina Plascencia sigue reuniéndose con consejeros en busca de apoyo. Les expone su experiencia y su proyecto, que tiene que ver con su trayectoria en Guanajuato, comenzada en calidad de regidor en 1985. Luego, fue elegido como alcalde en 1988, cuando Fox ganó la diputación federal; fue gobernador interino de Guanajuato a propuesta de Fox; en seguida fue coordinador de los diputados federales presuntamente también apoyado por Fox. El caso es que Medina ha sido acusado de buscar el respaldo del actual presidente de la República por su paisanaje y por haberle “limpiado” la casa durante su interinato.
Pero Medina rechaza todo eso: “Cada quien ha hecho su tarea y de ninguna manera me he visto a su sombra. No me he visto a la sombra de nadie, ¡de nadie!”.








