La izquierda, siempre bajo el espionaje

Después de los sucesos de 1968 y 1971, y el posterior surgimiento de movimientos guerrilleros, el régimen priista siempre mantuvo, mediante la Dirección Federal de Seguridad, una minuciosa vigilancia sobre la izquierda en México, partido por partido, organización por organización, por el peligro que le atribuía para la  seguridad del Estado y su cercanía con los países comunistas.

En un documento elaborado en 1982, bajo el nombre Organizaciones y partidos de izquierda en México, DFS, se recomendaba capacitar mejor a los agentes para ir más al fondo en las labores de “infiltración” y estrechar la vigilancia sobre el desenvolvimiento de la izquierda.

Desde su inicio, la izquierda nacional ha estado suspendida a las directrices emanadas de los partidos comunistas de otros países, principalmente de la U.R.S.S., Cuba y China; todos los partidos de izquierda, principalmente los comunistas, son centros de inteligencia y contrainteligencia al servicio de la izquierda internacional, en beneficio de los países socialistas.

Agrega el documento: Las grandes potencias miran ya hacia nuestro país y planean con anticipación los actos que mejor los beneficien para su política expansionista. Y es a la Dirección Federal de Seguridad a la que le toca velar por que nuestro territorio y nuestro pueblo no se conviertan en presa fácil para estas potencias.

Es a través de la labor intensa de investigación de la Dirección Federal de Seguridad, que se podrán detectar con la debida anticipación todas estas acciones…y de lo que la superioridad podría hacer para contrarrestar, anular o destruir estas acciones ambiciosas en contra de nuestros intereses, de nuestras tradiciones y de nuestro futuro.

Escritas a máquina sus 182 páginas, en hojas amarillentas por efecto del paso del tiempo, el documento pormenoriza las actividades de la izquierda, en las que participaban personajes que hoy son hombres destacados en la vida pública.

Aparecen, por ejemplo, los nombres del canciller Jorge Castañeda Gutman; de José Woldenberg, actual presidente del Instituto Federal Electoral; del excandidato presidencial Gilberto Rincón Gallardo; de Enrique Semo, funcionario del gobierno de Andrés Manuel López Obrador; de Pablo Gómez, representante del PRD en el IFE; de la excandidata presidencial Rosario Ibarra de Piedra.

En el capítulo que aborda los conflictos internos del Partido Socialista Unificado de México (PSUM), plantea: Del grupo de “Renovadores” (Renos) que suscribieron el documento del 20 de noviembre de 1980, surgió nuevamente el descontento debido a la actitud positiva de los nuevos dirigentes del Partido entre ellos Pablo Gómez; por ese motivo, en el mes de febrero del presente año (82), se efectuó una reunión de renovadores, de la que surgió el proyecto de crear una nueva organización llamada Movimiento Comunista Libertario. Estos militantes se niegan a reconocer la existencia del PSUM y aún se dicen miembros del Partido Comunista, entre ellos están Rodolfo Echeverría Martínez, Enrique Semo Calev, Jorge Castañeda (hijo del Secretario de Relaciones Exteriores, Lic. Jorge Castañeda), Roberto Borja Ochoa…

Hace 19 años la DFS vaticinaba:

Los problemas en el Medio Oriente: Irán contra Irak; la invasión de Afganistán; la guerra entre israelitas y palestinos que amenazaba el incendiar a todo el pueblo árabe; las ambiciones del Coronel Kadafi son situaciones que, a pesar de ser lejanas geográficamente a nuestro país, terminaron por afectarnos profundamente, y la tranquilidad de que hoy gozamos se verá seriamente amenazada o terminará por resquebrajarse.

Doble personalidad

Antes de las elecciones federales de 1982, durante el gobierno de José López Portillo, la Secretaría de Gobernación que encabezaba Enrique Olivares Santana –el subsecretario encargado de la seguida era Fernando Gutiérrez Barrios- ordenó a la DFS que elaborara ese informe, que refleja la preocupación por el avance de la izquierda nacional:

El gran peligro de la izquierda no radica en su número, sino en su calidad de lucha y militancia ideológica. Todos los partidos de izquierda, principalmente los comunistas, son centros de inteligencia y contrainteligencia al servicio de la izquierda internacional, en beneficio de los países socialistas.

Por tal motivo, se establecía:

Es urgente y necesario el control de todos los viajeros enviados por los institutos y las casas de la amistad, tanto a los países socialistas como a los latinoamericanos convulsionados o en vías de estarlo, a través de su salida y llegada al Aeropuerto Internacional “Benito Juárez” de la Ciudad de México y de las fronteras del país.

Se hace necesario la integración de un grupo altamente capacitado para llevar a cabo la efectiva infiltración a estos organismos, grupo al que deberá dotarse, por sobre todas las cosas, de doble personalidad.

El documento detalla el origen del Partido Comunista Mexicano, del movimiento estudiantil del 68, el proceso de unificación de la izquierda, el nacimiento, fundación y problemática interna del PSUM.

También, hace un análisis del Partido Revolucionario de los Trabajadores, del Partido Mexicano de los Trabajadores, del Frente Nacional contra la Represión, Partido Socialista de los Trabajadores, entre otros. También habla de la doble tarea de diplomáticos de la Unión Soviética y Cuba, que fueron expulsados del país.

Hechos destacados de las estrategias y directrices emanadas de los representantes del socialismo de Moscú quedan demostrados con la intervención, en 1969, del agregado cultural ruso en México, Sr. Oleg Netchiporenko, quien era el jefe del Servicio de Inteligencia de la KGB en Latinoamérica y el cual, por mediación del Instituto de Intercambio Cultural México-URSS, reclutó a varios elementos y los envió a adiestrarse en la guerra de guerrillas a Corea del Norte, para regresarlos a México e integrar un grupo guerrillero denominado Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), el cual circunstancialmente fue detectado y desintegrado.

Ya se identificaban problemas en Chiapas, debido a la relación de los grupos marxistas y el “clero político progresista”, que se demuestra “con la actividad desplegada en el estado de Chiapas, donde desarrollan intensa actividad de adoctrinamiento de tipo ideológico y en la que intervienen ambos grupos, bajo el pretexto de actuar en un sentido humanitario”.

Según el documento, el clero político progresista desarrollaba su labor de adoctrinamiento entre los refugiados guatemaltecos y en comunidades indígenas.

La premisa con la que actúan los miembros del clero político progresista es la de establecer la Iglesia de los Pobres, que es un pretexto para fomentar la lucha de clases. La escuela donde surgen los ideólogos incorporados en el clero político progresista es el Centro A. Montesinos, que está integrado por sacerdotes jesuitas, cuyo principal ideólogo es el sacerdote Miguel Concha.

En esa corriente identificaba a los obispos Bartolomé Carrasco Briseño, de Oaxaca; José de Jesús  Castillo Rentería, de Tuxtepec; Jesús Clemente Alba Palacios, obispo auxiliar de Oaxaca, y Arturo Lona Reyes, de Tehauntepec, así como a José Trinidad Sepúlveda y Felipe Aguirre Franco, titular y auxiliar de Tuxtla Gutiérrez; Samuel Ruiz García, de San Cristóbal de las Casas, y Juvenal Porcayo Uribe, de Tapachula.

Así mismo, se prevenía sobre lo que pasaba en las universidades:

Las organizaciones y partidos de izquierda tienen como centros de operaciones las universidades e institutos de enseñanza media y superior, dado que la juventud es el elemento más dúctil para transformarlo y llevarlo hacia una militancia fanática.

…los acontecimientos de 1968 y 1971 tienen una gran influencia en la creación de las nuevas organizaciones políticas, que gracias a la reforma electoral cobraron actualidad como partidos políticos.

También advierte que “las secretarías de Estado y el propio PRI han sido infiltrados desde hace tiempo por militantes de la izquierda, llegando algunos de ellos a escalar puestos de importancia y decisión. Al lograr curules en las Cámaras de Senadores y Diputados –apunta-, la izquierda inició un proceso irreversible de toma del poder político; no debemos engañarnos porque se lleven un sexenio o un poco más, el avance es público y manifiesto, sobre todo por la falta de cohesión y organización, cada vez más visible, del partido oficial y funcionarios del gobierno”.

Y concluía:

Una parte de la izquierda, la más radicalizada, brincará los límites de sus propias organizaciones partidarias, debido a que los propios líderes y representantes de ella se han ido acoplando al sistema, lo que implica hacerle el juego al mismo y, por lo tanto, es posible que para el próximo sexenio se presenten nuevamente problemas de guerrilla.