Presupuesto de jeques

Aprovechando la confusión política que ellos y sus partidos crean, los diputados del estado aprobaron un presupuesto de egresos para 2012 que eleva muchas partidas de gastos hasta en 15 veces respecto del año pasado. Sólo hay un rubro en el que su ahorro es radical: no programaron ni un peso para el pago de la abultada deuda que arrastran desde la pasada Legislatura.

La LIX Legislatura del Congreso jalisciense –27 de cuyos integrantes, de todos los partidos, son al mismo tiempo aspirantes a otros puestos de elección popular– aprobó su presupuesto de egresos del año electoral 2012 con incrementos de hasta mil 500% en comparación con las partidas de 2011.

Entre los beneficios directos para los diputados que aumentaron de manera considerable están la prima vacacional, compensaciones, prestaciones contractuales, productos alimenticios para el personal, combustibles, aportaciones a fondos de vivienda, cuotas del sistema de ahorro para el retiro y, por supuesto, sueldos.

Para el presente año el Poder Legislativo solicitó al Ejecutivo estatal un presupuesto de 828 millones 729 mil pesos; no obstante, sólo se le autorizaron 575 millones 941 mil pesos, lo que implica que habrá partidas sobregiradas.

En las “consideraciones” para aprobar el presupuesto, la Comisión de Administración, integrada por las cuatro fracciones parlamentarias (PRI, PAN, PRD y PVEM), indicó en el dictamen que “durante los dos últimos años la actual Legislatura ha venido ejerciendo un presupuesto inferior a las necesidades reales”.

Menciona que el presupuesto se incrementa conforme al índice inflacionario que marca el Banco de México, y tomando como base el presupuesto autorizado de 2010, que fue de 536 millones 100 mil pesos, la situación “ha llevado a que tengamos problemas económicos durante los últimos trimestres de 2010 y 2011”.

Lo que no se menciona es que la actual Legislatura se ha caracterizado por manejos indebidos, gastos excesivos (sobre todo en 2010) y por su nula transparencia. Tampoco mencionan que el año pasado el presupuesto autorizado fue de 536 millones pero los diputados gastaron 819 millones de pesos por ampliar la nómina de 700 a mil 450 empleados, como señaló en su momento el diputado panista Héctor Álvarez Contreras.

Un dato relevante es que los malos manejos administrativos de la actual Legislatura originaron que el Congreso contratara –por primera vez en su historia– un crédito por más de 100 millones de pesos con el Sindicato de Trabajadores de la Universidad de Guadalajara, tan sólo para pagar esa abultada nómina y el aguinaldo de 2010.

Un detalle más: una auditoría practicada por un despacho externo reveló que en la Legislatura anterior (LVIII) los entonces coordinadores parlamentarios dilapidaron el presupuesto. En diciembre de 2009 el Congreso depositó 5.5 millones de pesos en la cuenta bancaria del entonces coordinador perredista, Samuel Romero Valle. El mismo mes, éste y el exsecretario general, el panista Alfredo Argüelles, abrieron en Ixe una cuenta a nombre del Congreso, en la que depositaron 30 millones de pesos (Proceso Jalisco 348).

De esta cuenta expidieron varios cheques; uno de 1.3 millones para el propio Romero Valle; otro de 2 millones para su esposa Belia Vargas Sandoval, y uno más de 140 mil pesos para la hija de ambos, Belia Romero Vargas.

De ahí también salió el pago injustificado de 6.5 millones de pesos al auditor superior, Alonso Godoy Pelayo, aunque él no entregó pólizas de egresos ni un soporte documental que justificara ese cobro adicional a su sueldo; para solventar parcialmente la observación, bastó que el funcionario entregara un acuerdo de la Comisión de Administración en el que se determina pagar compensaciones y bonos, lo que se hizo antes de la aprobación de la llamada reforma antibonos.

En la auditoría se reveló que las cuatro fracciones parlamentarias acrecentaron su partida “de apoyo”, de 44 millones, a 189 millones de pesos y no justificaron la mayoría de sus gastos.

 

La austeridad según el Congreso

 

En el dictamen aprobatorio de su presupuesto de egresos 2012, la Comisión de Administración asegura que continúa con las “políticas de racionalidad, austeridad y disciplina presupuestal” a fin de reducir “los gastos administrativos de operación” y dejar sanas las finanzas.

No obstante, capítulos como el 1000, correspondiente a Servicios Personales, pasó de casi 464 millones a 553 millones 676 mil 600 pesos. Concretamente su partida 1305, que corresponde a la “Prima de vacaciones, dominical y gratificación”, le destinaron más de 44 millones de pesos, cuando el año pasado fue de 2.8 millones de pesos, es decir que se incrementó en mil 500%. Esta partida fue de 4 millones en 2009 y de 8.5 en 2010.

Otro rubro que creció enormemente fue el de “Compensaciones por servicios especiales a empleados”, que en 2011 constó de casi 4 millones de pesos y en 2012 pasó a 36 millones 800 mil pesos, un aumento de 926%. En 2009 esta partida fue de 6.7 millones y en 2010 de 11.1 millones.

La partida “Prima quinquenal por años de servicio efectivos prestados”, que en 2009 fue de 545 mil pesos, en 2010 de 571 mil pesos y en 2011 de 642 mil pesos, ahora está arriba de 2 millones de pesos.

Creció también con exceso la correspondiente a “Prestaciones y haberes de retiro”, que alcanza en 2012 los 23 millones de pesos, cuando en 2009 fue de 6.2 millones, en 2010 de casi 9 millones y el año pasado de 10.3 millones.

En cuanto al rubro de “Prestaciones contractuales”, los diputados decidieron ejercer en este año 17 millones 450 mil pesos, 250% más que los 6.9 millones de 2011. Aunque si se compara con 2010, la diferencia no sería mucha, puesto que en ese año se le asignaron 11.4 millones de pesos, en tanto que en 2009 fueron 6.7 millones.

Y mientras que al término de la pasada Legislatura se destinaron 1.8 millones de pesos a indemnizaciones, la actual gastará en lo mismo 10 millones de pesos en éste, su último año de trabajo.

Pese a la promesa de la actual Legislatura de reducir su personal, los sueldos para trabajadores permanentes y eventuales, así como de honorarios, la partida correspondiente pasó de 280 a 346 millones de 2011 a 2012.

Los diputados consideran excesivo que 80% del presupuesto de servicios personales se canalice al pago de funcionarios, por lo que propusieron un programa de retiro voluntario. Dicen que así la próxima Legislatura no tendrá estos problemas financieros.

No pagarán deudas

 

A tono con esta peculiar interpretación de la austeridad, el gasto total del capítulo 2000, “Materiales y suministros”, se incrementó de 10.2 millones de pesos en 2011 a 16.8 millones en 2012. Sin embargo, debe considerarse que aun así es menor que en 2010, cuando se infló a 46.1 millones.

En “Materiales, útiles y equipos menores de oficina”, los diputados planean erogar 3.3 millones el presente año: más del doble que en 2011, cuando presupuestaron 1.5 millones. Sin embargo, en 2009 y 2010 la partida correspondiente fue superior a 6 millones.

Entre 2009 y 2011 el Congreso gastó 10.8 millones de pesos por año en productos alimenticios, y para 2012 programó sólo 2 millones 860 mil pesos.

Sobre el capítulo 3000, “Servicios generales”, llaman la atención los altos costos de “asesoría legal, de contabilidad y auditoría”: mientras que en 2009 se les destinaron 44.3 millones de pesos, al siguiente año fueron 20.2 millones de pesos y en 2011 se erogaron 13.6 millones de pesos, aunque nada más estaban autorizados 1.2 millones. Para 2012 se programaron 2.4 millones de pesos en este rubro.

En la partida “Conservación y mantenimiento menor de inmuebles”, los diputados ejercieron de 2009 a 2010 más de 93 millones de pesos, y 5.6 millones hasta octubre de 2011. Para 2012 pretenden erogar 11 millones.

La partida “Seguros de bienes patrimoniales” también creció: mientras que en el último trienio se nutrió con 5.8 millones de pesos, tan sólo para 2012 los diputados autorizaron 4 millones 150 mil pesos. Asimismo, para el “Servicio de lavandería, limpieza, higiene y fumigación” se erogaron en los tres últimos años 1.8 millones de pesos, y para el presente se pretende gastar 1.1 millones.

Del capítulo 5000, “Bienes muebles e inmuebles”, destaca que se aumentó la partida “Equipo de cómputo”, que el año pasado contó con 248 mil pesos y ahora va a constar de casi 2 millones de pesos.

Del capítulo 9000 Adefas (Adeudos Fiscales Anteriores) no se está considerando ni un peso para 2012, pese a que el Congreso debe casi 494 millones de pesos por concepto de Pensiones del Estado, IMSS, ISR y pendientes con proveedores, entre otros. Pero la Comisión de Administración no se preocupa por esto y su solución es que “será necesario gestionar recursos adicionales para el cumplimiento de las mismas, ya que con el presupuesto autorizado difícilmente serán cubiertas”.

El diputado panista Héctor Álvarez considera que los legisladores estatales están cometiendo irregularidades: “Por ejemplo, es un delito penal que tú le retengas a un empleado el ISR, lo uses para otra cosa y no lo enteres a la Secretaría de Hacienda”. También enfatiza que la omisión del pago a Pensiones del Estado es en perjuicio de los trabajadores y genera intereses moratorios que “constituyen un daño patrimonial al Congreso”.

Calcula que si se pagaran los adeudos, entre ellos los Adefas que se arrastran desde la pasada Legislatura, el presupuesto alcanzaría para el primer trimestre, pero descarta que los diputados procedan así, por lo que afirma que tendrán recursos hasta octubre “y van a dejar indefensa a la siguiente Legislatura, con una deuda de más de 450 millones de pesos”.

Además, anticipa que no se les pagará a los proveedores, puesto que el rubro no está contemplado en el presupuesto aprobado por el pleno.

El diputado Álvarez considera que, para sanear sus finanzas, el Congreso jalisciense debe recortar su personal a 700 empleados, además de eliminar las casas de enlace de diputados plurinominales, a las cuales se les destinan 44 millones de pesos al año.

De igual forma, propone suprimir del presupuesto el seguro de vida y de gastos médicos mayores de los diputados, que es de 200 mil pesos anuales por cada uno (7.8 millones de pesos en total), y restringir el uso de teléfonos celulares.