Pide frenar las ganancias del complejo médico industrial

Señor director:

Como colaborador de esta sección, agradezco la hospitalidad que el semanario Proceso brinda a las legítimas denuncias y demandas de la ciudadanía.

Una de ellas es el vertiginoso incremento en los precios de medicinas y de tecnología médica. Ejemplos: una tableta sublingual del analgésico Ketorolaco cuesta 40 pesos; una cápsula del antibiótico Ciprofloxacino, 70, y una caja con dos ampolletas de Etanercept, anticuerpos monoclonales para la artritis, casi 9 mil pesos.

Parecen lejanos los días en que podían comprarse dos tabletas de aspirina por 15 centavos.

Si nos referimos a la tecnología médica de vanguardia, el paquete de engrapadoras desechables utilizadas en cirugía bariátrica por obesidad mórbida cuesta 45 mil pesos, sin incluir otros gastos de hospitalización y honorarios médicos.

Por otra parte, los medios nos informan cotidianamente acerca de la incorporación de millones de mexicanos al Seguro Popular, que ofrece consultas, estudios de laboratorio, medicamentos, cirugía y hospitalización.

Pregunto respetuosamente a las autoridades sanitarias si este seguro incluye gastos como los mencionados arriba, y propongo que en la próxima agenda presidencial se ponga freno a las ganancias astronómicas del complejo médico industrial, que son comparables a las de la industria armamentista.

Considero que la relación entre los miembros del sector salud y el complejo médico industrial no debe ser de súbditos, sino de socios respetuosos.

 

Atentamente

Doctor Armando Valle González