“Los padres terribles”

Jean Cocteau escribió La familia terrible en 1938 y la estrenó ese mismo año, siendo clausurada inmediatamente por su irreverencia. En ella habla abiertamente de una familia donde la madre tiene una obsesión incestuosa por su hijo y el padre ha establecido una pasión secreta con la prometida de ese hijo. Dicen que Cocteau la escribió para su amante de entonces, el actor Jean Marais, durante una prolongada sesión de opio de ocho días.

El autor toma, en Los padres terribles, las convenciones y los clichés del vaudeville (la infidelidad, el adulterio y la confusión de identidades) para crear una farsa brutal. Las situaciones excesivas provocan risa y escándalo al mismo tiempo.

En México se presenta actualmente en el Teatro el Galeón del Centro Cultural del Bosque del INBA bajo la dirección de José Acosta y las actuaciones de Martha Papadimitriu, Paulina Treviño, Roberto Ríos, Verónica Terán y Juan Cabello.

La trama de Los padres terribles está llena de recovecos y las situaciones al límite obligan a los actores a un estado extremo en su emotividad. A veces el lloriqueo excesivo o los gritos intensos agotan al espectador, aunque la situación lo obligue. Lo que les sucede a los personajes es grave, y no por lo que es en sí, sino por la forma en que lo viven. La madre casi enloquece al sentir la distancia de su hijo; al pensar que lo perderá por el amor que él siente por su novia. El padre ha abandonado sus motivaciones de vida y sólo una pasión juvenil oculta lo hace sentir vivo. La hermana es impenetrable pues ha renunciado a sus sentimientos y se ha enfocado a los problemas de los demás. La novia y amante es una joven compleja, deprimida en su pasado, pero enamorada en el presente. Su papel dentro de la familia, como la intrusa, termina convirtiéndola en una víctima, en el chivo expiatorio de todos los males que aquejan a esta tribu. El hijo, finalmente, representa la ingenuidad y el romanticismo del amor; aunque ha accedido a los juegos de su madre desde niño, ahora, aunque tardíamente, vislumbra la posibilidad de emprender el vuelo.

Cocteau crea un universo con caracteres muy específicos en sus personajes, donde su funcionalidad es imprescindible. La familia es una amalgama perfecta, que se ha ido acomodando a los vicios y traumas de sus integrantes, pero en el momento en que sucede la obra ocurre un cambio y la estructura familiar se viene abajo: el hijo presentará a su prometida a los padres. La comedia negra que plantea el autor, se logra gracias a que los actores de esta puesta en escena se adentran en sus personajes. Su intensidad está llena de emoción y la gravedad de lo que les sucede va llegando poco a poco al espectador hasta que la amargura y el desasosiego se implantan en nuestros corazones.

La puesta en escena de José Acosta recurre a elementos visuales que enfatizan las intenciones del autor y muestra las problemáticas a través de metáforas: madre e hijo dentro de una bolsa de plástico se aman hasta la asfixia; la sombra gigante del hijo con las tijeras con las que pretende cortarse los genitales; las hermanas son la imagen que se refleja en el espejo, y el padre está lleno de materiales que lo ayudan a sobrevivir.