Señor director:
Por este medio, denuncio lo que a todas luces parece un plan para el plagio de proyectos de investigación teatral. A finales del año pasado, el Centro de Investigación Teatral Rodolfo Usigli (CITRU), dependencia del INBA con oficinas en el Centro Nacional de las Artes, y cuyo director es el señor Luis Mario Moncada, abrió una convocatoria para la beca de investigación teatral “Margarita Mendoza López”. Ingresé un proyecto, parte de una investigación que, desde hace cuatro años, realizo en torno de las artes escénicas chicanas (particularmente el llamado performance art). Dicha investigación la inicié en la Universidad de Nueva York bajo la asesoría del doctor Richard Schechner en 1992, y la continúo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM con la asesoría del doctor Axel Ramírez, donde está registrada como proyecto de doctorado en el Colegio de Estudios Latinoamericanos.
El proyecto que envié al CITRU el 25 de enero de este año lleva como título La desconstrucción de las identidades en el performance transfronterizo, y se plantea como un estudio de artistas de performance chicanos y mexicanos, y la crítica que éstos realizan a los discursos de identidad nacional. El CITRU se había comprometido a dar a conocer los resultados del concurso a principios de marzo. En vista de que no lo hizo a través de los periódicos, llamé y se me dijo que la única beca para investigador profesional había sido otorgada a Jaime Chabaud, dramaturgo y extrabajador del CITRU.
No tendría gran motivo de queja si no fuera porque el 9 de abril me habló por teléfono Gabriel Sánchez Rovirosa, quien, identificándose como investigador del CITRU, dijo que estaba iniciando una investigación sobre performance, y que Maris Bustamante, artista amiga mía, le había recomendado comunicarse conmigo para asesorarse. Le pregunté el tema de su proyecto y, para mi sorpresa, dijo: “Es sobre el performance chicano y la identidad”.
Conteniendo mi asombro, le pregunté si alguna vez había visto performance chicano, y confesó que no. Después le pregunté por qué había elegido escribir sobre performance chicano en lugar de, por ejemplo, el argentino, y explicó que intentaría un estudio comparativo entre performanceros chicanos y mexicanos.
Fue así evidente para mí que alguien del CITRU le había pasado mi proyecto íntegro a este joven, sin darle la referencia del autor, ya que el señor Sánchez nunca había oído hablar de mí, pese a que han aparecido varias publicaciones mías sobre el tema en las revistas Máscara y Cuadernos Americanos.
Este, señor director, no es un caso aislado, ya que, al realizar unas llamadas a colegas en el medio, supe de otro investigador que ingresó un proyecto sobre documentación hemerográfica al mismo concurso, y sufrió un plagio similar.
Me parece lastimosa esta piratería de proyectos. ¿Acaso dicha dependencia del INBA no cuenta con investigadores lo suficientemente creativos como para idear proyectos originales? ¿Es de ética profesional convocar a la comunidad intelectual del país a que realice proyectos para que éstos se conviertan entonces en jugoso botín?
Al director del CITRU, el joven dramaturgo Luis Mario Moncada, quien me parece una persona responsable, dirijo estas preguntas. (Carta resumida.)
Atentamente
Antonio Prieto Stambaugh
(540-59-51 y 520-96-91)








