“Ilegalidades” del Club Med

Señor director:

La presente tiene el fin de denunciar la discriminación y explotación que privan en las aldeas vacacionales del Club-Med, con la esperanza de que las autoridades competentes intervengan para que se respeten mis derechos laborales.
El pasado mes de febrero fui contratado por la Operadora de Aldeas Vacacionales Club-Med para integrarme al equipo de deportes de su Villa en Cancún –en buceo libre–, y, a partir del día 18 de ese mes, me percaté de la discriminación a la que somos sometidos los trabajadores mexicanos.
Un mexicano percibe 900 pesos mensuales, mientras que un francés devenga 900 dólares estadunidenses, y el ambiente de trabajo es hostil; las jornadas laborales sobrepasan muchas veces las doce horas de trabajo y, en un constante acoso por parte de los superiores, las condiciones de vida en general son infrahumanas, pues los cuartos proporcionados a los trabajadores de la Villa –donde viven dos personas– no exceden los 15 metros cuadrados, no cuentan con baño y carecen de limpieza regular. El servicio de baño es compartido por unas 20 personas, hombres y mujeres.
Después de terminada la labor para la cual se nos contrató, nos exigen montar los escenarios para los diversos shows nocturnos, lo cual implica mover y cargar objetos pesados. Fue así como sufrí una lesión que me produjo una hernia inguinal y cuyo tratamiento requiere de cirugía. El diagnóstico correspondiente fue realizado por la doctora Patricia Aguilar, médico del Club-Med en la Villa de Cancún.
Este hecho, así como mi deseo de regresar a México para practicarme la cirugía y guardar el reposo debido, con los cuidados y la higiene requeridos, fueron externados por el suscrito, el pasado 2 de marzo, a los jefes correspondientes, quienes respondieron que tenía que esperar mi reemplazo.
Dos días después, otro de los miembros del equipo de deportes, en un accidente similar, sufrió una lesión similar, con la diferencia de que él fue trasladado inmediatamente a Miami, Florida, donde ya fue intervenido quirúrgicamente.
El 13 de marzo acudí ante Patricia Uj, jefa del personal mexicano en Cancún, para preguntar qué iba a pasar con mi caso. Fui entonces conminado a firmar una carta en donde deslindaba al Club-Med de toda responsabilidad por el accidente y en el que afirmaba que los términos del contrato habían sido cumplidos en 100% y se me había pagado la totalidad de las horas extra laboradas, cosa que, por supuesto, es mentira.
Un día después requerí de la oficina de gestión de la Villa el monto de los días laborados hasta entonces para regresar a México. Se me remitió de nuevo con Patricia Uj, quien insistió en que firmara la carta mencionada y, en forma prepotente, me advirtió que, de no hacerlo, no podría recoger el dinero correspondiente a mi trabajo y que, por supuesto, el Club-Med no se haría responsable de mi cuidado médico.
Sin otra opción, abandoné la Villa de Cancún ese mismo día y llegué a la Ciudad de México, donde solicito la intervención de las autoridades para que se me dé el tratamiento médico, se me haga llegar el salario devengado, se me reintegre el costo de mi transportación y se me indemnice en los términos de ley.
Asimismo, hago un llamado al gobierno de Quintana Roo y a las secretarías del Trabajo, de Turismo y de Gobernación para que revisen el proceder de las compañías extranjeras que vienen a nuestro país a imponer sus condiciones y a explotar a los mexicanos. (Carta resumida.)

Atentamente
Jorge Rebolledo Flores
Calle “V” número 23-2
U. Apr. Fovissste
Coyoacán (684 8630).