Para destrabar la vida nacional, necesitamos un partido en movimiento, comprometido con las demandas sociales: López Obrador

En un México sin liderazgo y en riesgo de situarse “en la frontera del caos, de la anarquía y de la molicie”, Andrés Manuel López Obrador juzga:
“El gobierno no quiere avanzar ni en política ni en economía.”
En lo electoral, objeta, las reformas acordadas en la Secretaría de Gobernación –que para el líder de su partido, Porfirio Muñoz Ledo, representan las mejores “en la historia contemporánea del país”– son insuficientes. “No sólo eso. Hay indicios de que el PRI y el gobierno se están preparando para una elección de Estado en 1997. Se reforma la ley, pero van a continuar las prácticas fraudulentas”.
En lo económico –evalúa–, se recrudece la batida neoliberal contra la población más pobre y contra la planta productiva nacional. Y en lo social, “México está sumido en una escalada violenta de baja intensidad, generalizada en todo el país”.
Urge “destrabar la vida nacional”, apura.
Candidato a presidir el Partido de la Revolución Democrática (PRD), López Obrador inició su campaña el vienes 19 en un abarrotado Teatro de la Ciudad, donde criticó severamente a Ernesto Zedillo y a su gobierno.

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Licenciado en Ciencias Políticas, expresidente del PRI en Tabasco, dos veces candidato a la gubernatura, de 40 años de edad, López Obrador dijo en su discurso que “el gobierno ofrece una reforma electoral definitiva, pero hasta ahora es poco realmente lo alcanzado en la mesa de negociación de la Secretaría de Gobernación. El gobierno sigue apostando a la simulación. En la democracia feliz del gobierno, todo sucede como en el país del nunca jamás. Es decir, en esa democracia, el PRI nunca entregará el poder y la oposición jamás dejará de ser oposición.
“Si Zedillo fuera un hombre de Estado –y no, como parece, un jefe de grupo– tendría la sensibilidad para advertir los nuevos reacomodos de la sociedad; percibiría que existe una opinión casi generalizada en favor del cambio, y aceptaría que el régimen político está en liquidación y que pretender apuntalarlo no sólo resultaría inútil y transitorio, sino que la crisis no tardaría en reaparecer con síntomas mucho más alarmantes y peligrosos.”
En entrevista, explica que “hay indicios” de que el gobierno planea liberar el gasto social a finales de este año para obtener, apoyado en el aparato de Estado, los votos que permitan la subsistencia del régimen.
Sostiene que, además, los gobernadores están manejando con propósitos electorales recursos públicos y usarán la tarjeta para pobres como instrumento clientelar: “Eso nos va a generar una crisis más grande que la actual. Hay una relación estrecha entre gasto de campaña y devaluación, cuando menos la hubo en 1985 y en 1994”.
Por eso, considera que “está por verse” si los cambios a las leyes electorales son realmente un avance en el tránsito hacia la democracia:
“No se trata sólo de nuevos órganos electorales. Para que haya elecciones limpias y libres se necesita que los recursos públicos no se utilicen en favor del PRI. Y esto no es cuestión de leyes.
“Los que están en los organismos electorales son los mismos que estuvieron con Carlos Salinas, si acaso el que falta es (José María) Córdoba.”
–¿Su oposición a la reforma, elogiada por Muñoz Ledo, anticipa división?
–Yo respeto la decisión de la dirección del partido, pero no es cualquier cosa lo que se está debatiendo. El gobierno ofreció una reforma electoral definitiva; queremos ver si esto es real.
–Las discrepancias sobre las reformas electorales, insisto, ¿lesionarían a su partido?
–No, de ninguna manera; hay un buen ambiente en el partido. El tema de la reforma electoral es un asunto no concluido, que tenemos que revisar en los próximos días. No hay afanes de ruptura, es un asunto de estricto interés político.
En el Teatro de la Ciudad, la tarde del viernes, López Obrador ratificó su propuesta de hacer del PRD un partido en movimiento, como lo ha sido en Tabasco, “ni cosechero ni cachavotos” y comprometido con las demandas sociales.
Acerca del diálogo con el gobierno, señaló: “No creemos fructífera la negociación entre los elefantes y las hormigas. Este es el diálogo que el gobierno exige al PRD. Este es el diálogo que ya no tendrá con nosotros. Ahora nos sentaremos de tú a tú. En tanto unos negocian, otros los apoyan movilizando a la sociedad”.
Y advirtió: “Si llego a la presidencia del PRD, se acabarán los fraudes grandes y pequeños… si nos escamotean una elección gubernamental, habrá crisis nacional”.