Con escasos recursos económicos, con un padrón de militantes que tiene vicios y errores semejantes al oficial, y afectado también por la “lacra” del corporativismo, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) se apresta a celebrar elecciones internas para elegir a su nueva dirección nacional, en un proceso que se anticipa difícil.
Abortados los acuerdos para la integración de una planilla unitaria, cuatro dirigentes registraron sus respectivas candidaturas ante el órgano electoral partidista, que a unos meses de su creación carece de la elemental infraestructura para organizar los primeros comicios abiertos en siete años de historia de ese partido.
Pese a que tienen todavía hasta el 18 de mayo para buscar acuerdos y evitar los “desgarramientos internos” en la elección prevista para el 14 de julio, Amalia García, Heberto Castillo, Jesús Ortega y Andrés Manuel López Obrador –en orden de registro– arrancaron sus respectivas campañas para “medir fuerzas” ante la militancia perredista, que suma 744 mil 531 afiliados en los 28 estados que han entregado su padrón.
López Obrador, de acuerdo con los sondeos partidistas, puntea en la competencia, al frente de una planilla que refleja diversas adhesiones, que han sido consideradas con la característica común de dureza en sus posiciones políticas.
Apoyado por Cuauhtémoc Cárdenas, el tabasqueño sería el cuarto presidente del PRD, expriísta como sus antecesores.
Heberto Castillo, sobre la base de que “para bien o para mal” es conocido en todos los rincones del país, desairó la alianza con López Obrador, igual que Amalia García y Jesús Ortega, el coordinador de los diputados federales perredistas que sólo obtuvo el apoyo de cuatro de ellos.
En el último día para el registro de planillas, el jueves 18, tres militantes solicitaron al Comité del Servicio Electoral Nacional (CSEN) el registro de una fórmula para competir por el cargo de consejeros nacionales. Integrada por Carlos Castro Osuna, Gilberto Herrera Medina y Enrique Rojas Bernal –miembro de la Comisión Nacional de Garantías y Vigilancia del PRD–, la planilla fue definida por Leonel Godoy como “de chiste”.
Este será el primer proceso sucesorio en el PRD con base en la consulta a las bases. El único experimento de ese tipo fue para elegir la dirección estatal y al candidato a la gubernatura de Michoacán, el año pasado, cuyos resultados concitaron encono y acusaciones de fraude.
SIN APARATO ELECTORAL
Desprovisto desde su fundación de una infraestructura electoral, el PRD decidió en su III Congreso Nacional, de julio del año pasado, la creación del Comité del Servicio Electoral Nacional (CSEN) y de la Comisión Nacional de Afiliación (CNA), instancias independientes y autónomas para organizar comicios internos.
Pero a tres meses de que se realicen las elecciones, el CSEN apenas comienza a trabajar y la CNA no tiene asignado presupuesto, y ni siquiera cuenta con oficinas para sus cinco miembros.
Francisco Saucedo –responsable de la afiliación en el país– y su personal sistematizan los padrones de los estados y revisan la veracidad de las cifras, en muchos casos plagadas de inconsistencias.
De acuerdo con el cómputo de que se dispone en la Secretaría de Organización, el total de afiliados a julio del año pasado ascendía a 744,531 en los 28 estados que han entregado sus respectivos listados. Las cifras, según un documento consultado por el reportero, son estimadas, ya que “los afiliados tienen nombres repetidos y homonimias” en una proporción que va de 3% a 7.5%.
Michoacán es el estado que más militantes registra, con 300,318, de los cuales 229,700 cuentan con credencial; Veracruz tiene 110,497 afiliados, y el Estado de México, 175,077. Las cifras contrastan con estados donde el PRD mantiene discreta presencia, como Sinaloa, con 20,000, y Sonora, con igual cifra. Apenas la semana antepasada, el PRD de Yucatán entregó su padrón, con 1,140 miembros.
Estados que en las elecciones han mostrado abundante votación para el PRD, como Tabasco y Chiapas, no han entregado sus listas.
Además, apenas comienza la integración de los órganos electorales en los estados y municipios, acepta el presidente del CSEN, Gerardo Unzueta. “El gran problema es que, al mismo tiempo que nos organizamos, tendremos que hacer las elecciones”, dice.
–¿Pero ya está listo el Servicio Electoral Nacional para las elecciones internas?
–No, es apenas el nivel intermedio…
El padrón, señala, registra deficiencias semejantes a las que contiene el padrón usado en las elecciones oficiales, lo cual “no es una cosa novedosa”, pero asegura que para las próximas elecciones “tendremos el padrón más confiable de nuestra historia”.
Un mes antes se cerrará el registro de afiliados y serán revisados todos los datos para depurarlo. “La inconfiabilidad del padrón sería un retroceso”, advierte.
Considera que lograr órganos electorales internos, en todo el país, que garanticen transparencia e imparcialidad, llevará al menos tres años. Y sólo entonces “lograremos que queden fuera de operación el clientelismo y el corporativismo, que han sido introducidos (al PRD) por el partido de Estado. Hemos luchado contra eso, pero a veces no consecuentemente”.
–El corporativismo es, entonces, un hecho en el PRD…
–Es un corporativismo de izquierda. Desde la década de los treinta se han mantenido prácticas así, y su erradicación costará trabajo. Creo que en dos años podríamos hablar de una derrota completa.
Se estima que serán instaladas cerca de 5,000 casillas, distribuidas en “centros de votación” que garanticen por lo menos 100 votos. El gasto estimado asciende a dos millones de pesos.
SIN DINERO
Esos dos millones de pesos son poco más de la mitad del presupuesto mensual del PRD, que asciende a 3 millones 6,000 pesos, dice la oficial mayor del CEN, Ifigenia Martínez, quien considera que el gasto de la elección representa “un golpe muy duro” para las finanzas del partido.
Adelanta que debido a ello quedarían truncos proyectos prioritarios, como la formación de la escuela de cuadros, la creación de un instituto de opinión pública, y aun podría recortarle recursos al periódico partidista Propuesta. Más todavía, podría también sufrir recortes el apoyo del CEN a los catorce comités estatales a los que respalda económicamente.
Dice que lo acertado era que los cuatro candidatos hubieran optado por una planilla única para evitar las elecciones y el gasto.
GRUPOS, GRUPOS
Las negociaciones entre los cuatro aspirantes a la presidencia del PRD, tendientes a integrar una planilla única, consumió semanas, pero no se llegó a ningún acuerdo.
Un día antes del cierre de los registros, miembros del grupo de López Obrador daban como un hecho la declinación en su favor de Jesús Ortega, sobre la base de que el coordinador de los diputados federales perredistas sería el candidato a la secretaría general y catorce de sus seguidores estarían incluidos en la lista para el Consejo Nacional.
Pero no. Ortega planteó que su decisión no obedecía a la conquista de cargos, sino a la definición de una línea política. Heberto Castillo y Amalia García objetaron que el tabasqueño pretendiera establecer acuerdos sólo a partir de que él fuera el candidato a la presidencia.
Ahora los candidatos iniciarán recorridos por el país para “calar” a la militancia. López Obrador abrió su campaña el viernes 19, en el Teatro de la Ciudad de México, con un discurso que tensó aún más las diferencias internas sobre la reforma electoral.
Provisto de recursos económicos –los 46 diputados que lo apoyan se comprometieron a depositar cada mes 1,000 pesos en la cuenta 6123351, de Banamex, sucursal 0214–, López Obrador tenía planeado visitar el fin de semana Ciudad Nezahualcóyotl y el sur de Veracruz, donde tiene fuerza Heberto Castillo. El 26 estará en la Huasteca potosina, el 27 en Tamaulipas, el 28 en el Istmo de Oaxaca, el 29 en el centro de Veracruz, el 30 en Puebla y el 1º de mayo en el Distrito Federal.
A la planilla de López Obrador fueron incorporadas cuatro de las cinco propuestas de Cárdenas: Rodolfo González Guevara, Ricardo Pascoe, Carlos Lavore y Adolfo Gilly; el quinto era Enrique Rojas Bernal.
En bloque, miembros de la Trisecta que apoyaron a Mario Saucedo en el II Congreso Nacional se unieron a López Obrador, y su fuerza se reflejó en la planilla: siete integrantes de ese grupo, identificado por sus duras posiciones políticas, se ubicaron en los primeros 22 lugares de la lista de 128.
López Obrador incorporó a su planilla a dirigentes de organizaciones que, como señala Unzueta, son corporativas: Dolores Padierna y su esposo René Bejarano, líderes de la Unión Popular Nueva Tenochtitlán; Javier Hidalgo, de la Asamblea de Barrios; Fernando Sánchez, dirigente de comerciantes ambulantes, y Alfonso Ramírez Cuéllar, de El Barzón.
También cuenta con el apoyo de Cuauhtémoc Cárdenas Batel, Arnoldo Martínez Verdugo –antes aliado de Amalia García–, Mariclaire Acosta, el cartonista Rafael Barajas El Fisgón y el escritor Paco Ignacio Taibo II.
Heberto Castillo lleva como segundo en su lista a Cristóbal Arias, y su mayor presencia, reflejada en su planilla, se ubica en Michoacán, Veracruz e Hidalgo. En Tabasco lo apoyan el líder del Movimiento Democrático del Pueblo, Julio César Alvarez de los Santos, y el dirigente Wilbert Narváez.
Amalia García, con Alejandro Encinas como secretario general, propuso al actor Claudio Obregón; a Marta Micher, excandidata del PRD a la gubernatura de Guanajuato, y a Sara Lovera. Raúl Castellanos y José Zamarripa, ya registrados, optaron por incorporarse a la planilla de Jesús Ortega.
Este, a su vez, puso como candidato a secretario general a Jorge Arturo Luna, líder del PRD en Chiapas.








