En todos lados, sin distinción ideológica o social, se reclama un cambio en la política económica para evitar un estallido social

Empresarios, industriales, sindicatos, los partidos de oposición, la Iglesia, economistas… Todos coinciden: Urge una modificación del modelo económico.
Hay coincidencia: La política económica actual ha creado recesión, pobreza y ha abierto la posibilidad de un estallido social.
Y también: El país ya no aguanta.
Solos en su optimismo, el gobierno y el Fondo Monetario Internacional, diseñadores del actual plan de ajuste económico mexicano, son el blanco de las críticas de todos los sectores. Su respuesta: Es el camino correcto y México continuará por él.
Las críticas al modelo económico del presidente Ernesto Zedillo se han endurecido y multiplicado en las semanas recientes. Sobre todo ante el anuncio de que el primer trimestre del año tendrá resultados recesivos y que la recuperación tardará en llegar más de lo previamente considerado.
La recesión que se alarga, ha unido a viejos enemigos, y amenaza con separar a viejos amigos.
El martes 16 el líder de la fracción parlamentaria del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jesús Ortega, sostuvo una reunión privada con el líder de la Coparmex, Carlos Abascal Carranza, en la que, más allá de las diferencias, coincidieron en la necesidad de modificar el modelo económico.
El PAN, en voz de su presidente, Felipe Calderón Hinojosa, afirmó que “nadie cree los anuncios espectaculares” del gobierno, en el sentido de que ya comenzó la recuperación económica.
En Tepic, el domingo 14, Calderón calificó de “pésima” la política económica del gobierno: “Por donde quiera que se mira, se ve desolación, más incertidumbre, menor inversión y agravamiento de la crisis”.

LA IGLESIA

A las voces de los partidos se unió con fuerza la de la jerarquía católica mexicana, que de plano culpó, el miércoles 17, al modelo económico de la pobreza que aqueja al país.
En su Proyecto de Pastoral 1996-2000, dice textualmente:
“El modelo económico implementado en el país, que cuida prevalentemente los índices de rendimiento de la macroeconomía, ha provocado desequilibrio, debilitamiento y miseria.
“Repetidas veces hemos manifestado nuestra preocupación porque la crisis actual y el modelo económico seguido en el país han provocado el desempleo creciente, el salario insuficiente, el alza de los precios, el cierre de las empresas, la devaluación de la moneda, lo que ha afectado gravemente al pueblo, sobre todo a los más débiles.
“Faltan modelos económicos alternativos que tengan más en cuenta la dignidad inviolable de cada persona, los valores éticos de la vida social, el destino universal de los bienes, en general la realidad social del país.”
En conferencia de prensa, el arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda, informó que el documento fue presentado al presidente Zedillo en una reunión privada con los sacerdotes, en la que le pidieron el cambio del rumbo económico; el presidente les respondió que ya había tomado las medidas pertinentes y que “la solución a los problemas que vive el país es más complicada de lo que a veces se piensa”.

LOS EMPRESARIOS

Los representantes de los empresarios también exigen nuevas medidas que reactiven la economía, sobre todo a partir de su reclamo de que el gobierno no cumplió con la promesa de soltar el gasto público en el primer trimestre de este año.
El líder de la Coparmex, Carlos Abascal, el martes 16 exigió al presidente Zedillo ser más claro en la atención y resolución de la reactivación económica, y pidió, sin especificar, “medidas de fondo” para resolver lo que llamó la “crisis integral” que vive el país.
“Nosotros esperamos que nuestro gobierno tenga la voluntad y la fuerza política para realizar estos cambios.”
Y ante la petición del presidente de terminar con las lamentaciones, respondió que “nuestras demandas son una legítima exigencia ante rezagos importantes”.
El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Héctor Larios Santillán, diagnosticó que las industrias, los comercios y los servicios están agotados y “hoy requieren un verdadero apoyo financiero y de política fiscal, industrial y de infraestructura.
“Nosotros hemos estado criticando constructivamente para que lleguemos a una reactivación de la economía. Es verdad que hoy vemos que los factores o las variables macroeconómicas están dando resultado, pero necesitamos ahondar en los indicadores microeconómicos, que son los que dan el entorno en el cual se desenvuelve la posibilidad de generar empleos.”
Quince días antes, Larios Santillán había sido más pesimista: “La falta de credibilidad, el escepticismo y el pesimismo se ha enseñoreado de buena parte de los actores económicos”.
Advirtió que el desgaste social “es fuerte” y que cualquier “chispazo” podría provocar un estallido.
Todos los días una nueva voz se une a las críticas: “Hay que presionar al gobierno para que tome las medidas necesarias porque el proceso va demasiado lento y la planta productiva resiente daños, en muchos casos irremediables; asimismo, hay que resolver el problema financiero de los bancos, ya que lo que se ha realizado hasta hoy es a todas luces insuficiente”, dijo el empresario Lorenzo Servitje ante los integrantes de la Unión Social de Empresarios de México.
El más reciente Boletín de Información Económica de la Concanaco afirma que “el freno de la confianza en los consumidores ha limitado el crecimiento de la demanda y por lo tanto el crecimiento interno se mantiene contraído”.

LOS OBREROS

El movimiento obrero oficial, por su parte, decidió quedarse nuevamente encerrado el 1º de mayo porque, según explicó su líder Fidel Velázquez, “no es bueno que se exhiban afuera los problemas de México”; y resignado, diagnóstico: “Crecerá la crisis hasta que no haya medida que lo evite”.
Porfirio Camarena Castro, subsecretario de Asuntos Económicos de la CTM, dijo que le queda poco tiempo al gobierno “para orientar la recuperación económica”, y predijo que de seguir el actual modelo económico, “se vendrá una etapa recesiva e inflacionaria que podría causar estallidos sociales”.
Y ante los embates de los sindicatos independientes –que amenazan con llevar más de medio millón de obreros al zócalo el 1º de mayo– y de la posible división en el Congreso del Trabajo, su presidente, Rafael Rivapalacio Pontones, aceptó que había “serios errores en la política neoliberal del gobierno, porque se ha desatendido lo social”.