Vicente Fox comparte el desacuerdo: la necedad del esquema neoliberal puede llevar a México al caos

Si el gobierno persiste “en la necedad de este modelo neoliberal salinista que hoy sigue Zedillo, el pronóstico para el país es fatal”, dice el gobernador de Guanajuato, Vicente Fox.
México, considera, “perdió la batalla del desarrollo” y ve como próximo escenario, de no modificarse la política económica, “el del caos”.
En entrevista, señala que “para México ya se acabó el tiempo. México no tiene más remedio que acelerar el paso y tomar resoluciones a gran velocidad sobre ajustes a sus modelos políticos y económicos. Lo hizo Polonia, lo hicieron Chile, China, Checoslovaquia, Rusia, Perú, Filipinas, Argentina. Todo el mundo hizo cambios a su Constitución, se sacudió dictadores o ajustó su modelo. Sólo México se quedó atrás.
“Entonces, si no somos capaces de hacer esta evolución, ya, en este momento, en 1997 el pronóstico es fatal. México está absolutamente sumido en la mediocridad. En suma, yo diría que el país perdió la batalla del desarrollo.
“Si persistimos, si seguimos en la necedad de este modelo neoliberal salinista, que hoy sigue Zedillo, se irán multiplicando las desventajas para el desarrollo sano de la economía.
“Un proyecto económico debe tener dos objetivos: generar riqueza y distribuirla equitativa y justamente, y las recientes administraciones, incluida la actual, han hecho todo menos eso.”
Recuerda que desde hace tres décadas que el país no crece. La aplicación de este modelo “ha sido desastroso, pero el gobierno pretende ponerse a salvo diciendo que no hay otra alternativa, que tenemos que pagar el precio de la jodidez para poder salir adelante y eso nos lo viene restregando en la cara desde hace 30 años.
“Lo que recomiendo es generar ahorro interno, mejorar el mercado interno, atraer el ahorro externo vía las exportaciones, mejorar los sueldos, dar su valor real a los productos del campo, aumentar el ejército de pequeños y medianos empresarios, dar impulso real a la educación.”
–Lo que usted plantea en el terreno económico no se ve que lo pudiera hacer suyo el gobierno. ¿Qué va a pasar entonces?
–Tarde o temprano el caos, porque primero, los estadunidenses ya reaccionan y fuerte, cerrando la frontera, levantando muros, poniendo al Ejército, a la policía y esa era una válvula de escape para el problema del desempleo. Por otro lado, está el ejército de hambreados, de gente que toma decisiones drásticas por dolor de estómago, que sale a robar, a asaltar. Por ahí también no vemos más que caos.
No se vale, apunta, “que Zedillo siga diciendo que despacito y nos amanecemos, que la democracia es cuestión gradual, no se vale que se siga negando el federalismo”.
–¿Objetivamente ve la manera de que se recomponga el rumbo económico?
–Seguro que sí, para eso hay que alcanzar la democracia.
–¿Pero hay condiciones para que eso ocurra?
–Es la sociedad la que tiene que obligar a que ello ocurra. Ya no podemos seguir esperando que de Los Pinos nos digan cuándo. Necesitamos avanzar. Sí se puede y se va a poder en el 97 y en el 2000, se va a poder el cambio total.
–Sin embargo, el PRI sigue ganando elecciones locales…
–Lo que parece tan difícil y se ve tan remoto está a flor de piel. Para mí el cambio está a la vuelta de la esquina. Si Zedillo sigue como va, tendrá problemas. Por eso luego les pasa lo que a Salinas. Cuando siguen caminos que no dan resultados, de intransigencia, en los que no se consulta y no se consensan las decisiones, acaban saliendo por la puerta de atrás y eso no se vale.
–¿Aguanta el país para 1997?
–Llevamos aguantando décadas, y sólo los últimos 30 años han sido de vértigo, pero creo que a los mexicanos nos queda paciencia, porque todos tenemos hijos y porque no somos un pueblo de derrotados.