En sus declaraciones ministeriales, dos de los detenidos por el multihomicidio de cuatro estudiantes y un comerciante en instalaciones de la FEG no sólo incriminan al velador Jorge Flores, alias El Tatuado, sino también al presidente del organismo, David Castorena, y a su predecesor, Israel Mariscal. No obstante ninguno de los tres ha sido detenido, aun cuando el procurador Tomás Coronado asegura que las indagatorias tienen un avance de 90%.
De acuerdo con el testimonio ministerial de uno de los adolescentes detenidos tras el descubrimiento de las fosas clandestinas en diciembre pasado dentro de las instalaciones de la Federación de Estudiantes de Guadalajara con cinco cadáveres, el principal sospechoso del multihomicidio es el velador Jorge Flores Gómez, conocido como El Tatuado o Don George.
“Paloma (uno de los fegistas que participó en la detención de los estudiantes) los estaba cuidando, mientras Don George le decía (a tres de los cuatro estudiantes de la preparatoria 8): ‘Tranquilos, morros; todo va a estar bien. Los vamos a subir a una camioneta y los vamos a dejar en un lugar (lejano). Ustedes se desamarran solos y se van a su casa”, se lee en el expediente ministerial.
Javier Carrillo García, Gabriel Morán Cervantes, ambos de 16 años, así como Juan Pablo Valentín Guerrero, de 17, tenían la esperanza de salir con vida, aun cuando vieron que Flores Gómez disparó contra su compañero Ismael Gómez Saucedo, de 21 años, y contra el churrero Armando Gómez Gallardo, quien era su padre. No tenían otra alternativa.
Los detalles contenidos en las testimoniales consultadas por este semanario indican que las cinco ejecuciones involucran a cerca de 30 personas, incluidas mujeres y menores que vivían en el edificio fegista ubicado en Carlos Pereyra 100, así como a David Castorena Peña, actual presidente de la FEG, y a su antecesor Israel Mariscal.
El día de los hechos, Javier, Gabriel y Juan Pablo Valentín acompañaron a su amigo Ismael y a su padre Armando Gómez a las oficinas de la organización. Iban a reclamar por el incremento en el pago de la cuota a los comerciantes ambulantes por el “uso de suelo”. Al llegar al edificio, Ismael increpó y tras unos minutos de discusión, el joven y su padre fueron conducidos a la oficina de Castorena, donde posteriormente fueron ejecutados.
Los tres estudiantes permanecieron en la antesala. Desde ahí, según el testigo, escucharon seis o siete detonaciones. Incluso vieron salir de su oficina a Castorena; iba nervioso e hizo una llamada telefónica, presumiblemente a algún superior.
Javier, Gabriel y Juan Pablo Valentín fueron retenidos en el edificio por miembros del organismo, quienes los obligaron a ingresar a la oficina de Castorena. Los tres se quedaron sin habla al ver tirados sobre la alfombra a Ismael y a su padre en medio de un charco de sangre.
Según la información recabada por Proceso Jalisco, el cuerpo de Ismael quedó bocabajo; tenía la cabeza inclinada hacia un lado, mientras su progenitor cayó con la mirada hacia el techo al lado de un escritorio. Los dos fueron ejecutados con una pistola calibre 32. Horas después los tres compañeros de Ismael también fueron ultimados y sepultados en las fosas que Castorena mandó cavar.
En la primera, ubicada junto a las canchas deportivas, los fegistas arrojaron a Ismael y a su padre, cuyos cuerpos fueron trasladados al lugar en una carretilla. Ahí, El Tatuado regañó a dos de sus ayudantes y los obligó a bajar al hoyo para acomodar el cuerpo de Ismael para dejar caer sobre él a su padre.
Después, El Pelón y El Tatuado se llevaron a dos de los “tres morros” que mantenían secuestrados hacia las canchas, según el expediente ministerial. En uno de los costados estaba listo el otro hoyo: “Yo le dije a mi carnal que caminara despacio, que no quería ver cuando los mataran”, sostiene uno de los jóvenes relacionado con el multihomicidio.
“Seguimos detrás de ellos y al llegar (a la excavación) los hincaron y los morros decían: ‘¡No, por favor! Ya no vamos a hacer nada. ¡Aguanten!, por favor; no nos hagan nada’. Pero El Pelón, quien traía un cuchillo grande, comenzó a darle piquetes a los batos…”
El otro estudiante fue conducido también al mismo lugar y obligado a arrodillarse. También fue acuchillado y sepultado con sus dos compañeros, de acuerdo con el testimonio de uno de los implicados en el caso:
“Don George dijo que echaran cal. El Cihua y yo fuimos por dos costales de cal y les comenzamos a echar a los cuerpos. Pero en eso uno de los batos como que todavía no estaba muerto, porque como que tosió y se movió; hasta sacó la mano. Como que se quería salir, pero Don George lo vio y sacó una pistola y le disparó, pero ya no supe si le dio, porque yo me hice a un lado y en eso nos dijo que ya echáramos tierra.”
En otra parte del documento se establece que después de sepultar los cinco cuerpos, El Tatuado le dijo al Pelón: “¡Cabrón!, hay que quemar la alfombra de la presidencia y las cosas de los putos muertos, no hay que dejar evidencias de nada”.
Tras el asesinato de Ismael y su padre, llegó a las instalaciones de la FEG el expresidente de ese organismo Israel Mariscal Quesada y fue directamente a buscar a Castorena: “Pedrito me empieza a comentar que El Tatuado se había pasado de lanza y había matado a dos batos en el cuarto de la presidencia y que tenía otros tres batos secuestrados”, le dijo, según uno de los detenidos.
También comentó que Castorena ordenó llevarse del lugar los autos de las víctimas –un Ford K y una camioneta Caravan–. El declarante, quien participó en los crímenes, añadió luego de cumplir la orden llamó al celular de Castorena, pero le contestó Mariscal Quesada, quien le preguntó: “¿Qué onda, cabrón? ¿Ya hiciste tu encargo?”.
En las declaraciones ministeriales se cita a un presunto hijo del Tatuado, así como a su esposa, su yerno, a la secretaria de Castorena y a otra mujer que habrían conocido o participado en los crímenes.
Hasta ahora, a punto de cumplirse dos meses del múltiple asesinato los únicos acusados formalmente son Gerardo Godoy, alias El Cihua; una persona no identificada que se encuentra arraigada en las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia estatal, y tres menores que podrían enfrentar una pena de 200 días a siete años de cautiverio.
Los implicados
El juez Damián Campos García, especializado en justicia integral para adolescentes, comenta que dos de los acusados –uno de 15 años identificado como coordinador de la secundaria anexa a la Normal y otro de 17, estudiante del Centro de Estudios Intensivos– están internados en el Centro de Observación, Clasificación y Diagnóstico.
A su vez, un menor de 13 años fue puesto en libertad por estar “fuera del rango de edad que establece la ley para poder ser procesado”, en tanto que los otros tres menores implicados recibieron “auto de vinculación a proceso” y enfrentan cargos por homicidio calificado, dice Campos García.
Lo curioso es que los tres sujetos señalados como los principales responsables de la matanza: Castorena, Mariscal y El Tatuado, siguen libres.
De manera extraoficial se sabe que hay 18 órdenes de aprehensión contra dirigentes fegistas y sus ayudantes, mientras que los familiares de las víctimas se dicen decepcionados por la lentitud en la investigación y por la falta de información por parte de la procuraduría.
El martes 10, el procurador Tomás Coronado Olmos indicó que había “orden de presentación para todos los que eran parte del comité directivo de la FEG; estamos en la búsqueda de todos”. Incluso declaró que la investigación llevaba más de 90% de avance y que las indagatorias estaban a punto de cerrarse.
Antes, el 29 de diciembre, la dependencia informó que existía orden de presentación “obligatoria” para los dirigentes de la FEG. Hasta la fecha se han levantado 11 declaraciones de diferentes personas ligadas al multihomicidio.
Los cinco cuerpos fueron exhumados entre la noche del 14 de diciembre y la mañana del día siguiente, cinco días después de que los familiares de las víctimas reportaron su desaparición.
Tras el hallazgo de los cuerpos, la UdeG publicó un desplegado en diferentes periódicos locales en el que pidió al presidente, Felipe Calderón, y al gobernador, Emilio González Márquez, castigo para los responsables:
“Demandamos que se haga justicia de manera expedita, imparcial y con apego a la legalidad, para que estos crímenes no queden impunes y se castigue a los responsables materiales, a la red de corrupción de la cual forman parte y a quienes fungen como sus padrinos políticos.”
En su edición 374, Proceso Jalisco informó que al menos seis exdirigentes y un presidente de la FEG están en la nómina de la Secretaría de Educación Jalisco. El martes 24 el titular de la dependencia, Antonio Gloria Morales, comentó que “Castorena y algún otro presentaron licencia sin goce de sueldo a partir del 1 de enero de este año”. Castorena tiene una plaza de prefecto en la Secundaria Mixta 61, con un sueldo de más de 5 mil pesos mensuales.








