Señor director:
En el número 1830 de la revista Proceso, bajo el título Una mafia estatalmente amparada, se publicó la entrevista que le hicieron a José Morales Cervantes, en la cual se me calumnia al decir que he sido cómplice de un supuesto secuestro y un intento de extorsión. Sin embargo, se les olvidó investigar la otra parte de la historia.
Mediante engaños, haciendo alarde de la posesión de una supuesta tecnología innovadora, patentada en mayo de 2006, Morales Cervantes, representante de la empresa Protan, S.A. de C.V., logró hacer un contrato amañado totalmente a su favor, con el Consejo de Productores de Maguey Mezcal del Estado de Durango, para la instalación y operación de dos fábricas de mezcal, una en el municipio de Durango, otra en El Mezquital.
La operación tuvo un valor total de 12 millones 735 mil pesos, con recursos procedentes de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco) del gobierno del estado de Durango. Con la habilidad que le es característica, Morales Cervantes convenció a los productores de mezcal y funcionarios públicos para que se le pagara todo por adelantado y le fuera depositado en tres cuentas señaladas por los Morales, pertenecientes a tres empresas distintas: Protan, S.A. de C.V., a nombre de la cual se celebró el contrato; Flumax, S.A. de C.V., y Grupo Tecnología y Procesos, S.A. de C.V. Esto es un indicio que pudo ser utilizado por los Morales para evasión fiscal al fragmentar los ingresos brutos en una transacción específica.
Pese a lo contratado, Morales no había ni siquiera llegado a un avance del 60% de la instalación de ambas plantas en noviembre de 2008, fecha en la que por instrucciones del entonces titular de la Sedeco empecé a intervenir en este caso para destrabarlo. Durante más de un año los estuve presionando. Ellos siempre decían que concluirían en tres meses, pero no era así, y a pesar de que les insistía en que trabajaran de manera simultánea en ambas plantas, se limitaron a hacerlo nada más en la del municipio de Durango, la cual casi terminaron en marzo de 2010, pero nunca operó, pues el molino y los transportadores no eran los adecuados para el maguey.
Ante estas circunstancias, los productores de maguey procedieron a denunciar penalmente por el delito de fraude específico a Morales. En agosto de 2010 el juez segundo de lo Penal giró la orden de aprehensión, la cual se ejecutó, siguiendo todos los procedimientos legales, el 1 de junio de 2011 al arrestar a Morales en Huxquilucan, Estado de México, y trasladarlo al Cereso de Durango, donde fue internado el 2 de junio. El 3 de junio rindió su declaración preparatoria, en la que empieza a elaborar el cuento del supuesto “secuestro”.
Es conveniente tomar en cuenta que José Morales Cervantes y su hijo José Morales Peinado encuadran perfectamente en el perfil psicológico del defraudador; son personas que cuidan mucho su apariencia personal; tienen una gran facilidad de palabra y poder de convencimiento. Carentes de escrúpulos morales, ven a las otras personas como objetos que les sirven únicamente para alcanzar sus objetivos en la obtención de ganancias ilícitas. Dada su capacidad de inventiva, son mitómanos; por eso inventan historias con un alto grado de verosimilitud a efecto de que cualquier persona les crea, acompañando su expresión con efectos histriónicos que dependen de cada momento, como pueden ser pausas, tomar agua y hasta el llanto incontrolable.
Si bien carecen del sentido de culpa, pues siempre creen que lo que están haciendo es correcto, no les importa eliminar a cualquier costa a aquellas personas que les estorban, a sabiendas de que son inocentes. Para eludir el castigo se hacen las víctimas ante la opinión pública aprovechando todas sus habilidades. Conmigo se equivocaron. Mi único nexo con Marco Antonio de Haro es por órdenes de mis superiores, en el juicio penal 69/2010 en el Juzgado Segundo de lo Penal en Durango; no utilizo celular, no hablo con malas palabras, no me relaciono con personas armadas.
Todas las personas que me conocen en Durango y muchas otras ciudades del país –que son muchas en todos los niveles sociales, económicos y culturales– pueden testificar ante ustedes sobre mi forma de ser como funcionario público, periodista, escritor y en mi vida privada; todos pueden hablar libremente de mis virtudes y defectos; no tengo doble personalidad ni trastornos de conducta; siempre busco ser congruente entre mi forma de pensar, de escribir y de actuar.
Los invito para que nos visiten en Durango, hagan una investigación exhaustiva del caso en los expedientes de la Secretaría de Desarrollo Económico y del juzgado, visiten las fábricas de mezcal, hablen con los productores. No es posible que la mentira tenga mayor peso que la verdad.
Le agradezco mucho la publicación de estas líneas en ejercicio de mi derecho de réplica.
Atentamente
Phillip Harrison Brubeck Gamboa








