Capuchas y fut

De ser cierto –porque luego se produce cada chivatazo–, y de no producirse cambio alguno, un equipo del EZLN saltará airosamente a la cancha del estadio Jesús Martínez “Palillo”, este lunes, para inaugurar sus habilidades futbolísticas.
Aseguran que Javier Aguirre –rojillo técnico del Club Pachuca y al fin y al cabo descendiente de vascos– concibió la idea del partido contra exfutbolistas profesionales.
Todo por la paz y reconocimiento de los derechos de nuestros paisanos indígenas.
Sin más, y porque una cascarita no se piensa dos veces, Javier engatusó al exchiva Demetrio Madero, ahora auxiliar del entrenador de los Toros Neza, otrora DT del Rebaño Sagrado, Alberto Guerra.
Como la cosa más natural, Madero (39 años), aceptó reunir a los cuates.
Pero cuando se enteró de que la escuadra de enfrente estaría formada por encapuchados…
–-¡Orale!
–-¿Quiénes estarán detrás del pasamontañas?
Claro, ni modo que una selecta oncena de supercracks.
Desde luego, todo esto suena muy ocurrente –sea o no cierto–, porque nunca se ha dado tan extraño enfrentamiento futbolístico.
Uno puede jugar contra los enmascarados de la lucha libre, desde luego, y todo se vería normal. Y hasta cómico.
Pero con los encapuchados, como que resultaría muy incómodo… y hasta grotesco.
Bueno, la cotidianidad de este tipo de partidos podría llegar a advertirse como algo verdaderamente ridículo.
Y lo peor es que no existe ninguna norma que exija a los jugadores despojarse de sus antifaces de lana para jugar al futbol.
Desde luego que, por razón natural, al principio del juego habrá un desconcierto, que poco a poco se irá diluyendo, a medida que transcurra el tiempo.
Asimismo, los exfutbolistas –a pesar de sus más de 30 años en promedio– seguramente ganarán holgadamente. Podrían inclusive hasta tomar el asunto a chunga y darles chance a los sui generis rivales para no aplicarles una goleada que ni la milicia ha intentado.
Pues bien, como se dieron las cosas, existen muchas dudas respecto del partido que evidentemente estaría confeccionado bajo la idea de la paz.
Y es que inicialmente, según cuentan las lenguas viperinas, Aguirre le dijo a Madero que el encuentro sería en el estadio “Azul” de los cementeros. Pero luego se modificó el escenario y recurrieron al “Palillo”, en la Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca
Con otra: un rival formado por incógnitos.
Pero a lo mejor se trata de un partido chachalaquero, o bien un motivo para atenuar la tensión social entre el grupo militarizado y una escuadra de exfutbolista de buena voluntad. Como aquel encuentro entre chinos y gringos en ping pong.
Como dije al principio, si es que de verdad se realiza el encuentro. De lo contrario, pues ya tuvimos un motivo de conversación…