Podría permitir el repunte de la ganadería tropical en el país Con innovadora tecnología cubana en alimentación animal, logran en Colima elevar la producción de carne

COLIMA, COL.- Con asesoría de científicos cubanos e investigadores de la Universidad de Colima en materia de alimentación para el ganado, productores pecuarios de la entidad pusieron en práctica un mecanismo alternativo para elevar los rendimientos en la producción de carne, con costos notablemente inferiores en relación con los sistemas tradicionales.
Esto ha sido logrado mediante el uso de suplementos alimenticios elaborados a base de melaza, harinolina, sorgo, polinaza, urea y otros ingredientes que aceleran la digestión y aumentan el consumo de pasto en el ganado.
Mientras el sistema de alimentación tradicional, con concentrados de granos y pastas protéicas –similares a los que se usan en Estados Unidos– hace rendir aproximadamente 650 o 700 gramos de carne por animal al día, los nuevos suplementos han permitido elevar la engorda en 1,250 gramos diariamente, dice a Proceso el ingeniero bioquímico José Antonio Fernández Meneses, impulsor de la primera microindustria local de este producto, en el rancho Puente Quemado.
Sin embargo, en experimentos recientes desarrollados por el investigador José Manuel Palma García, quien trabaja con un grupo de ganaderos de la entidad, se ha alcanzado rendimientos récord de hasta 1,400 gramos de carne por cabeza al día.
Palma García, investigador de la Universidad de Colima, expresa que este desarrollo tecnológico podría permitir el repunte de la ganadería tropical en el país.
En el contexto de la globalización comercial, afirma a su vez Fernández Meneses, estos logros “abren la posibilidad de que el ganadero mexicano compita con ventajas técnicas ante los productores de otros países; es una opción muy viable que puede mantener rentable la actividad y convertirla de nuevo en un buen negocio”.
Explica: “Desde antes de la devaluación de 1994, la engorda de ganado –así como la mayoría de las actividades agropecuarias– está atravesando por una fuerte crisis, pues los costos financieros y de producción son bastante elevados y se tiene que competir con carne importada más barata que la nacional. A partir de diciembre de 1994 esta situación se agudizó, pues los precios de los granos se dispararon al doble, haciendo incosteables y no sustentables la mayoría de los sistemas de producción intensiva”.
Actualmente, de la población total de cabezas de ganado registradas en Colima –cerca de 200,000–, 5% ya consumen el nuevo suplemento. Fernández señala que los productores han observado un repunte en sus ranchos. Pone como ejemplo el de Puente Quemado, donde a raíz de la crisis de 1995 se redujo 50% el número de cabezas de ganado, pero se logró la recuperación en los años siguientes.
El sistema de suplementación del ganado a base de melaza fue traído a Colima en 1994 por el doctor Humberto Jordán, investigador del Instituto de Ciencia Animal de Cuba (ICA), y varios colegas suyos, como parte de una serie de convenios de intercambio académico entre esa institución y la Universidad de Colima.
Del resultado de cuatro años de trabajo conjunto de los especialistas cubanos y mexicanos, en colaboración con productores locales, surgió un alimento enmelazado, con 16 ingredientes, que además de los nutrientes que contiene, dice Fernández, “funciona como un aditivo” en el organismo del ganado, lo que hace crecer hasta 40% el consumo y aprovechamiento de la pastura.
Palma García comenta que la utilización de suplementos en la ganadería tropical implica precisamente aprovechar la dieta base del ganado –en este caso, forrajes y pasto– y dar los nutrientes para subsanar las deficiencias de ese alimento.
En ese sentido, dice, en el trópico los sistemas de engorda de ganado basados en granos representan un problema, porque “implican prácticamente la quiebra de los productores”.
En un estudio, José Antonio Fernández advierte que la productividad deficiente de los animales se debe principalmente a la inadecuada nutrición en las diferentes épocas del año, especialmente en el estiaje.
“Las deficiencias alimenticias raramente se corrigen mediante la suplementación o almacenamiento de reservas forrajeras, y la utilización del alimento disponible se ve restringida por la falta de prácticas de manejo que pudieran mejorar la producción animal.
“El empleo de concentrados en las dietas de rumeantes es una forma de aumentar la productividad, sin embargo, esta forma de suplemento no se adecúa a la condición tropical de México, pues somos fuertes productores de alimentos fibrosos, mas no de granos.”
El sistema de suplementación diseñado por investigadores cubanos y mexicanos, expone Fernández Meneses, es una tecnología “basada en la estimulación del rumen –el primero de los cuatro estómagos de los rumeantes–, lo que acelera la digestión e incrementa el consumo de pasto, por lo que una mayor cantidad de nutrientes pueden ser asimilados por el animal. De esta manera pueden producirse leche y carne como si se aplicaran grandes cantidades de granos y pastas protéicas”.
El mecanismo de engorda de ganado, indica Fernández, tiene un costo de 70 a 80 centavos diarios por animal. Se muestra convencido de que los productos de melaza desplazarán a los concentrados comerciales elaborados a base de granos, que ofrecen actualmente las grandes empresas procesadoras de alimentos, y de los cuales se venden anualmente cuatro millones de toneladas en el país.
Fernández indica que el uso de la melaza en la suplementación del ganado no es nuevo en el mundo, pero considera que las grandes compañías no han realizado esfuerzos especiales por introducir esa clase de productos, debido a “la fuerte reducción en el volumen de ventas que significaría vender un producto mucho más eficiente con precios similares a los concentrados tradicionales; es decir, no les conviene que los ganaderos tengan menores costos de producción, pues reducirían notablemente su volumen actual de ventas de alimentos para rumeantes”.
Estima que la conjunción de los científicos de ambos países “está sentando las bases para que de aquí en adelante podamos desarrollar nuestra propia tecnología para nuestro entorno, con nuestros propios recursos, y hacernos competitivos a nivel mundial”.
En el caso de Cuba, señala que el problema del bloqueo económico los obligó a buscar una forma de aprovechar el pasto para la engorda del ganado, pero por falta de recursos los científicos no habían podido experimentar sus fórmulas; así, vinieron a Colima, donde desarrollaron toda la información que tenían almacenada.
En estos momentos, manifiesta Fernández, esta tecnología empieza a ser retomada entre productores pecuarios de Veracruz, Puebla, Yucatán, Oaxaca, Nayarit y Tamaulipas.
Y Palma, a su vez, cree que esta tecnología debe ser apoyada y promovida mayoritariamente por el gobierno, porque puede favorecer a mucha gente, en tanto que el sector académico tiene la responsabilidad de mostrarla: “Muchas veces queremos una tecnología acabada, pero debemos darnos cuenta de que las tecnologías se van modificando y evolucionando”.