Feria de Minería: “Escrituras”, de Raquel Tibol, singular antología cronológica de textos, intimidades, “desparpajos” de Frida Kahlo

Más de 300 páginas de intimidades y “desparpajos” de Frida Kahlo se conocerán ahora con el libro que está por circular y que será presentado el próximo 19 de marzo en el marco de la XX Feria Internacional del Libro de Minería, Escrituras.
La inquietud vehemente de la crítica de arte Raquel Tibol por indagarlo todo respecto de personajes fundamentales para las artes plásticas mexicanas la llevó en esta selección, como ella describe, a rescatar en orden cronológico “cartas, recados, mensajes, confesiones, recibos, corridos, solicitudes, protestas, agradecimientos, imploraciones y otros textos más elaborados” de la mítica compañera de Diego Rivera.
Escrituras sigue a los títulos de Tibol, también sobre la pintora, Frida Kahlo: crónica, testimonios y aproximaciones (1977), así como Frida Kahlo. Una vida abierta (1983, reeditado a finales del año pasado), además del conjunto de artículos publicados por la crítica en torno de este personaje.
El tema Frida Kahlo surgió en Tibol desde los años 50 cuando quiso que ésta le dictara su biografía –según se anota en el proemio del libro–, sólo que “una sobredosis de demerol puso en riesgo la vida de aquel venado herido, gravemente herido”, y complicó el proyecto.
En este texto, publicado por la Coordinación de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México, Tibol reunió las escrituras de Kahlo “libradas a su propia suerte frente al lector… Ella por ella, oscilando de la sinceridad a la manipulación, de la autocomplacencia a la autoflagelación, con su insaciable necesidad de afecto, sus conmociones eróticas, sus cosquilleos humorísticos, sin ponerse límites, con poderes para la autovaloración y la extrema humildad”.
Del libro se da conocer una carta –hasta ahora inédita– de quien confiesa a su madre –en otra misiva incluida en el libro– padecer una nostálgica “coyoacanitis”. La dirigió al poeta tabasqueño Carlos Pellicer, y según descifra la propia Tibol en ella se revela un acto de masturbación ocurrido entre ambos artistas.
La crítica refiere para afinar su apreciación que, 6 años después, en 1953, Pellicer escribió 3 sonetos a Frida. En éstos se lee, dice, “cómo se entabló una relación profunda y secreta entre ambos, a pesar de que él estableció una distancia, no obstante el gran amor que le tuvo. Pellicer reconoce que, siendo homosexual, no pudo responder a ese extraño amor. Y ella quiso tener un contacto carnal, de afecto, sin resonancia morbosa”.

Noviembre de 1947
No sé cómo me atrevo a escribirte, pero ayer dijimos que me hará bien.
Perdona la pobreza de mis palabras, yo sé que tú sentirás que te hablo con mi verdad, que ha sido tuya siempre, y eso es lo que cuenta.
¿Se pueden inventar verbos? Quiero decirte uno:
Yo te cielo, así mis alas se extienden enormes para amarte sin medida.
Siento que desde nuestro lugar de origen hemos estado juntos, que somos de la misma materia, de las mismas ondas, que llevamos dentro el mismo sentido. Tu ser entero, tu genio y tu humildad prodigiosos son incomparables y enriqueces la vida; dentro de tu mundo extraordinario, lo que yo te ofrezco es solamente una verdad más que tú recibes y que acariciará siempre lo más hondo de ti mismo. Gracias por recibirlo, gracias porque vives, porque ayer me dejaste tocar tu luz más íntima, y porque dijiste con tu voz y tus ojos lo que yo esperaba toda mi vida.
Para escribirte mi nombre será Mara, ¿de acuerdo?
Si tú necesitas alguna vez darme tus palabras, que serían para mí la razón más fuerte de seguir viviéndote, escríbeme sin temor a… “Lista de Correos”, Coyoacán ¿Quieres?
Carlos maravilloso,
Llámame cuando puedas, por favor.
Mara

(Las últimas palabras iban escritas en la envoltura de la carta, que contenía dos flores naturales).