El pintor y artista gráfico alemán Otto Dix (Gera, diciembre 2, 1891-Singen, julio 1969) peleó en la Primera y Segunda guerras mundiales. Cuando fue llamado a filas en 1914 llevaba casi una década de aprendizaje, primero en su ciudad natal y después en la Escuela de Arte Industrial de Dresde. Sucesivamente se identificó con el impresionismo, el expresionismo y el realismo clasicista. Durante los cuatro años pasados en el frente (Francia, Flandes y Rusia) como soldado raso, cabo y sargento, no suspendió el ejercicio de su impostergable vocación. Pintó, dibujó y su estilo fue cambiando al ritmo infernal de la lucha en las trincheras. Los centenares de dibujos, acuarelas y aguadas se conservaron gracias a que celosamente los enviaba a Dresde para que se los guardaran. Campos de batalla arrasados, casas derruidas, la naturaleza devastada, cuerpos mutilados, amputados, destrozados, son testimonios objetivos y subjetivos de una horrorosa experiencia que habrá de politizarlo tanto a él como a muchos otros artistas, escritores, intelectuales.
Mientras se reincorpora en Dresde a la Escuela de Arte y desarrolla un trabajo febril en su taller, junto con el arquitecto Hugo Zehder promueve el Grupo 1919, el cual a semejanza del Grupo noviembre de Berlín estuvo marcado por una intención socialista y el deseo de integrarse a la vida social. La documentación más o menos alegorizada de una realidad señalada por las penurias de la posguerra, la crisis económica y el desenfreno de una burguesía en busca del olvido, así como el desánimo por los fracasos revolucionarios, se reflejó en la Nueva objetividad, corriente en la que se mezclaron, en función de hechos concretos, simbolismos, expresionismo, dadaísmo. La primera exposición de la Nueva objetividad tuvo lugar en Manheim en 1925, y en ella estuvo presente con su obra Otto Dix.
En 1927 se había integrado como catedrático a la Academia de Dresde, pero al ascender los nazis al poder fue uno de los primeros profesores destituidos de su cargo, se le prohibió exponer y sus obras fueron difamadas en muestras presentadas con ese fin en 1933 en Dresde y Stuttgart, que tendrían una culminación en 1927 en Munich con la gran recolección de Arte degenerado. En 1938 de le decomisaron 260 obras, en 1939 es arrestado por la Gestapo, y en 1945, a los 54 años de edad, fue asimilado para el Volkssturm, tropas irregulares reclutadas entre la población civil en los días de la desesperada caída del nazismo, entonces fue hecho prisionero por los franceses e internado en el campamento de Colmar, donde permaneció hasta 1946.
Ahora México recibe un notabilísimo fruto estético de sus dramáticas experiencias durante la juventud: 22 grabados y 13 litografías trabajados entre 1920 y 1924 con temas diversos de una vida cotidiana marcada por la violencia y el desamparo, más los 51 grabados para las cinco carpetas que en 1924 elaboró sobre el asunto de La guerra, de los cuales se imprimieron 70 ejemplares. Frente a este ciclo del más alto tono trágico y deslumbrante eficacia formal, conviene recordar lo expresado por Otto Dix tres años después, en 1927: “Para mí reviste constantemente una gran importancia saber si logro acercarme lo más posible a la cosa que estoy viendo, ¡pues para mí el qué es más importante que el cómo! ¡Sólo a partir del qué se desarrollará el cómo!”
En el periodo en que elaboró el ciclo de La guerra, expuesto desde el pasado 10 de marzo en el Antiguo Palacio del Arzobispado (Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público), Otto Dix era un abierto partidario de la denuncia social, al punto que ante la ambigüedad a que se prestaba la plataforma teórica y práctica de la Nueva objetividad, él prefirió adscribirse al grupo de los Veristas.
Otto Dix inició su quehacer gráfico como xilógrafo tempranamente, en 1913. Pero a partir de 1920 sus medios fueron la litografía y el aguafuerte. Muchas de sus composiciones tuvieron primero su versión en pintura y después en grabado. “Con este medio mucho más sencillo –opinaba– se puede decir todo de manera más penetrante e insistente”; pero también con un rigor técnico que las vuelve ejemplares hasta el presente.








