El gremio periodístico ya tiene un nuevo reportero: Se trata de Claudio Fuentes Figueroa o Claudio Niño Cienfuentes, acusado junto con su exesposa Cristina Belmont del secuestro de la escritora y bailarina Nellie Campobello.
Niño Cienfuentes reporta cada día sucesos desde el Reclusorio Oriente –donde se encuentra desde principios de febrero– para el programa En la mira, de Radio 13, que dirige Eduardo Blancas.
Protagonista de una de las historias más sórdidas alrededor de una figura central de la cultura mexicana, Fuentes o Cienfuentes, quien ya estuvo encarcelado en otra ocasión tiene su propia cortinilla: “Crónicas desde la cárcel, con nuestro reportero preso Claudio Niño Cienfuentes, privado de la libertad pero aún con la fuerza de la palabra”.
Invitado por el propio Blancas, quien conduce en Televisión Azteca Ciudad al desnudo –dentro de un concepto de moda que privilegia los asuntos de nota roja–, Fuentes hace “crónicas ligeras” explicando a los radioescuchas cómo es la vida cotidiana de un reo, qué son el apando y la tehuana, cómo es el lugar de ingresos, cómo se organizan los dormitorios, en qué consiste el servicio médico y cómo se aplican los estudios psicológicos y antropométricos.
Entrevistado en su oficina, Blancas asume que la idea de convertir a Fuentes en un comunicador fue suya: “Una vez que a Claudio lo metieron preso decidimos hacerle un marcaje personal y seguir el caso en los juzgados. A mí siempre me ha interesado el tema de los reclusorios.
“Le hicimos una propuesta a Claudio y para el día 3 lo entrevistamos al aire desde el reclusorio, aceptó y al aire le dijimos: ‘Te damos el nombramiento general de nuestro reportero preso para que nos hagas crónicas desde la cárcel’.”
Según Blancas, su política es que Fuentes nunca hable de su caso particular, cosa que “aclaramos al aire casi todos los días. No podemos darle voz a alguien que no puede tenerla porque es una de las partes. Se la vamos a dar en el momento indicado, como un entrevistado. De hecho en este momento estamos tramitando que nos permitan entrar con cámaras de televisión y equipo de radio”.
–¿Es un buen reportero?
–El cumple con su labor. A veces siento que Claudio se deprime mucho. Incluso han habido ocasiones que lo siento con gran tristeza y al borde del llanto, de pronto, como dicen allá dentro, les pega “el carcelazo”. Entonces lo que tienes que hacer es darle ánimos como a cualquier empleado, para que tenga ganas de hacer las cosas.
“Nosotros no hemos preguntado si no nos estaremos metiendo en un problema y la conclusión a la que hemos llegado es que no. Porque no le estamos permitiendo, vaya, ni siquiera intenta decir algo de la procuradora Margarita Guerra o del doctor Luis de la Barreda, de la Comisión de Derechos Humanos. Pienso que hacemos lo correcto porque es un presunto delincuente, así es como está calificado, todavía no lo sentencian o sea que todavía no lo encuentran culpable. Es un presunto secuestrador y un presunto mentiroso.”
–¿Y si resulta culpable?
–En ese momento ya veremos qué hacer. Por lo pronto tenemos que estar con la certeza de que estamos colaborando con los reclusorios, cuando menos con un preso para su rehabilitación.
Para Blancas, no sólo las autoridades, sino también la sociedad debe de responsabilizarse en la rehabilitación de los delincuentes: “En el caso de Claudio por lo pronto ha funcionado y le ha redituado, porque ya empiezan a darle apoyo por parte del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos para colaborar con ellos dando instrucción a la gente que no la tiene. No sé si esto es resultado de que sea mi reportero o producto de lo que quieras, pero si yo como ciudadano colaboro para su rehabilitación, en el caso de que la necesite, me da mucho gusto.”
–¿Cuánto le paga por su colaboración?
–Sus honorarios son tarjetas telefónicas y si me pide algo más que me parezca justo podremos llegar a un acuerdo. Y creo que además se lo ha ganado con su trabajo.
–¿Por qué escogieron a Fuentes como reportero?
–Simplemente se nos ocurrió porque no sabíamos qué hacer. Muchos medios han tocado el tema, han habido unos que lo han tocado y otros que lo han trastocado. Y eso es una pena. Yo lo que me he propuesto junto con mi equipo es trabajar de manera muy honorable. Hasta hoy en día no ha habido alguien que pueda decir que me ha dado un peso para que haga esto o diga aquello, y antes de que suceda primero me muero.
–¿Qué tal ha resultado la sección de Fuentes?
–Muy buena. Los medios debemos salirnos de lo cuadrado, creo que hay de todo. Claro, hay desde gente que protesta porque le doy espacio a los que les gusta mucho.
–¿No le parece un poco delicado contratar como reportero a alguien con una acusación de secuestro?
–Me lo parece en cuanto que pudiera resultar culpable. Y si es así, a lo mejor habrá gente que piense que yo actué mal. Yo lo que hago lo estoy haciendo honestamente y jamás me prestaría a una situación que no sea la de informar. Lo único que hace Claudio son crónicas. A la gente le interesa conocer lo que sucede dentro de la cárcel.
–Y si lo cuenta un presunto secuestrador de moda, ¿mejor?
–El secuestrador de moda es el “Mochaorejas”. Yo diría que Claudio es el detenido de moda. Y lo está porque nosotros lo hemos puesto de moda. Una vez que lo metieron al tanque los medios empezaron a bajar el nivel de información. Y nosotros no. A mí me interesa seguir el caso hasta que acabe y saber si resulta culpable o inocente.
Asume Blancas que desde el contexto judicial no puede dar una opinión: “No soy abogado, aunque tengo las impresiones de varios abogados que han estado viendo el caso y revisado el expediente y que en su mayoría dicen que no hay razón para que él esté en la cárcel, porque no están sustentadas las acusaciones. Yo me voy formando una opinión, pero lo último tendrá que decirse cuando el juez dicte su sentencia, hasta que se desahoguen las últimas pruebas.”
Sin embargo, a nivel personal la respuesta es más emotiva: “Yo ni siquiera he visto en persona a Claudio. He hablado por teléfono con él un sinfín de veces, la mayoría de ellas en el terreno profesional. Me da pesar porque me ha tocado oirlo deprimido, creo que le gusta ayudar a la gente, se preocupa por otros presos. Qué mas puedo decir. Yo le deseo que le vaya bien y de la mejor manera. Pero también deseo que se aplique la ley con el mayor rigor y si le va tocar, será la ley, y si no le toca, será la ley y eso ya no está en mis manos.”








