Asusta a los gobiernos de México y EU un libro bilingüe de Marcos

La noticia de que el National Endowment for the Arts (NEA) retiró –con el beneplácito de la embajada de México– el apoyo oficial para editar en Estados Unidos un libro que recoge escritos del subcomandante Marcos despertó un mayor interés comercial en la obra, una oferta privada de reponer el donativo y planes para elevar su tiraje.
“Es una vergüenza que el gobierno de mi país apoye tan abiertamente a un régimen represivo como el de México”, dice Susannah Byrd, directora de Cinco Puntos Press, la editorial texana que se encuentra en el centro de la polémica político-literaria por su decisión de publicar en un volumen bilingüe La historia de los colores, ilustrado por la indígena Domitila Domínguez (Domi).
Los pintores Domitila Domínguez y Antonio Ramírez, responsables del Colectivo Callejero que imprimió el libro en 1997, en Guadalajara, Jalisco, como el primero de una serie, no saben qué va a pasar con el contrato que habían firmado con la editorial Cinco Puntos Press. La noticia de que la NEA retiró los 15 mil dólares previstos para la edición les causó sorpresa, pues ya habían recibido su dotación de libros bilingües a todo lujo.
Entrevistados en Guadalajara, los artistas, quienes afirman que al subcomandante Marcos sólo lo han visto en las reuniones masivas de la selva, señalan que leyendo los escritos del dirigente zapatista publicados en los diarios se dieron a la tarea de pintar numerosos cuadros con la finalidad de ilustrar y editar al menos cinco libros con las historias, cuentos y/o fábulas que, según Marcos, le fueron contados por el Viejo Antonio.
Así, con muchos sacrificios y pocos recursos, pero con el apoyo de una impresora local (Offset Industrial), en 1997 publicaron La historia de los colores, y en 1998 La historia de las preguntas, con tirajes de 2 mil ejemplares cada uno, ilustrados con óleos de Domitila Domínguez y Antonio Ramírez, respectivamente.
Impreso en papel couché y con un diseño de Jabaz (José Antonio Báez), el primero de los libros se agotó rápidamente, y el segundo, consideran, lleva muy buen ritmo de ventas.
“Yo fui leyendo la historia y vi cómo iban a ser los colores; cada parte me fue dando la idea”, recuerda Domi, en tanto que Antonio refiere: “Desde que Marcos escribió en sus comunicados los cuentos del Viejo Antonio, nos gustaron mucho; se nos hacían como muy claros los mensajes sobre cuál es la verdadera vocación de los rebeldes indígenas.  Entonces hicimos pegotes, calendarios, difundiendo las ideas con imágenes artísticas. En ese entonces considerábamos poco viable editar esas historias contadas, paralelamente, con nuestras pinturas.”
Entrevistados en su casa en construcción, dentro de una colonia proletaria (Las Liebres) asentada originalmente en terrenos irregulares en lo que fuera hace años zona de ladrilleras, en el municipio de Tlaquepaque, Domi señala que en el proyecto se encuentra Aarón Cruz, quien prepara las ilustraciones de otro volumen.
A finales de 1996, Domi –indígena de origen zapoteco radicada en Guadalajara o sus inmediaciones desde hace unos 15 años– empezó a plasmar en tela, y de manera cronológica, los 20 cuadros (miden 40 por 80 centímetros) que, convertidos en ilustraciones, acompañarían los mensajes del subcomandante. Fue el 18 julio de 1997 cuando se presentó el libro La historia de los colores en la Ciudad de México.
Por su parte, Antonio, escultor y pintor, con técnica mixta –”empecé con cochinilla, acrílico y carbón con agua, y terminé con óleo”– ilustró el volumen número 2 de la Colección “Viejo Antonio”, donde se cuenta “la verdadera historia del tal Zapata”. Fue presentado un año después.
Están pendientes La historia de la nube y la lluvia, y La historia de los siete arcoiris, preparado éste por Mauricio Gómez Morín.
“No sé si nosotros –dice Domi– traemos mucho acelere o los demás son muy lentos. Quizás nosotros tengamos que repetir y hacer alguna de las veintitantas historias que hay del Viejo Antonio, quien, según Marcos, habría muerto en 1994.”

Un mal ejemplo

Cuando a finales de 1997, en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, se registraban buenas ventas de La historia de los colores, el editor y escritor estadunidense Bobby Bird, de El Paso, Texas, se interesó en hacer una edición bilingüe en su editorial Cinco Puntos y firmó un contrato con Domi y Antonio, quienes, de acuerdo con el documento, obtendrían el 20% de las ganancias netas. Les adelantó 2 mil dólares y poco más de la mitad se entregó –en especie, libros y algunos víveres– a delegados zapatistas, informa Antonio Ramírez.
Esta casa editorial fronteriza había obtenido de la Fundación Nacional para las Artes de Estados Unidos un subsidio de 15 mil dólares para la edición de 5 mil ejemplares. Así apareció ya en tamaño carta y pasta dura con forros.
La controversia se desencadenó la semana pasada, cuando el presidente del NEA –el equivalente estadunidense del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México–, William Ivey, retiró abruptamente el apoyo a la edición, dirigida principalmente al público infantil.
El NEA estuvo a punto de desaparecer recientemente ante el asedio de la mayoría republicana en el Congreso estadunidense, pues entre dichos legisladores se considera a esta institución como un proyecto de políticos liberales que representa pérdidas de dinero.
Ivey canceló el donativo por temor a que los recursos, que provienen del erario estadunidense, fueran a parar a las arcas zapatistas. Al solicitar el apoyo, la editorial había explicado al NEA que el dinero no regresaría al autor, pues Marcos había declarado que no creía en el copyright.
El jueves 11, The New York Times publicó también que la Fundación J. Patrick Lannan, una institución privada, ofreció reponer el donativo retirado por el NEA. Esa misma fundación, recordó el Times, financió en 1989 una controvertida exposición de fotografías homoeróticas que el museo Corcoran había cancelado.
Al cierre de esta edición, el único comentario público del gobierno mexicano había sido el de José Antonio Zabalgoitia, vocero de la embajada de México en Washington. En una declaración al diario The Washington Post, Zabalgoitia respaldó la decisión de William Ivey. “El tema central es que el señor Marcos está promoviendo una vía de acción que recurre a la violencia y, para los niños, ese no es un buen ejemplo a seguir”, afirmó el vocero.
Zabalgoitia dijo a Proceso que su declaración representaba el sentir de la embajada, pero no quiso ampliar sus comentarios.
“Estamos encantados con la publicidad”, afirma Susannah Byrd, localizada telefónicamente en El Paso. Cuenta que la editorial adelantó la fecha de salida del libro ilustrado por Domitila Domínguez y que seguramente habrá nuevos tirajes. “Quizá vendamos 5 mil o 10 mil ejemplares más”, comenta.
Byrd expresa que la editorial –creada por sus padres, en 1985, para apoyar a escritores de la región– conoció el libro de Marcos cuando un editor de Santa Fe recomendó a ella y a sus padres que hojearan la obra, publicada en México por Colectivo Callejero, y exhibido en la Feria de Guadalajara.
Pese a los buenos augurios comerciales que representa la polémica, Byrd dice que lamenta la decisión del NEA. “Es muy frustrante la política que ha salido a relucir en este caso. Se pichicatea cada centavo en el NEA, pero los fondos del Pentágono no los supervisa nadie”.
–¿Qué le dice a quienes piensan que un libro escrito por un guerrillero no debería publicarse?
–La historia de Estados Unidos está llena de personas que tomaron las armas para corregir una injusticia. Si fueran así las cosas, no podríamos leer un libro de Thomas Jefferson, por ejemplo.
Agrega: “Lo que nos pasó con el NEA tiene más bien que ver con la relación peculiar que tienen los gobiernos de Estados Unidos y de México… Nosotros creemos que hay otras voces en México y las vamos a apoyar”.