Sorprendido por la resonancia política que, sin proponérselo, alcanzó su propuesta de crear un frente opositor y postular a un candidato común en las elecciones del 2000 –con el fin de “recuperar y regenerar” el país, terminar con el régimen de partido de Estado e instaurar un sistema democrático–, Cuauhtémoc Cárdenas asegura que la iniciativa no tiene tintes “personales o personalistas”, y adelanta que, por el contrario, estaría dispuesto incluso a no competir en las elecciones primarias si ésta fuera una condición para que se concrete la alianza.
Se trata, dice, de una iniciativa concebida no hace mucho por un grupo de perredistas –omite sus nombres– convencidos de la necesidad de sentar las bases de un nuevo país, más justo y democrático, de cara al nuevo milenio. Y para empujar este proyecto, enfatiza, “acepto estar en cualquier calidad que me toque”.
Aclara que la “reconstrucción y recuperación del país” exige el esfuerzo no de un solo partido, sino de una convergencia de fuerzas lo más amplia posible, en los terrenos político, económico y social.
Y precisa: “No se trata sólo de ganar la elección, porque el PRD lo puede hacer con o sin alianzas. Lo realmente importante es hacer un esfuerzo común por recuperar el país: su economía, las condiciones de vida, la calidad del sistema educativo (…) El trabajo de regeneración exige la concurrencia de partidos políticos, empresarios y organizaciones sociales y ciudadanas”.
Entrevistado el viernes 12 en la Suburban azul marino que lo trasladó de sus oficinas de Polanco a la delegación Azcapotzalco –donde el maestro de ceremonias lo presentó en público como “el único guía… uno de los escasos estadistas” que hay en México–, el jefe de Gobierno del Distrito Federal dice que está dispuesto, incluso, a sacrificar sus aspiraciones políticas personales absteniéndose de participar en las elecciones primarias, con tal de amarrar, así sea momentáneamente, voluntades, ideologías y posiciones diferentes: “Estoy dispuesto a no postularme si esto da paso a la alianza”, dice contundente.
Insiste en que la iniciativa lanzada el 27 de febrero, durante la conferencia magistral que dictó a invitación de la Casa Ciudadana de Cuernavaca –la preside Graco Ramírez–, no responde a una “cuestión personal o personalista”, sino a un proyecto político de interés general.
En ese sentido, exhorta a los precandidatos a la Presidencia y a los diversos líderes políticos a discutir, “con seriedad, prudencia, y no a periodicazos”, el sentido y los alcances de la propuesta antes de descalificarla.
“¿Por qué no se sientan los dirigentes de los partidos a hablar de las posibilidades reales y no a declarar en los medios de comunicación? ¿Por qué no discuten la conformación de una plataforma común, a partir de los puntos de coincidencia: instituciones electorales transparentes, leyes electorales más democráticas?
“¿Queremos o no gobernabilidad? ¿Queremos o no estabilidad política y social? No creo, en verdad, que haya algún partido que se oponga a esto. ¿Por qué no explorar este asunto antes de descartarlo?”
Impulsado por dichos interrogantes, Cárdenas lanza el reto:
“Como no se trata de que declinen unos en favor de otros porque no sería adecuado, pues midámonos los distintos partidos en una elección primaria y que sea la gente la que decida quién debe ser el candidato. Y los demás, sumémonos a apoyar a quien resulte vencedor.”
–En el supuesto de que el gobernador de Guanajuato y precandidato del PAN a la Presidencia, Vicente Fox, ganara las elecciones primarias, ¿usted lo apoyaría, entonces?
–Si soy el que está encabezando esta propuesta, está claro que acataría el resultado de la elección primaria, siempre y cuando el procedimiento haya sido democrático. Ahora, si los partidos deciden que el proyecto se puede concretar sólo con Juan Pérez, pues adelante, apoyaré a Juan Pérez.
Luego de apuntar que, con o sin alianza, el PRI va a perder las elecciones presidenciales del 2000, Cárdenas hace una acotación:
“Con las elecciones primarias, estaríamos, de hecho, adelantando la elección constitucional. Si se va uno a medir seis meses después, ¿por qué no medirse seis meses antes?”
Acompañado en la entrevista por Clara Jusidman, secretaria de Desarrollo Social; Pedro Etienne Llano, subsecretario de Coordinación Metropolitana, y Carlos Mandujano, su inseparable jefe de Ayudantes, el primer jefe de Gobierno elegido por los capitalinos confiesa que su propuesta, por razones que sólo los medios de comunicación podrían explicar, tuvo repercusiones inesperadas, entre ellas el amplio debate en curso que Cárdenas espera beneficie al país.
“Esta iniciativa, hay que reconocerlo, surgió hace tiempo con otras voces y desde diferentes trincheras políticas”, puntualiza.
–¿Está consciente de que, se concrete o no su propuesta, puso sobre sí los reflectores y dio un paso adelante en relación con sus potenciales contrincantes por la candidatura a la Presidencia?
–No le sé decir, pero lo que sí quiero dejar en claro es que para mí el cambio democrático es un proyecto de vida, con el que estoy comprometido. Mi proyecto no es ser funcionario público necesariamente. Si voy a empujar este proyecto, acepto estar en cualquier calidad que me toque. Ser funcionario público, llámese jefe del Gobierno del Distrito Federal o presidente de la República, no entra en mis condiciones obligadas.
Prosigue:
“Si me toca ser candidato, adelante; si no me toca, apoyaré el proyecto político de transformación, que es lo más importante.
–¿No está casado, entonces, con la idea de ser presidente de la República?
–No, de ninguna manera, porque se me acabaría el tiempo en seis años y no me voy a acabar en seis años.
Primero, la plataforma
El miércoles 10, al inaugurar el congreso Sin Miedo a ser Joven, organizado por la Universidad Panamericana, Cuauhtémoc Cárdenas amplió por vez primera los conceptos de la iniciativa.
Así, y ante las múltiples declaraciones públicas de grupos y personas al respecto, habló de una primera conclusión: Se advierte que, antes de trabajar sobre la postulación de un candidato opositor, hay que construir una plataforma, una propuesta común, que recoja los planteamientos de organizaciones políticas, sociales y ciudadanas, orientada a “sustituir el actual régimen de partido de Estado por el de un sistema democrático”.
Esto conlleva, dijo, la elaboración de una nueva ley electoral; mecanismos que garanticen que funcionarios e instituciones del Estado no tengan más intervención que la reservada por la legislación; preservación del orden constitucional y de un régimen de derecho; protección y estímulo a la inversión y a las empresas productivas; fomento al empleo; recuperación de la economía campesina, y protección y mejoramiento del salario.
Con base en estas premisas, Cárdenas extendió la invitación para sumarse a la alianza opositora a los grupos priístas Galileo, Reflexión y Corriente Renovadora.
En la entrevista, refrenda su postura:
“Sería muy importante que se sumaran a este esfuerzo común. Por lo que he leído de algunos de sus integrantes, advierto coincidencias en temas fundamentales.”
Platicar, ataja, no quiere decir adherirse necesariamente a una propuesta determinada. Y suelta: “¿Por qué no nos ayudan a formular la plataforma común y hasta ahí llegan? A lo mejor después de formularla van para adelante”.
A la mitad de su gestión y pesar de los conflictos propios de la ciudad que gobierna, de los frentes abiertos con la Federación y diversos sectores y de sus pleitos personales con Porfirio Muñoz Ledo, el funcionario trabaja muy activamente en la construcción de la alianza opositora.
“No estoy haciendo campaña; haré campaña en el momento en que el PRD abra la convocatoria y me declare precandidato”, ataja.
–¿Qué diferencia hay entre el Frente Democrático Nacional (FDN) de 1988 y la alianza que ahora propone?
–El FDN fue, sin duda, una experiencia valiosa, pero esta propuesta tiene mayor profundidad porque pretende lanzar candidaturas unificadas, a partir de una plataforma común, con la idea de perfilar gobiernos estatales y municipales únicos, aún con la concurrencia de diversas fuerzas.
“Estamos frente a una situación que rebasa al PRD y a otros partidos y grupos sociales que buscamos el cambio”, dice, y enfatiza que por ello es indispensable una gran convergencia.
Porfirio, “urgido, desesperado”
La luz roja del semáforo detiene la marcha de la camioneta en el cruce de las avenidas Mariano Escobedo y Tacuba. El conductor de un camión de refrescos se empareja a la Suburban y saluda con un movimiento de la mano a Cárdenas, quien levanta un brazo devolviendo el gesto.
Luego, animado, retoma la conversación y visualiza un escenario político si no se concreta la alianza más amplia.
“Con o sin acuerdo con el PAN y las corrientes disidentes del PRI, el PRD buscará acuerdos con el resto de las fuerzas políticas, como el PT o el PVEM, así como con partidos en formación, con posibilidades de alcanzar su registro, como Convergencia Democrática y del Centro Democrático.”
Aun en caso de frustrarse la segunda posibilidad, el ya dos veces candidato a la Presidencia de la República ve un horizonte halagüeño partidista y personal en la contienda venidera.
Sin vacilaciones, dice:
“En la perspectiva de una elección constitucional, el PRD tiene todo para ganar si se hace una buena propuesta y si se deciden democráticamente las candidaturas.”
Funda su optimismo en los resultados de las encuestas y de las conversaciones con amistades personales que se mueven en diferentes círculos de la vida política, económica y social.
No tiene ninguna duda de que en las elecciones internas del PRD por la candidatura a la Presidencia saldrá airoso. “Puedo decirle que he estado recibiendo muestras de simpatía de compañeros que me hacen confiar en que tendré el voto mayoritario de los perredistas”.
–El diputado Porfirio Muñoz Ledo sostiene que su deber es terminar su gestión al frente del Gobierno del Distrito Federal.
–No voy a responder a sus ataques. Lo único que veo es a un Porfirio urgido, desesperado, nada más.
Añade:
“Yo no le doy consejos de lo que debe o no hacer. Faltaría a mis propias convicciones si me opusiera a que Porfirio participara en la contienda interna del partido. ¡Qué bueno que está participando! Porque demuestra la democracia interna que priva en el interior del PRD.”
Tras admitir que ambos tienen puntos de vista diferentes en muchos tópicos, descarta que la actitud del excoordinador del grupo parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados pueda provocar fisuras en su partido.
“No creo que haya perredistas que quieran fracturar al partido”, asegura.
Cuauhtémoc Cárdenas confía en que el nuevo dirigente nacional del PRD –este domingo 14 se efectúan las elecciones– respalde de inmediato su propuesta para poder así iniciar la construcción de una alianza, con la fortaleza política suficiente para “sustituir a las personas y a los intereses que hoy gobiernan el país” y “transformar el régimen político del país”.
–Ya que toca ese punto, usted queda bien con cualesquiera de los candidatos a la dirigencia, a partir de la composición de las planillas. Sus colaboradores se dividieron en tres grupos.
–No. Si yo hubiera querido tomar una posición pública, lo hago. Lo hice hace tres años; tengo todo el derecho de hacerlo. En esta ocasión fue diferente, porque varios de los contendientes me ofrecieron su apoyo para ser el candidato del PRD en el 2000, lo que hizo que me contuviera. Cuando los compañeros me preguntaron con quién deberían irse, les respondí: ‘Vete con quien te sientas más cómodo y con quien tengas más afinidades’.
La pregunta sirve a Cárdenas para explorar un tema que todavía pesa en su ánimo: el clintelismo. “Este asunto debe preocuparnos a todos los miembros del PRD, por lo que estamos obligados a superarlo cuanto antes”.
–¿Cómo ve Cárdenas al PRD sin Cárdenas?
–Como un partido sólido, con presencia en todo el país y que, conmigo o sin mí, pronto habrá de ser gobierno.
La Suburban hace alto total en lo que fue parte de los terrenos de Ferrería, al norte de la capital, donde se construirán viviendas de interés social para 224 familias. Apenas desciende el jefe de Gobierno, lo reciben con porras en un predio de 3.5 hectáreas, al centro del cual se instaló un templete.
Y mientras Cárdenas da la primera palada, el maestro de ceremonias pontifica: “Aquí está el único guía con que cuenta el país, uno de los escasos estadistas que hay en este momento…”.








