SAYULA, JAL.- Aunque los fantasmas no existen, todo mundo evita aquí pasar por el panteón a las 12 de la noche, y muchos candidatos del PAN, del PRD y del PRI a las 124 alcaldías y a las 40 diputaciones del Congreso jalisciense sufren de espantos, se enfrentan a ánimas en pena, ven espejismos o simplemente padecen invenciones, como el “toque de queda” a partir de las 22 horas en la ciudad capital, Guadalajara.
En plena campaña electoral, a los priístas se les aparecen y reaparecen, como fantasmas, los estallidos de abril del 92 en el subsuelo de Guadalajara; a los panistas los mortifica el alma en pena de una mujer que modelaba un portabustos en un cartel publicitario, y a los perredistas los asustan sus pleitos internos y el espectro de su pasado.
Hace dos años y cinco meses –exactamente un siglo después de que por primera vez se apareció el Anima de Sayula–, los priístas de Jalisco sufrieron en las urnas el mayor espanto de su vida: Perdieron ante el PAN el control del Congreso, los ayuntamientos más importantes –el de Guadalajara entre ellos– y el gobierno del estado.
Inclusive perdieron sus reductos más fuertes: Autlán, Ciudad Guzmán y Sayula, zona de influencia de quien fue secretario de la Defensa, el general Marcelino García Barragán, y ahora de su hijo, Javier García Paniagua, exlíder nacional del PRI y alguna vez aspirante a la Presidencia de la República.
“En Jalisco, el PRI está hundido y va a volver a perder en las elecciones del 9 de noviembre”, asegura un amigo de García Paniagua, Federico Munguía Cárdenas, historiador y cronista oficial de Sayula, quien explica que no todo es fantasía, que hubo personajes reales, de carne y hueso, en torno de la leyenda del ánima que aquí se le apareció, en 1895, a un tal Apolonio Aguilar.
En ese tiempo –cuenta el historiador y cronista– existía en Sayula una botica propiedad de Blas Mejía. Ahí se reunían a jugar dominó y a renegar del porfirismo los principales del pueblo. Ellos, vaciladores, hicieron creer a Apolonio Aguilar que un ánima en pena se aparecía en el panteón a las 12 de la noche.
Ahora, en Sayula y muchos otros municipios de Jalisco, a los candidatos del PRI se les aparece el espanto del 22 de abril de 1992, cuando por acumulación de gasolina en el alcantarillado de Guadalajara hubo una serie de explosiones que provocaron la muerte, según cifra oficial, a 212 personas y dejaron más de 1,500 damnificados directos.
Esta tragedia ocasionó, también, la caída del gobernador Guillermo Cosío y la renuncia y encarcelamiento del alcalde Enrique Dau Flores. Posteriormente, el descrédito y las acusaciones de corrupción afectaron a prácticamente todos los candidatos priístas e hicieron posible, en las elecciones del 12 de febrero de 1995, el triunfo arrollador del PAN en Jalisco.
Los misterios de Dau Flores
Cuatro años después de haber salido de la cárcel, Dau Flores pretende ahora exorcizar a los fantasmas y se lanza nuevamente como candidato del PRI a presidente municipal de Guadalajara.
Entrevistado en su despacho, aclara sus razones para ir de nuevo en busca de la alcaldía:
–Hay que entenderlo como la reiteración de una vocación de servicio.
–¿Su imagen no se demerita por haber estado encarcelado?
–Dejemos que eso lo determinen los electores en su oportunidad.
–¿Supone usted que su pasado no será obstáculo para su campaña electoral?
–Ninguno –responde, molesto, el exalcalde.
–¿Por qué esa confianza?
–Porque tengo la percepción de lo que los ciudadanos piensan de mí.
–¿Qué piensan?
–Bueno, usted, como comunicador, tal vez deba saberlo mejor que yo.
–No lo sé. Por eso se lo pregunto.
–Yo pienso que hay una buena apreciación de mí.
–¿Quién fue, entonces, el responsable de las explosiones del 22 de abril del 92?
–No sé ni me concierne a mí definirlo.
–Pero usted era el presidente municipal. Le concierne…
–No, no me concierne.
–¿A quién entonces?
–¿Sabe qué? El manejo de una situación tan dolorosa para Guadalajara, en términos de una intención que va más allá de construir algo positivo, no es lo que yo quiero.
–No es posible borrón y cuenta nueva. ¿Qué sucedió?
–No me corresponde a mí.
–¿A quién le corresponde?
–Acuda usted a las instancias que deben ser responsables.
–¿Cuáles?
–Tampoco me corresponde señalar a nadie.
–¿Pretende encubrir a alguien o quiere lavarse las manos?
–¡No, no! Yo trato de construir consensos, trato de buscar la unión de los tapatíos, de buscar formas de hacer prosperar a Guadalajara, de no voltear al pasado y de ver al futuro.
–¿Cómo es su relación con el exgobernador Cosío Vidaurri?
–Terminó. No tengo relación.
–¿Después de tantos años de haberse tratado y de haber sido cercanísimo colaborador de él?
–No tengo relación.
–Habla usted como si no tuviera pasado…
–No tengo relación.
–Y tampoco sabe nada de lo que sucedió en Guadalajara…
–Esas son sus palabras, no las mías. Yo no he dicho que no sepa.
–Y si sabe, ¿por qué no habla?
–No tengo por qué opinar sobre ello.
–¿Podría decirme por qué el PAN ha estado ganando en Jalisco?
Dau Flores, después de un largo silencio, responde:
–Pues porque así lo ha decidido la ciudadanía.
–¿Haría usted alguna autocrítica?
–Heee… la estoy haciendo.
–¿Cuál es?
–Mi posición es constructiva. Es asumir los errores, las deficiencias en las que personal o institucionalmente mi partido haya incurrido, y construir a partir de ello.
–¿Y cuáles son esos errores y esas deficiencias?
–En su oportunidad, a lo largo de mi campaña, lo precisaré.
Y aunque el candidato del PRI ha seguido eludiendo el tema en su campaña, los fantasmas del pasado no dejan de perseguirlo. Por tal motivo, su compañera de fórmula, la diputada Dolores Guzmán Cervantes, intentó también exorcizarlos:
Aseguró que el siniestro de abril del 92 “no afecta la imagen” de Dau Flores y que “la mano criminal de Petróleos Mexicanos” es responsable de los estallidos.
Dau Flores obtuvo su postulación, el 18 de agosto, mediante el robo de urnas y otras triquiñuelas descubiertas por sus propios correligionarios, entre ellos Guillermo Vallarta Plata, también exalcalde tapatío, que en plena convención priísta denunció el fraude.
Ese mismo día, en otra convención municipal priísta, la de Zapopan, el diputado Félix Flores Gómez denunció que “a ojos vistas” se cometió un fraude y se esfumaron 1,500 votos para favorecer e imponer, como candidato a alcalde, a Nicolás Orozco, también amigo de Cosío, del exgobernador Carlos Rivera Aceves y de Dau Flores.
Similares fraudes e irregularidades se produjeron también en otros municipios y dividieron internamente a los priístas. Por eso, tanto Vallarta Plata como Flores Gómez advirtieron, casi como inevitable, la derrota de los candidatos del PRI. “Nos van a hacer papilla”, auguró uno de ellos.
El martes 16, alrededor de 350 priístas de Tlajomulco, municipio situado a menos de 20 kilómetros de Guadalajara, renunciaron a su partido y se incorporaron al PRD.
Uno de los renunciantes, Quirino Velázquez, pronosticó que unos 3,000 militantes más renunciarán en breve al PRI y se pasarán al PRD, partido al que hace un mes se incorporó otro numeroso grupo de priístas de Colotlán.
El fantasma del sostén
Aquí, en Sayula, municipio gobernado por el PAN, el historiador y cronista Munguía Cárdenas dice que cada vez viene menos su amigo, Javier García Paniagua, uno de cuyos ranchos, El Rebosadero, se encuentra cerca del panteón donde penaba la famosa ánima.
Para dejar de penar, el ánima necesitaba aparecérsele a un mortal e indicarle el lugar donde había un tesoro enterrado. Urgido de dinero, Apolonio Aguilar decidió ir al panteón una noche en busca del coco, tal y como ahora, por otros motivos, los panistas de Jalisco, sobre todo los de Guadalajara, se enfrentan a otro fantasma:
El alma en pena de una mujer rubia que no los deja en paz porque en junio del año pasado le censuraron y taparon –en vez de descubrirlo– un tesoro: sus senos, con los que modelaba un “brasier maravilla” en un anuncio de los llamados panorámicos, en la glorieta donde Minerva, con su justicia, sabiduría y fortaleza, custodia a Guadalajara.
“¡Eso es mentira!”, protesta el presidente municipal César Coll Carabias, cuya supuesta “censura moralista” ensombrece las campañas de sus correligionarios, los candidatos del PAN en la capital y en todo Jalisco.
Pero el fantasma del sostén no es el único que asusta a los panistas, tildados de timoratos, reaccionarios, represores. El mismo Coll Carabias ha sido acusado de impedir el uso de minifaldas, de prohibir las mentadas de madre y hasta de pretender implantar un “estado de sitio”, un “toque de queda” a partir de las 22 horas en Guadalajara.
“Eso es una infamia”, insiste el alcalde tapatío, al explicar, en entrevista, que “todos esos infundios” se iniciaron cuando asumió la presidencia municipal y dio de baja a 72 reporteros, columnistas, dueños y directivos de medios de comunicación que cobraban en las nóminas del ayuntamiento.
La entrevista se efectúa en el edificio de la Dirección de Obras Públicas, donde, espejismos aparte, varias secretarias usan falda entre diez y quince centímetros arriba de la rodilla.
“¡Mire, mire bien!”, indica el alcalde, al recordar que precisamente en esa oficina nació el fantasma de la minifalda:
“La susodicha señora de la minifalda ya declaró, en un programa a nivel nacional, que nunca hubo una prohibición de parte mía ni de nadie. Yo qué voy andar pensando en eso. A mí eso me vale madre. Si tienen bonitas piernas, mejor. Mi esposa y mi hija usan minifalda. Pero como somos del PAN, partidarios de la doctrina socialcristiana, y además no les damos embutes a los periodistas, pues ¡púmbale!: inventaron que yo prohibí las minifaldas.”
En cuanto al brasier, el alcalde informa que en la Glorieta Minerva –símbolo de la ciudad– desde hace muchos años, antes de que él asumiera la presidencia municipal, está prohibido colocar “anuncios panorámicos” en un área de 150 metros a la redonda.
Sin embargo, alrededor de la glorieta había docena y media de anuncios de cerveza, cigarrillos, calzones, condones y otros productos, entre ellos el del sostén.
“Empezamos a quitar todos los anuncios. Y cuando llegamos al del brasier, le dijimos al dueño que también lo quitara porque era pirata, no tenía licencia. Además, la gente nos pidió que lo quitáramos, no tanto por el brasier y el busto de la mona, sino porque, debido al lugar que ocupaba, cualquier foto que alguien quisiera tomarle a la estatua de Minerva o a los Arcos de la entrada a la ciudad forzosamente incluiría el anuncio del brasier.
“‘Denme chance de terminar –dijo el señor del brasier–, porque ya ven que esto se alquila por tres o seis meses’. Perfecto. Le dimos oportunidad de que terminara el tiempo por el cual lo había rentado. Cuando ya faltaba poco, le recordamos que la gente estaba inconforme. El nos dijo: ‘De eso no se preocupen, ya le vamos a cambiar’. Y dicho y hecho: Como a la semana cambió la mona. Primero estaba en brasier y luego la pusieron más sexi, vestidita. Pero después nos dimos cuenta de que todo eso había sido maquinado por el anunciante para acusarnos de censurar y vestir a la mona, y así llamar la atención y aumentar sus ventas.”
Recientemente, en una conferencia de prensa le preguntaron al alcalde qué estaba haciendo para combatir el pandillerismo, problema cada vez más grave en la ciudad.
“Yo comenté –recuerda Coll Carabias– que ante la gravedad del problema era recomendable que la gente que no tuviera nada que hacer en la calle después de las 10 de la noche, se retirara a su casa. E inmediatamente inventaron que yo pretendía imponer un toque de queda.
También inventaron que yo prohibí las mentadas de madre. Lo que está prohibido, desde hace muchos años, es que un boxeador, un futbolista o un torero le miente la madre al público. Eso sí. Porque el público paga por un espectáculo, y si el señor falla un pénalti y el público le chifla y le rechifla, el público está en su derecho. Pero lo que no está derecho es que ese señor se la raye al respetable. ¡Pos no!
“Lo que en todo esto queda claro es la mala leche y las ganas de estar golpeando y difamando a los gobiernos surgidos del PAN y, ahora, a sus candidatos a alcaldes y a diputados”, acusa el alcalde tapatío, quien lejos de asustarse con los fantasmas arremete contra uno de ellos: el de la no reelección inmediata de legisladores y presidentes municipales.
Según Coll Carabias, al país le cuesta muy caro “reinventar” cada tres años las administraciones municipales, los congresos estatales y la diputación federal. Y entre los inconvenientes de la no reelección, pone un ejemplo:
“En vez de estar ahora, como lo estamos, en un periodo de desaceleración porque ya se va a terminar el mandato constitucional, los presidentes municipales estaríamos, si hubiera reelección, trabajando al 100% para demostrar nuestra capacidad, nuestra eficiencia, y lograr que los electores nos volvieran a favorecer con su voto”, y propone que los diputados –locales y federales– y los presidentes municipales puedan reelegirse hasta en dos ocasiones. Explica:
“Tres años son muchos cuando hay un mal alcalde, pero son pocos cuando se trata de un buen alcalde. En el segundo caso, deberían permitirse hasta dos reelecciones. En nueve años un buen alcalde puede, perfectamente, desarrollar un proyecto de ciudad y concluirlo. Esto daría una dinámica muy grande a la administración pública, en vez de cada tres años parar y volver a empezar.”
Al que le urge empezar es a Francisco Javier Ramírez Acuña, candidato del PAN a quien las encuestas señalan como futuro presidente municipal de Guadalajara, así como a su hermano José, también candidato panista a la alcaldía de Zapopan, otro importante municipio metropolitano.
La postulación de estos dos hermanos ha provocado acusaciones de nepotismo, agravadas por el hecho de que en Zapotlán, también llamado Ciudad Guzmán, el PAN postuló candidato a alcalde a Eduardo Cárdenas Jiménez, hermano del gobernador Alberto Cárdenas, quien anteriormente ocupó la alcaldía que ahora pretende su consanguíneo.
Sin embargo, Eduardo Cárdenas asegura que en el PAN no hay nepotismo y niega haberse convertido en el “hermano incómodo” del gobernador, cuya tierra natal, Zapotlán –o Ciudad Guzmán–, colinda con el municipio de Sayula.
Fue en Zapotlán donde se refugió el peluquero José Arreola, a quien hace un siglo los bromistas de Sayula comisionaron para que se disfrazara de ánima y se le apareciera en el panteón a Apolonio Aguilar.
Al darse cuenta del engaño y ante las “proposiciones indecorosas” que le hacía el ánima, Apolonio desenfundó un cuchillo, se lanzó contra el espanto y lo hizo huir.
Como entonces, ahora en varios municipios de Jalisco ha habido serios enfrentamientos internos entre los panistas tradicionales y los llamados neopanistas, en su lucha por obtener las candidaturas.
Inclusive, en Guadalajara, los neopanistas crearon una organización encubierta denominada “La Red”, integrada en su mayoría por mujeres cuya estrategia consistía en llamar a las estaciones de radio y televisión y enviar faxes y cartas a los diarios para desacreditar a los panistas tradicionales.
Al respecto, el candidato a alcalde, Francisco Ramírez, reconoce que ha habido pugna entre ambos bandos, pero asegura que el problema ya fue superado y que unos y otros, tradicionales y neos, nuevamente lograrán la victoria para el PAN el 9 de noviembre.
En cuanto a las acusaciones de nepotismo, Ramírez dice que tanto el caso de su hermano José –candidato a presidente municipal de Zapopan– como el de Eduardo Cárdenas –hermano del gobernador y candidato a la alcaldía de Zapotlán– “no tienen nada de extraño, porque en Acción Nacional hemos participado, desde siempre, familias enteras, cuyos miembros han ejercido auténticos liderazgos y han obtenido posiciones y candidaturas democráticamente y por méritos propios”.
El panista acusa a su contrincante Dau Flores de ser cómplice del exgobernador Guillermo Cosío: “En Jalisco todos sabemos que Dau participó en la Línea 2 del Tren Ligero y aprobó, como titular de Sedeur, los planos y proyectos de los túneles donde se filtró la gasolina y se originaron los estallidos. Y si bien Dau no fue el que encendió el cerillo para que explotara Guadalajara, lo cierto es que él era uno de los principales responsables de lo sucedido, junto con Cosío”.
Los dedazos del PRD
Las divisiones y enfrentamientos internos entre panistas y priístas son comparables a las pugnas dentro del PRD, cuyos dirigentes estatales y nacionales son acusados de practicar “los peores vicios antidemocráticos” y de ejercer el dedazo para imponer candidatos.
Entre los acusadores se encuentra Gustavo Monterrubio Alfaro, quien inclusive renunció a la candidatura del PRD a diputado por el XIII distrito de la zona conurbada, en protesta porque el partido postuló al exrector de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Raúl Padilla López, como candidato a diputado plurinominal.
Investigador del Centro de Ciencias Económicas y Administrativas de la UdeG, Monterrubio Alfaro asegura conocer “muy bien” la “corrupta trayectoria” del exrector, cuya candidatura fue impulsada, asegura, por Porfirio Muñoz Ledo, por Leonel Godoy y por “sedicentes intelectuales del grupo de los mapaches a quienes durante muchos años (Padilla López) mantuvo en la nómina de la universidad”.
A su vez, el candidato del PRD a la presidencia municipal de Guadalajara, Tonathiu Bravo Padilla, “obtuvo la candidatura gracias a otra imposición, a un dedazo ejercido directamente por Cuauhtémoc Cárdenas y López Obrador”.
Entrevistado por Proceso unas horas antes de que se formalizara su destape como candidato a presidente municipal de Guadalajara, Bravo Padilla declaró que, efectivamente, quien primero le ofreció la candidatura –tres días antes– fue Cárdenas, ofrecimiento que un día después le formalizó López Obrador.
–¿Y por qué no tomaron en cuenta a las bases ni a la dirigencia estatal?
–En los estatutos del PRD se establece que el Comité Ejecutivo Nacional tiene facultades para resolver este tipo de candidaturas.
Sin embargo, Monterrubio Alfaro afirma que las postulaciones de Bravo Padilla y de Tonathiu Bravo –a quienes llama “tránsfugas del PRI”– constituyen “viles dedazos” al estilo priísta. Y advierte:
“Lo que está sucediendo en Jalisco es una muestra más de que, a nivel nacional, la refundación del PRI no se va a producir dentro de ese partido, sino en la transposición de militantes del PRI al PRD, con el consecuente desplazamiento de la izquierda tradicional.”








